edición: 2615 , Jueves, 13 diciembre 2018
17/12/2014

La caída del rublo anuncia menores ingresos y dificultades para las empresas europeas en Rusia

Los exportadores al mercado ruso temen el efecto de la caída del precio del crudo sobre su economía
Carlos Schwartz

El rublo ha perdido la mitad de su valor ante el dólar en los últimos doce meses. Este estrepitoso derrumbe fue una pendiente suave hasta que comenzó la caída acelerada del precio del crudo desde el otoño que ha puesto en jaque a la política económica del país basada en los altos precios del petróleo durante el largo periodo denominado superciclo de las materias primas. Mientras sube el dólar y se debilita el euro las monedas de los países emergentes se han visto sumamente afectadas por los precios menguantes de las materias primas incluido el mineral de hierro, el crudo y los cereales y semillas oleaginosas.

El Gobierno ruso ha reaccionado tardíamente en defensa de su moneda con un aumento de los tipos de interés la semana pasada del 1% hasta 10,5%. Esta semana tras la continua presión sobre la moneda el Banco Central Ruso decidió un nuevo aumento esta vez de 6,5 puntos porcentuales llevando los tipos hasta el 17% y el tipo de los repos hasta el 18%. Pese a esta medida el pánico a una devaluación masiva y al congelamiento de los depósitos en los bancos llevo a una carrera sobre el dólar y a una retirada de fondos de los bancos. La banca extranjera comenzó a retacear las operaciones de divisas con los bancos rusos. La inestabilidad de la moneda desató además temores entre las empresas con inversiones en Rusia.

La principal preocupación inmediata es que si el banco central no es capaz de detener la avalancha vendedora que castiga a la moneda del país se establezca un control de cambios y de capitales que haga difícil las remesas de beneficios al exterior. Las empresas que se verían afectadas por una medida de este tipo son todas las implantadas en ese mercado, como los casos de British Petroleum y Shell entre las grandes petroleras. Aunque también Repsol tiene operaciones en Rusia en sociedad con Alliance Oil en la filial conjunta AROG. Danone tiene una fuerte presencia en el país, con 13.000 trabajadores y ha manifestado abiertamente su preocupación primero por la caída en las ventas y ahora por el hundimiento del rublo que le afectará en su cuenta de resultados.

El país genera el 11% de sus ingresos. En una situación similar se encuentra la cervecera Carlsberg que es la cervecera más grande del país. Rusia representa el 40% de los ingresos que obtiene en toda Europa del Este. Pero este es sólo un aspecto del problema porque tras el van las exportaciones a Rusia. No solo las de productos de alta gama y moda, también las de alimentos y otros productos. Las sanciones a Rusia de la Unión Europea (UE) ya habían castigado a las exportaciones españolas que perdieron ingresos por 400 millones de euros.

Pero ahora la escasez de divisas en el mercado privado y la debilidad del rublo anuncian una recesión en toda regla en Rusia y sus consecuencias por ejemplo serán una caída de las exportaciones de España que representan en total unos 3.000 millones de euros al años según datos de comercio exterior. Por otra parte el aumento del valor del dólar va a encarecer las importaciones del país de forma significativa.

Y la escalada del dólar no ha hecho más que comenzar. El ministro de Economía ruso Alexei Ulyukayev logró calmar el mercado ayer de forma coyuntural al afirmar que no establecería un control de capitales sino medidas en el mercado cambiario para ordenarlo. La presidente del Banco Central, Elvira Nabiullina, afirmó que el mercado necesitaría tiempo para estabilizarse tras los aumentos de tipos de interés. Las declaraciones lograron detener la caída del rublo que alcanzó la cifra récord de 80 por dólar, pero de todas formas cerró con una desvalorización notable a 73 rublos por dólar. Los analistas del mercado de cambios señalaron que el Banco Central no había intervenido en la venta de dólares con la energía necesaria para acompañar a los aumentos de tipos de interés y que eso había pesado en el ánimo de los operadores. Las opiniones más radicales afirman que el Banco Central perdió el control sobre la evolución del rublo y piensan que es inevitable que haya control de capitales.

El analista de Standard Bank, Tim Ash, escribió en un informe del banco que “La situación pone de relieve hasta qué punto el Banco Central de Rusia se quedó atrás en esta crisis. En una situación en la que un banco central tolera una devaluación de la moneda del 10% en un solo día el mensaje es que  han perdido el control y su credibilidad está en juego”. Tras la leve recuperación de terreno por el rublo ayer el analista escribió que “El Banco Central no puede permitirse el fracaso de esta iniciativa. Deben volver al mercado con una muy grande intervención vendiendo dólares y eventualmente apelar a más aumentos de tipos de interés”. Habrá que ver si esta es la política que el BCR y el Gobierno adoptan. De momento se han mostrado conservadores en materia de venta de dólares en un claro intento de preservar sus grandes reservas, 430.000 millones de dólares, ante el temor que deban utilizarlas como fuente de divisas para las necesidades de los importadores y los vencimientos financieros.

La caída del precio del petróleo, del 45% en escasos seis meses, en lugar de ser una bonanza para los consumidores a nivel internacional, está rompiendo los delicados equilibrios monetarios internacionales al reducir de forma significativa el flujo de divisas hacia los países productores de crudo que a su turno son importantes como fuente de negocios para empresas y multinacionales. Este es el caso de Rusia, y las empresas europeas y estadounidenses con fuerte dependencia de su cuenta de resultados de su ventas en Rusia. Al cuadro se debe sumar la tensión financiera de las empresas productoras de petróleo, que tendrán dificultades para hacer frente a su deuda. Y la reacción de los inversores en materias primas y deuda, que para hacer frente a sus pérdidas en el sector del petróleo venden posiciones en otras materias primas y deuda de mala calidad. Los desajustes globales afectan de momento a las naciones emergentes, pero el efecto puede transmitirse a otros mercados.

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