edición: 2657 , Viernes, 15 febrero 2019
20/06/2011
Activos ponderados por riesgo

La batalla por los requisitos de capital y el control de los mercados OTC se endurece

Los bancos sistémicos españoles como Santander y BBVA deberían apartar un 11% y no el 10% de sus competidores
BME anunció junto con Clearstream un repositorio de transacciones OTC con sede en Luxemburgo
Carlos Schwartz

Los requisitos suplementarios de capital para la banca con dimensión sistémica que tiene en proyecto la comisión de riegos del Banco de Pagos Internacionales (BIS, en sus siglas en inglés) ha desatado una batalla que no sólo amenaza a esa medida en si misma, sino que además aspira a poner en jaque los intentos de regular los mercados de operaciones bilaterales de swaps y derivados denominados 'over the counter' (OTC). La comisión de riesgos del BIS, con el acuerdo de los bancos centrales, aspira a aplicar un dotación suplementaria de capital del tres por ciento de los activos ponderados por riesgo sobre el 7% que se deberá alcanzar en 2014 para el conjunto de la banca, lo que llevará el total al 10%.

Si esta medida fuese de aplicación a los bancos sistémicos españoles como Santander y BBVA, habida cuenta de que las reservas decretadas por España son del 8% de los activos ponderados por riesgo, los bancos sistémicos españoles deberían apartar un 11% y no el 10% de sus competidores. El consejero delegado y presidente de JP Morgan, Jamie Dimon, ha atacado recientemente el incremento en los requisitos de capital y ha marcado distancia significativamente con el Gobierno de Barack Obama. En el camino ha quedado plantada la piedra con la que ha tropezado la otrora magnífica relación entre el banquero y el Gobierno Obama: la ley Dodd-Frank.

Una de las cuestiones centrales que emparenta a Basilea III, Dodd-Frank y la directiva europea de reforma de las infraestructuras de mercado (EMIR) de la Unión Europea es la exigencia de reducir el mercado OTC y obligar a que las operaciones de los swaps y derivados se registren y se hagan a través de entidades centrales de contrapartida. Las modificaciones legislativas del otro lado han dado pie a que haya una lucha en los mercados financieros por consolidar los operadores de bolsa y desarrollar conjuntamente con ellos las entidades centrales de contrapartida.

En línea con este objetivo esta primavera Bolsas y Mercados Españoles (BME) anunció junto con Clearstream (propiedad de Deutsche Boerse) un repositorio de transacciones OTC con sede en Luxemburgo. Es el primer repositorio en Europa, cuyo objeto es el registro de las operaciones OTC y que está conectado de un lado a Iberclear y del otro a Clearstream, dos sistemas de compensación y liquidación. El repositorio ha sido bautizado como Regis-TR y es 50% de cada uno de los socios.

Pero mientras el proceso de concentración entre las bolsas, la reforma de los sistemas de compensación y liquidación, y la construcción de sistemas de contrapartida se aceleran por parte de los actores, el grupo de bancos que concentran el 90% de las operaciones OTC en el mundo, es decir los grandes bancos estadounidenses como JP Morgan o Goldman Sachs y algún europeo presionan a los reguladores para limitar el proceso y aspiran a crear cámaras de contrapartida sin transparencia suficiente al mercado, e intentan frenar los incrementos en las normas de capital.

Este grupo de bancos controla un mercado cuya dimensión es de 400 billones de dólares. El BIS estimó el mercado a finales de 2010 en 583 billones de dólares, pero el apéndice de los grandes operadores de este mercado, la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA) decidió corregir esa cifra el pasado mes de marzo ajustándola a 401 billones de dólares. Como se puede comprender un mercado con un nominal de ese importe constituye una fuente de beneficios de primer orden para esos bancos que ven a cualquier movimiento regulador sobre ese mercado, o sobre su capital, como un menoscabo a su fuente de beneficios y un ataque a sus balances.

Como es lógico, cualquier caída del beneficio atenta también contra los bonus de los altos ejecutivos de la gran banca de negocios y banca comercial con operaciones en este mercado. Lo cual clarifica un poco la tozudez con la cual representantes de la gran banca como Jamie Dimon se han lanzado a morder la mano que les da de comer. Dimon no ha dudado en criticar al presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, argumentando que la excesiva regulación de la banca estaba debilitando la recuperación económica del país. Es curiosa la batalla luego que fuese precisamente la Reserva Federal la que sacara las castañas del fuego a la hora de una verdadera disolución del sistema bancario en Estados Unidos en 2008 tras la quiebra de Lehman Brothers. Ha sido la política de quantitative easyng de la Reserva Federal con sus recursos al 0% lo que ha permitido a bancos como JP Morgan obtener beneficios récord tras la crisis y acelerar la recuperación de sus balances. Ahora que el agobio parece haber pasado los bancos vuelven a la carga.

Cada céntimo inmovilizado en requisitos de capital es un céntimo menos con el cual apalancarse. Es este principio el que en el fondo puede llegar a bloquear o dificultar el desarrollo incluso de EMIR en Europa. La lentitud en el desarrollo de la normativa atenta contra la reforma de los sistemas de compensación y liquidación, aunque en España el principal obstáculo es de momento la crisis política que no parece cejar y que puede tener efectos múltiples sobre los temas económicos urgentes que están sobre la mesa. No cabe duda de que la recapitalización de las cajas es más urgente que la reforma de Iberclear. Pero la incapacidad del gobierno por avanzar en la reforma de de las leyes que permitan la reforma del sistema de compensación y liquidación forma parte del conjunto de cuellos de botella que rodean la gestión de la economía. Más que una enfermedad es un síntoma añadido para el diagnóstico.

También vale la pena apuntar que en los propios gobiernos de los países europeos hay serias resistencias al control y regulación de los mercados OTC, entre otras cosas porque las agencias del tesoro de distintos países actúan en el mercado de derivados y la forma de asentar las operaciones cuando el colateral es recibido por el estado incrementaría la deuda soberana en términos contables. La UE ha recomendado que se exija colateral a ambas partes. Al estado soberano y al banco que interviene en la transacción. La mayoría de los países, entre ellos España, no contempla entregar dinero suplementario en garantía si la operación de derivados resulta negativa para el Tesoro. Pero si lo exige del banco que interviene. Como España no está dispuesta a adoptar el modelo de garantía suplementaria bilateral está considerando incrementar los umbrales para las garantías suplementarias de los bancos de forma de abaratar las operaciones de las entidades que entran en operaciones de derivados con deuda soberana española a través del Tesoro. Este desde luego no es un factor que vaya a acelerar las reformas.

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