edición: 2851 , Jueves, 21 noviembre 2019
27/12/2010
Sede del Banco de España

La búsqueda de liquidez en la banca genera nuevos riesgos

Ofrecen operaciones de 'repos' a entidades financieras con carteras de deuda pública poco rentable contra títulos y bonos bancarios de menor calidad pero mayor rendimiento
Esto traslada el riesgo a un sector cuya supervisión puede no estar en condiciones de medirlo
Carlos Schwartz

La demanda de liquidez por parte del Eurosistema sigue siendo alta, pero el plazo de maduración de los créditos concedidos por el Banco Central Europeo es cada vez más corto. La semana pasada vencieron los 97.000 millones de euros a un año que aun remansaban en los bancos, y fueron sustituidos por liquidez a diversos plazos, el mayor de ellos a tres meses por importe de 149.500 millones subastados el 23 de diciembre. Un día antes, el BCE concedió 193.000 millones a una semana con vencimiento el 29 de diciembre. Con lo cual el conjunto de la liquidez inyectada por el BCE en el sistema bancario sigue siendo sumamente alta, pero con plazos cortos para los volúmenes concedidos.

De acuerdo con el informe de estabilidad financiera del Banco de Inglaterra publicado la semana pasada, los bancos de Europa y Estados Unidos tienden a abrir mercados más estables y de más largo plazo para obtener liquidez. Para ello ofrecen operaciones de “repos” a entidades financieras con carteras de deuda pública poco rentable contra diversos títulos y bonos bancarios de menor calidad pero mayor rendimiento. La deuda pública obtenida en canje es entonces colocada en los mercados de deuda pública con alta liquidez.

En esta ecuación, las entidades como las grandes compañías de seguros y fondos privados de pensiones obtienen una mayor rentabilidad movilizando su cartera de deuda pública contra activos más rentables pero menos solventes. Para las compañías de seguros con vencimientos escalonados vinculados a pólizas de prima única, seguros con capitalización y planes de pensiones que carecen de un riesgo de liquidez proporcional al riesgo de liquidez de los bancos, la operación está destinada a mejorar sus balances ya que la rentabilidad de la deuda pública que soporta parte de sus ingresos está por debajo de la rentabilidad ofrecida a los clientes y genera pérdidas potenciales, o al menos déficit de capitalización que se acumula. La otra faz de esta tela brillante en apariencia es un poco más oscura y deslucida... genera un riesgo de contrapartida alto para un sector del sistema financiero que toma papel de mayor riesgo para compensar su baja de rendimiento por sus inmensas carteras de deuda pública con bajo rendimiento. Esto traslada el riesgo a un sector cuya supervisión puede no estar en condiciones de medirlo.

Esta transformación de activos “malos” en activos “buenos” está vinculada al hecho de que quitando el BCE, el mercado para los títulos emitidos por los bancos en Europa, y en menor grado en Estados Unidos, son vistos con desconfianza. El mecanismo explica en parte el auge que tienen las ventanas de liquidez para la deuda soberana que se han estructurado a través de cámaras de compensación de las cuales los propios bancos son parte. Un ejemplo es el de la London Clearing House que abrió en agosto un mercado de deuda pública española en Londres, y en diciembre abrió otro en París. Esta estructura tiene sus arcanos. Mientras que en el caso de España los márgenes son razonables y públicos -rondan los 330 a 350 puntos básicos- , nadie confiesa cuánto dinero cuesta a los bancos españoles que han impulsado la apertura del mercado el fondo de compensación para insolvencias. Como se trata de mercados que dan garantía contra el riesgo de contrapartida, en este caso el default soberano, las provisiones acordadas no pueden ser pequeñas y es probable que fluctúen de acuerdo con la evolución de los ‘credit default swaps’ (CDS).

Estas fórmulas de creación de liquidez han hecho despuntar dos riesgos. De un lado, la transformación de las carteras de entidades que por definición deben invertir en instrumentos de largo plazo y bajo riesgo en carteras de menor plazo y mayor riesgo vía ‘repos’. Del otro, el creciente riesgo de contrapartida de la banca ante los mercados en los que se genera la liquidez contra los instrumentos de deuda pública. De hecho se han interconectado las carteras de activos degradados de los bancos con las carteras de los fondos de pensiones y compañías de seguros, lo cual es una vía de agua para la solvencia de estas últimas. El Banco de Pagos Internacionales (BIS),  que tiene a su cargo el desarrollo de los acuerdos denominados Basilea III que deberían entrar parcialmente en vigor a partir de 2013, ha sacado la semana pasada a consulta un documento sobre los riesgos de la banca con las organizaciones centrales de contrapartida (CCP), como los depositarios centrales y cámaras centrales de liquidación y compensación.  El BIS menciona específicamente las recomendaciones por parte del G 20 en su reunión de noviembre para que los instrumentos ‘Over The Counter’ (OTC) como los contratos de derivados pasen a compensarse a través de los CCP.

El documento especifica que los riesgos de contrapartida que se han tomado ante los CCP no estaban incluidos en las provisiones de Basilea II. Es decir todos los riesgos de esta naturaleza, que incluyen por ejemplo la participación de los bancos en las cámaras de compensación y CCP, estaban excluidos de las provisiones. La norma que se ha llevado a consulta propone que los coeficientes sobre estos  riesgos de la banca sean del 2% de los activos ponderados por riesgo. El coeficiente, calificado como bajo, se explica por la “mutualización” del riesgo en los CCP, es decir un riesgo compartido por todos los miembros del mercado.

La cascada de riesgos que determina la renovada búsqueda de liquidez a mayores plazos ha sido generada en cierta medida por la determinación del Banco Central Europeo en reducir, de momento, los plazos de la financiación a las entidades de crédito. El paso siguiente será la adjudicación de liquidez por subasta, con limitación de cantidades. Lo cual no termina por resolver la cuestión de fondo: la desconfianza en el mercado interbancario hacia los activos que antes de la crisis financiera servían como vía de liquidez y eran tomados a término por las contrapartes. Es decir, se los adquiría hasta su vencimiento y se incorporaban a la cartera de los compradores, como era el caso de los bonos hipotecarios de bancos y cajas españolas por parte de los bancos alemanes. Cuando el Banco de España habla de transparencia y solicita que se den las cifras totales, a valor de mercado, de los activos inmobiliarios que se ha adjudicado el sistema financiero español en sustitución de créditos hipotecarios, a lo que está apuntando precisamente es a este problema de fondo. Habrá que ver si la banca es capaz de resolverlo.

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