edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
20/10/2010

La burbuja asiática se sigue hinchando

Carlos Schwartz
Ayer, Banco de China subió el tipo de interés a un año en un 0.25%. La medida es una señal para los bancos chinos. Deben mantener bajo control el crédito. En realidad la lectura más fina de la operación consiste en lo siguiente: los tipos de interés a un año suben un cuarto de punto; los tipos de interés a tres años suben un 0,20% y se colocan en el 5,96%; pero el tipo de interés de los depósitos a tres años se eleva un 0,52% hasta el 3,85%. Es decir reduce los márgenes de intermediación de los bancos para desalentar el crédito a más de un año. El telón de fondo es la inflación en el país que ha desbordado el 3,5% anual.

Uno de los medidores del recalentamiento de la economía china son los precios de los inmuebles. La administración ha adoptado a lo largo de este año diversas medidas vinculadas al crédito hipotecario para frenar el crecimiento de los precios de los inmuebles. El efecto del paquete de medidas fue detener el crecimiento de los precios de la vivienda un trimestre, pero la carrera ascendente se reanudó en septiembre pasado. La tendencia a la aparición de burbujas en los precios de los activos se mantiene a la orden del día entre otras cosas porque el tipo de interés pagado sobre los depósitos es negativo en un punto porcentual. Tipos de interés al 2,5% para un año contra una inflación del 3,5% al año. El Gobierno quiere enfriar la economía y desinflar las burbujas especulativas de forma suave.

La decisión de subir los tipos de interés se hizo pública veinticuatro  horas después de que el Comité Central del Partido Comunista de China acabara con dos días de deliberaciones cuyo resultado más comentado es el anuncio de un nuevo plan quinquenal que intentará desplazar el eje del crecimiento de la economía del país de las exportaciones al consumo interno para lo cual será necesaria una considerable mejoría de los niveles salariales de la población trabajadora. Al menos de los 300 millones de trabajadores migrantes y de los otros cerca de 300 millones de trabajadores en sus propias zonas de residencia. El sueldo medio de los trabajadores migrantes es del orden de los 150 euros mensuales de acuerdo con el departamento de estadísticas de la República Popular China.

El objetivo, de cumplirse, pone de relieve que de un lado los dirigentes chinos consideran que el modelo basado en la exportación parece condenado al estancamiento. Y del otro que tras las olas de creciente conflictividad laboral en el país se comienza a vislumbrar el riesgo de que los sindicatos estatizados sean desplazados por los sindicatos paralelos creados por los trabajadores de forma independiente y estos se constituyan en punta de lanza de un movimiento de reforma social que haga saltar los aires el modelo en su conjunto.

Precisamente, una semana antes del congreso del CC el presidente chino efectuó declaraciones para rebatir las presiones estadounidenses para que revalúe el renminbi en las que afirmaba que una apreciación precipitada de la moneda china provocaría un levantamiento popular en el país. Pese a que muchos observadores occidentales consideren este tipo de afirmaciones como fraseología oportunista las olas de huelgas exitosas este año han puesto de relieve que la burocracia sindical no es ya freno en la lucha por la mejoría de las condiciones de vida de los trabajadores chinos y que el Gobierno no está dispuesto a disuadir a los trabajadores a sangre y fuego.

Pero la medida también se ha adoptado a días de la reunión de ministros de finanzas del G20 en Corea del Sur preparatoria de la reunión de jefes de estado del G20 en noviembre en Seúl. En esa reunión es de esperar un debate bastante encarnizado sobre los movimientos en los mercados de cambios internacionales. Es de tener en cuenta que el incremento del tipo de interés en China puede tener el efecto de atraer más capitales hacia el país. Aunque el Banco de China tiene bastante eficacia a la hora de esterilizar el efecto de los flujos de capitales hacia el país, esto puede tener el efecto de ayudar a la revalorización del renminbi. China y otros países en desarrollo miembros del G20 han apuntado el dedo acusador en contra de Estados Unidos afirmando que la política de expansión monetaria estadounidense contribuye a la caída en la cotización del dólar.

La divisa estadounidense con tipos de interés negativos contribuye a un flujo persistente de dólares hacia los países en desarrollo con tasas de crecimiento altas y tipos de interés positivos como forma de inversión de las propias entidades de crédito e inversores institucionales. La fuerte entrada de capitales especulativos empuja al alza la cotización de las monedas locales. Brasil ha elevado por tercera vez en un año una tasa a las inversiones extranjeras de cartera colocándola en el 6%. Otros países han tomado diversas medidas con el fin de frenar la apreciación de sus monedas, incluyendo la intervención en los mercados de cambios comprando dólares para depreciar sus monedas.

Ayer, el economista jefe del Banco Mundial para Asia y el Pacífico Vikram Nehru afirmó en Tokio que la política monetaria de Estados Unidos al depreciar el dólar a tipos de interés del 0% favorece estos flujos de capital hacia los países emergentes. Nehru alertó sobre el efecto que estos flujos de capital tienen en las economías regionales. Se importa inflación se generan burbujas de activos. Y al mismo tiempo se genera un riesgo de inestabilidad muy alto. Cualquier alteración seria en los tipos de cambios puede generar una salida precipitada de capitales de estas inversiones especulativas que pueden provocar una crisis financiera de la noche a la mañana en los países afectados. Este fue el origen de la crisis financiera de Asia en 1997/98, recordó Nehru a su auditorio ayer.

La alarma del Banco Mundial ante las consecuencias de estos flujos de capital incontrolados ha hecho buenas las acusaciones de los países emergentes del G20 contra Estados Unidos y su política de liquidez por la vía del ‘quantitative easing’ que está en la base de los flujos de capital. Hace pocos días el Secretario estadounidense del Tesoro pretendió rebatir estas acusaciones afirmando que su país no aspira a devaluar su moneda y que nadie puede “comprar” crecimiento y estabilidad a expensas de debilitar su moneda. Sus palabras han sonado a hueco, hasta que China subió un cuarto de punto sus tipos de interés y forzó un alza del dólar en los mercados de cambios. Es de suponer que el efecto durará poco.

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