edición: 2559 , Viernes, 21 septiembre 2018
21/02/2017
Los bancos recuperan color y precios

La Bolsa se decide a respaldar el crecimiento de la economía

Familias y empresas toman posiciones en el mercado bursátil ante la ausencia de mejores alternativas
Juan José González
Bolsa y economía siguen empeñadas en mantenerse a distancia, guardar las distancias, dos caminos divergentes aunque en el fondo compartan el mismo destino. En los dos últimos años han seguido vidas paralelas, vivido rupturas y distanciamiento. Paradojas de esa vida, la marcha de la economía, en concreto en 2016, mostró la separación de ambas: caídas en los dos últimos ejercicios del selectivo Ibex 35, mientras la economía se recuperaba a buen ritmo. El balance anual de 2016 fue el acta que confirmó la discordancia entre mercado bursátil y economía, un desajuste que va desde el 3,2% de crecimiento económico hasta un 2% de pérdida anual de la Bolsa. Una de esas paradojas se produce y refleja en la caída de las cotizaciones bursátiles, precisamente en la fase de mayor avance de la economía española desde el inicio de la crisis financiera. No hace falta descender demasiado a las cifras para comprobar que la depreciación de las acciones bancarias ha tenido mucho que ver en la deriva del índice selectivo, aunque hay otras causas. Los caminos antes divergentes y luego paralelos tienen ahora visos de cambio, habida cuenta de la recuperación de las cotizaciones (también las bancarias). En todo caso, las campanas al vuelo, deberán seguir en silencio hasta que el escenario político internacional se despeje algo más.
Estos días los inversores miran hacia Wall Street. Allí suele haber noticias porque sigue el espectáculo: un mes en la Casa Blanca, a razón de un decreto al día, dan para mucho. En el primer mercado mundial, Wall Street, se vive de las expectativas, y estas cotizan al alza porque parece que se imponen las promesas de campaña sobre menor regulación financiera e también menos impuestos. Dos `palabras de presidente´ que tienen más fuerza y peso que los efectos de un proteccionismo -también anunciado- que no sería precisamente beneficioso a la larga. Y así el dinero en aquel mercado, con el Dow Jones revalorizado en un 10% y en récord histórico. A los inversores les agradan las palabras de Yellen (FED) en favor de una subida de tipos que puede estar a la vuelta de la esquina.

En Europa, sin embargo, el escenario es tan distinto como distante. Hay asignaturas pendientes, convocatorias electorales `calientes´ y comprometidas para la Unión Europea. Los inversores sospechan que se ciernen nuevas amenazas sobre la divisa, mayores riesgos sobre la circulación de capitales. La supervisión bancaria mantiene amenazas veladas que apuntan a un posible reforzamiento de la regulación. No deja de sorprender la distinta dirección a uno y otro lado del Atlántico, mientras en EE UU el sector bancario se apunta avances del 27% al descontar la inminente desregulación financiera, en Europa sucede lo contrario.

Pero España es diferente. Los resultados empresariales, en concreto, los relativos a las entidades financieras, han reflejado el año difícil y complejo que ha vivido el sector, todavía sin aportación del negocio típico bancario, con elevados costes por ajustes de red y las inversiones en tecnología, etc. La Bolsa ha sido el reflejo de los problemas del sector bancario, con particular repercusión de los últimos acontecimientos como la devolución del dinero de las `cláusulas suelo´ o la singular situación de la crisis del Popular. El panorama ha sido negativo para los bancos, han caído los resultados en un 21% de media en medio de uno de los mayores descensos de capitalización de los últimos años. El peso del sector bancario en el selectivo bursátil ha arrastrado al índice hacia la zona de pérdidas de la que, según parece, comienza a salir.

Cabe pensar que si las previsiones sobre el crecimiento de la economía española para 2017 se mantienen en la zona entre el 2,1% y el 2,5%, lo que representa una ligera desaceleración respecto a la expansión de 2016, se mantenga también la entrada de dinero en las empresas, en el mercado bursátil y se produzcan operaciones empresariales y corporativas aplazadas y pendientes (y muy esperadas) en los dos últimos ejercicios. Porque el mercado bursátil ya venía sufriendo desde hace tiempo un retraso considerable en comparación con el resto de bolsas de los principales países de la Unión. Retraso que también le aportará al sector bancario un mayor potencial de subida en los próximos meses y que sin duda significará, en la práctica, el retorno a la misma senda de crecimiento de la economía.

El escenario para el sector bancario, sin embargo, continúa bajo la influencia de algunas batallas coyunturales. En algún caso, convertidas casi en rutina, cotidianas, pendientes de decisiones propias y no de resoluciones judiciales. En las últimas semanas se presenta con mayor claridad el efecto de la mejora económica en los índices bursátiles, y aumenta el flujo de capital privado, familias y empresas, hacia el mercado bursátil, quizá también, al entender que no se encuentran mejores alternativas de revalorización de los activos, o porque los inversores confían en que el crecimiento de la economía es sostenible y se puede mantener para el resto del año. En cualquier caso, siempre es positivo que la Bolsa refleje y, en este caso, respalde, la recuperación de la economía.

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