edición: 2469 , Viernes, 18 mayo 2018
27/05/2014
Cuestión de prestigio

La calificación española de S&P, sólo un ajuste de `altura´

La agencia saca a España del grupo que compartía con Rumanía y Marruecos
Juan José González

Los mercados ya habían situado la calificación del Reino de España en un nivel superior al estimado por las agencias de rating. Faltaba tan sólo conocer la de S&P, probablemente la más estricta del sector, que días atrás dictó sentencia y situó el riesgo español en una posición más acorde con la situación actual de la economía española, así como de sus perspectivas de crecimiento. Si bien el reconocimiento de la agencia no resultó una sorpresa para nadie, la calificación mantiene en el puesto número diez a España, a un paso del `bono basura´, una división o categoría en la que ingresó a finales de 2012. Eran otros tiempos (los compradores exigían el 7% para el bono a diez años) frente a menos del 3% alcanzado recientemente. La mejora en la calificación, supone por tanto, el regreso a la división de honor, a pesar de que se encuentre muy lejos del grupo de cabeza, lugar al que tardará en llegar; quizás en la próxima década. El avance en la calificación es también un argumento útil para el `consumo´ político. Pero el principal efecto de la calificación de S&P, es que viene a significar para la economía española la recuperación de un nivel -superior- respecto de otras economías que, como las de Rumanía y Marruecos, militaban hasta hace unos días en la misma `división´.

Ninguna de las formaciones políticas nacionales que han concurrido a las elecciones europeas ha querido -o no ha sabido- presumir de un dato que como la nota de la agencia otorga un mejor caché a las emisiones de deuda y, por tanto, mayor seguridad de crédito para el país. Ni el partido que podría capitalizar la nota, ni la oposición han utilizado un argumento tan favorable para la economía de ambos. Sin embargo, la escasa longitud de miras política no ha contagiado a los mercados que, al contrario que aquellos ha adelantado la calificación española con el recorte en los precios que solicitaban para adquirir las emisiones de deuda. Precios a la baja, muy lejos desde aquel 7% de hace dos años, demandado por los inversores, hasta el actual en el entorno del 3%. 

Al margen del beneficio que representa pagar menos por financiarse, la nota de S&P (como las anteriores de Moodys y Fitch) sirven para `reparar´ la posición de España en el ranking de países con problemas económicos de cierta gravedad. Hasta la calificación de S&P, el riesgo soberano español vivió en una división en la que quizás nunca sospechó que militaría algún día, la más próxima al `bono basura´. El proceso de caída fue constante y sin interrupción desde enero de 2009, cuando España contaba con la calificación más alta -AAA-, división de honor en la que permaneció cinco años, un lustro que terminó con la economía española a la baja hasta llegar a la categoría de "riesgo de pago de la deuda". Y de esta situación se ha salido por dos reconocimientos; primero por la acción de los mercados, y ahora por el de las agencias de calificación, al reconocer en ambos casos, la mejora de los cambios y reformas económicas.

Sin embargo, las autoridades económicas no parecen estar convencidos de que la nota de riesgo (BBB) mantenga la subida de escalones en las próximas revisiones, que llevarán a cabo las tres calificadoras (entre junio, octubre y noviembre). Los motivos de la desconfianza se centran en las propias dificultades de reducir el déficit del Estado hasta los niveles de compromiso con Bruselas, así como la dificultad para reducir el peso de la deuda pública sobre el PIB, desde el 98% actual hasta niveles inferiores al 50%. Por tanto, todo indica que las notas de las calificadoras se mantendrán durante los próximos meses, siendo presumible un freno en la nota antes que probable una nueva subida de escalón.

En ese difícil y largo camino hacia el prestigio internacional perdido en 2009, las autoridades saben que el reconocimiento de los mercados no es suficiente y que por ello, necesitará dar continuidad a las políticas de austeridad fiscal y presupuestaria en los próximos años. Las agencias seguirán muy atentas a la marcha del control de las cuentas públicas, sin el cual dificilmente se podrá ascender en esa escalera de calificaciones que conducen directamente al mayor prestigio de la economía española y también de las empresas privadas que buscan financiación en el exterior.

En último extremo, la BBB del riesgo soberano español que ya confirman las tres agencias de rating consigue `reparar´, desde el punto de vista de la imagen y del prestigio, la posición de la economía española en una zona diferenciada del bono basura y también de otras economías que nada tienen que ver con ella, como son las de Marruecos o la de Rumanía.

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