edición: 2808 , Viernes, 20 septiembre 2019
04/06/2012
`Caso Bankia´

La batalla interna en el Partido Popular se agudiza con la hipercapitalización del banco

La denuncia de Rato enciende las suspicacias sobre los recursos necesarios para sanear Bankia
Nadie inyecta más fondos que los necesarios en un banco salvo que haya un plan encubierto y la ausencia de supervisores aumenta la sospecha
Si hay un plan para trocear en tres a Bankia y repartila entre los grandes bancos, cada uno estará percibiendo su parte alícuota del excedente de provisiones generado a costa del Estado
Rodrigo Rato, ex presidente de Bankia
Carlos Schwartz

La defensa que ha hecho de su gestión de Bankia el ex presidente de la entidad Rodrigo Rato por la vía indirecta de analizar la aplicación de los recursos que requiere el saneamiento de acuerdo con la óptica del nuevo equipo de gestión ha intensificado la crisis que desató en el seno del Partido Popular los planes del Gobierno para la cajas fusionadas bajo esa marca. La batalla que había estallado quince días antes de la dimisión de Rato se había adormecido tras la espectacularidad de las cifras presuntamente necesarias para poner sobre sus pies a la entidad. Pero el desglose de las partidas que ha hecho el ex presidente de Bankia, y el cuestionamiento de su magnitud, son expresión del resurgimiento de la lucha interna. Esa batalla se produce en el peor de los momentos puesto que debilita a un Gobierno desbordado por los acontecimiento que él mismo en parte ha provocado por su forma de detonar la crisis de la entidad.

Pero el cuestionamiento de Rato desata además la suspicacia generalizada, es decir no solo dentro de España sino además fuera, de que en caso de existir una hipercapitalización de la entidad, existe para ella un plan oculto. Nadie inyecta más fondos que los necesarios en un banco, ni provisiona todos sus riesgos hipotecarios al 50% tal como asegura el documento que Rato ha entregado a los consejeros de Caja Madrid la pasada semana salvo que haya un plan encubierto. Hasta el momento, el análisis que contiene el documento de marras es el único disponible sobre la aplicación de los recursos. El nuevo presidente de la entidad no ha detallado esa aplicación, como tampoco lo ha hecho el Banco de España.

Como por otra parte, al menos en lo que hace a la opinión pública, el Gobierno se ha ocupado de cuestionar al regulador español y lo ha mantenido al margen de las negociaciones que culminaron con la designación sin decreto de un interventor que formalmente se auto proclamó, con la asistencia de un consejo saliente, la credibilidad de las cifras que una y otra parte dan se han convertido en cuestión de fe.

Parece que al Gobierno se le escapa que la credibilidad de las cifras no puede quedar limitada a un acto de fe. Que las cifras son dadas por buenas cuando ha mediado una intervención apoyada por la Administración y se tiene que apelar a recursos públicos si detrás de ellas hay instituciones especializadas en el control y el saneamiento del sector: el Banco de España, el Fondo para la Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y ahora una vez más el Fondo de Garantía de los Depósitos (FGD). Ninguno de ellos ha abierto la boca. No solo eso sino que, como consta por lo que se ha filtrado a la prensa, la decisión última sobre el procedimiento y el método de la “intervención” fue decidido entre gallos y media noche por los presidentes de los tres grandes bancos: Caixabank, BBVA y Santander, junto con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el ministro de Economía, Luis de Guindos, y el nuevo presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri.

El argumento del Gobierno de que este es un proceso que se ha desarrollado en una entidad privada y que no se trata de una intervención entra en combustión cuando resulta que quien va a sufragar la operación es el Estado bajo la gestión del mismo Gobierno que dice que no ha intervenido al banco. Qué quiere decir esto. Acaso que el Gobierno va a dar a Bankia los inmensos recursos que el señor Goirigolzarri ha determinado que son necesarios sin un análisis previo minucioso de los organismos de la Administración especializados en estas operaciones. Que no se va a dar una explicación detallada de por qué la cuantía es esa y como se va aplicar. El hecho de que el documento que ha hecho circular Caja Madrid explique que las pérdidas del año 2011 son el resultado de adelantar a ese ejercicio provisiones adicionales por 4.700 millones de euros que forman parte de los 19.000 millones del plan Goirigolzarri por un deterioro de mercado que de acuerdo con el auditor es posterior al 31 de diciembre de 2011, despierta suspicacias de tal magnitud que hacen que el descrédito del Gobierno al Banco de España huela mal.

El pasado fin de semana se ventiló la posibilidad de que la recapitalización de Bankia se hiciera entregando al banco deuda pública o del FROB para que la entidad la descontara en el Banco Central Europeo (BCE). Este desatino no fue inventado por los medios de comunicación. Tampoco el hecho que en el Real Decreto 18/2012 la posibilidad de aportar capital bajo la forma de deuda pública o del FROB esté admitida. Fueron fuentes próximas al propio Gobierno las que dijeron que esa posibilidad se estaba considerando. La filtración intencionada fue un globo para sondear la reacción a esa hipótesis. Cuando el rechazo del BCE fue tajante el Gobierno por boca de su ministro de Economía dijo que nunca se había dicho que esa sería la forma de inyectar capital en la entidad. Esto retrata de cuerpo entero a la estrategia del ejecutivo: una improvisación sistemática sobre la cual después se apela a fórmulas creativas para salir del atolladero, y si estas fallan se las niega para regresar a la senda de la ortodoxia. Aunque no se sepa de donde se van a sacar los recursos necesarios para pagar la improvisación.

Lo malo del caso ahora es que se ha sembrado la incertidumbre a escala internacional. Las consecuencias están a la vista. También las suspicacias. Si hay un plan para trocear en tres a Bankia y que cada uno de los grandes bancos españoles se queden con una parte, una hipercapitalización que se refleja en un provisionamiento en exceso de los riesgos, por encima del que tiene cualquier banco de España y del mundo, cada uno de los receptores del troceo estará percibiendo su parte alícuota del excedente de provisiones generado a costas del presupuesto del Estado. Sería una forma indirecta y poco visible de trasfundir recursos del Estado a los tres grandes bancos españoles. La suspicacia está rodando desde este fin de semana y a menos que el Gobierno sea capaz, o siquiera pueda, dar a conocer el detalle de la aplicación de los recursos y razone la lógica de esa aplicación esta bola de nieve crecerá a pesar del calor reinante. Aquí hay mucho que explicar. Este proceso se ha llevado adelante hasta ahora al margen de los procedimientos normales. Al aflorar sobre el filo del fin de semana un cuestionamiento de la cifra del saneamiento y de las pérdidas de 2011 a través del análisis de la aplicación de los recursos supuestamente necesarios la marginación de los reguladores adquiere una nueva dimensión.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...