La caída de la solvencia obliga a las cajas a recortar
edición: 2535 , Lunes, 20 agosto 2018
12/11/2009
Con el Banco de España obcecado en su ‘no hay reformas’

La caída de la solvencia obliga a las cajas a recortar obra social

Los consejeros políticos se oponen ¿a ver quién se carga proyectos?
Juan José González

A vueltas, de nuevo, con la solvencia de las cajas de ahorros. Resulta que ahora el Banco de España no deja de transmitirles cierto malestar por los últimos ratios de solvencia, principalmente el BIS, tras conocer los datos del tercer trimestre, y más de una –más de 10- se han llevado un tirón de orejas, puesto que se encuentran en el entorno del 8%, pero sin llegar al 8%, algo que nunca agrada al supervisor quien recuerda en ocasiones que las reglas del juego son estrictas y además están para aplicarse, algo así como el que no cumpla será intervenido. Pero esas palabras mayores a la CECA, al actual equipo responsable de la Confederación de las cajas, la verdad es que le suena medio en serio medio en broma. Uno de los presidentes de cajas que mayor experiencia acumula, aseguraba que “en esto de la solvencia estamos hipersensibilizados, diariamente lloramos juntos –Banco de España y caja- y esto nos sirve de consuelo, sobre todo cuando pensamos que el mal no tiene remedio”.

Los problemas de solvencia en las cajas no provienen de anteayer, sino de las trabas, problemas y prohibición de poner en marcha una forma alternativa de captar capital, recursos propios con los que poder alcanzar y/o mantener el ansiado pero a la vez temido 8%. La CECA, asegura este veterano del sector, ya está quemada de tanto solicitar alguna solución que haga posible que las cajas que lo deseen –y que puedan, esa es otra- emitan cuotas participativas, operación que para ser posible necesitaría del concurso de numerosas reformas legales y más de un acuerdo político entre quienes hoy día no se ponen de acuerdo en el Congreso de los Diputados. Los presidentes de las cajas, como es habitual, se quejan con razón de que así no hay quién compita en un mercado abierto, donde se encuentran con sus amigos los bancos.

La banca no tiene problemas ni apuros cuando ve peligrar su nivel de solvencia; tira de ampliación de capital o se guarda una parte del beneficio dejando al accionista sin dividendo, o en el caso de las cajas recortando la obra social o se sacan al mercado las dichosas cuotas participativas, algo que no se encuentra en manos de todas. Porque los bancos tienen, en este y en otros muchos terrenos, unas ventajas y flexibilidad que para sí quisieran las cajas, porque, incluso, aquellos  pueden utilizar las dos herramientas de ajuste de la solvencia, emitiendo por un lado y ampliando capital por otro. Así cualquiera, parecen decir en alto las cajas, después de comprobar cómo en los últimos meses Santander y Popular, entre otros, han combinado ambas modalidades de captación de recursos con habilidad y maestría, dejando atrás los problemas de core capital por los que pasaban. En el caso de BBVA y Sabadell se optó por los convertibles, solución que no parece que les haya ido mal.

El Banco de España le dice a las cajas que para subir core capital hay que ganar más a lo que estas contestan lo mismo que Don Quijote “¡cuán largo me lo fiáis, amigo Sancho! Caemos enfermos y no habemos nada”. Porque ¿Cuál de las cajas con problemas de solvencia puede permitirse la osadía de recortar la obra social para que salgan las cuentas? En esta coyuntura es complicado que sus consejos decidan retocar el epígrafe social pues saben como nadie que una decisión así, cortar el grifo sin previo aviso –incluso sin avisar- puede originar una revolución local que ni la de Zapata en su día. ¿A ver quién es el consejero político que se atreve a mandar un proyecto en marcha para la próxima legislatura o para el mandato siguiente? Pues ninguno.

Las cajas han perdido terreno en solvencia a lo largo de los últimos meses, y no únicamente por los desaguisados inmobiliarios, la mora o la falta de crédito. Han perdido posiciones de mercado, de competencia por falta de normativa adecuada, por falta de igualdad de oportunidades para competir: si una caja tiene un ratio de solvencia superior cuenta con mayores recursos y puede competir con los bancos en, por ejemplo, préstamos. En los últimos trimestres se ha podido comprobar cómo han ido perdiendo terreno frente a los bancos, situando la solvencia –core capital- por debajo del 7% frente al 8% de los bancos, con dos excepciones; una, la Caixa que con un 8,9% de ratio se mantenía en una buena posición, otra, el Santander, casi con un 8,7%. Pero claro, los problemas no están en las excepciones sino en el resto, en el 60% del sector financiero, rama cajas de ahorros.

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