edición: 2346 , Viernes, 17 noviembre 2017
21/09/2009
Vive atrapada sin poder dar salida a la cartera de inmuebles

La banca tiene un plan para eliminar sus gigantescos stocks de pisos

Planea una sociedad gestora de activos inmobiliarios
Juan José González

En tan sólo una semana, la reestructuración del sector financiero español puede poner sus motores en marcha. Los dos más grandes, Santander y BBVA, y los cuatro medianos, Popular, Banesto, Bankinter y Sabadell, tienen sus maquinarias engrasadas para el inicio de la que será, posiblemente, la operación limpieza más profunda e intensa de todas las habidas en las cuatro últimas décadas. No quieren ser testigos, de nuevo, de un fiasco que, como el del sector inmobiliario, ha venido a poner en peligro el negocio o, en el mejor de los casos, a convivir con varias suspensiones de pagos al mismo tiempo.

Y es que a nadie le debe hacer gracia que el sector bancario, los seis bancos de mayor tamaño, así como las grandes cajas de ahorros, tengan que lidiar en los próximos meses con la avalancha de inmuebles que se les viene encima, una especie de tsunami que amenaza con llevarse por delante a más de una entidad. En los próximos doce meses, el sector bancario estará obligado a presentar un plan sobre qué piensa hacer y cómo respecto a ese mar de 500.000 pisos que tendrá en sus manos, si bien el stock de viviendas sin vender, entre nuevas y usadas, se sitúa en el millón y medio de unidades.

Los consejos de todos los bancos ya han mantenido reuniones monográficas al respecto, y la conclusión más compartida es la de que será necesario crear una sociedad externa que en los próximos años desemboque en un nuevo organismo público con el nombre de sociedad española para la gestión de inmuebles. La idea partió de uno de los medianos, que son quienes se muestran más apurados en el trance. Debe encontrarse una solución antes de que finalice el ejercicio porque de lo contrario, cada entidad no dudará en presentar las suspensiones de pagos necesarias para equilibrar sus balances. Los bancos siempre queman cartuchos antes de optar por otras soluciones, y evitan por todos los medios, terminar en la famosa declaración de concurso de acreedores.

Los grandes bancos y también los medianos, ya están dando salida a la ingente cantidad de viviendas porque atenazan las cuentas de resultados trimestre tras trimestre, debido a las fuertes provisiones a las que están obligados por ley. A los bancos no les sirve un marketing comercial que utilice, únicamente, el factor precio para abaratar los inmuebles porque como se esta demostrando en la actualidad, una bajada de los precios no ayuda lo más mínimo a realizar el ajuste en el sector, es decir, no basta con tirar los precios en un mercado a la baja. Los bancos no parecen tener problemas con los pisos en stock, sino con los que llegan y llegarán en el futuro.

La excesiva exposición al ladrillo ha terminado por asfixiar al sector bancario que trata por todos los medios de poner fin a la situación. Algunos cálculos del sector estiman que al término del presente ejercicio, la crisis inmobiliaria en España, o lo que es lo mismo, nuestra particular subprime, se habrá llevado por delante a algo más de un tercio de los resultados de explotación del sector. A juzgar por el tamaño de las deudas, la estimación no debe andar muy lejos ya que solamente los grandes grupos suman 15.000 millones de euros en préstamos concedidos a clientes que demandan una vivienda nueva, además de los más de 310.000 millones de euros en créditos concedidos a los promotores.

Ahora la situación en la que se encuentra la banca es similar a una batalla en la que esta mantiene todos sus recursos limitados y bloqueados por la gran –excesiva- vinculación del inmobiliario a la banca. Y para muestra basta un botón; en los próximos días, incluso esta misma semana, se producirá otra suspensión de pagos, en esta ocasión será una compañía inmobiliaria que como Reyal Urbis puede quedar en el dique seco si no consigue refinanciar los más de 4.800 millones de euros. En la inmobiliaria no venden ni un piso y pasan los días y las semanas y como si nada, no se vende. Reyal Urbis, tradicional y hasta legendaria compañía de las que siempre contaba con un banco a sus espaldas como el Banco Santander, se encuentra casi en solitario, en el peor sitio y peor momento. Sobre la inmobiliaria se ciernen peligros inmediatos, uno de ellos es que Emilio Botín ya no se fía de la dirección de Reyal Urbis, y esto es lo peor que le puede haber pasado a la inmobiliaria.

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