La capitalización bursátil de los dos grandes
edición: 2532 , Miércoles, 15 agosto 2018
14/09/2011
EL DEDO DE MADOZ

La capitalización bursátil de los dos grandes bancos españoles cae dos tercios en cuatro años

La relación entre el valor en bolsa del capital de los bancos comparado con los activos totales ha caído de forma significativa
Bolsa de Madrid
Carlos Schwartz

Mientras los inversores castigan a los bancos europeos, en especial a los de Francia e Italia, el efecto que la erosión del valor de las acciones de los bancos han tenido sobre las entidades españolas carece de precedentes para un periodo tan prolongado de tiempo. La capitalización en bolsa del BBVA era en 2007 de 62.800 millones de euros. Sus acciones valían 16,7 euros al cierre del año, mientras su valor ayer era de 5,14 euros y su capitalización de 24.800 millones. En cuanto al Banco Santander su capitalización era en 2007 de 92.500 millones de euros, comparado con los 44.400 millones a fecha de ayer con una cotización de 5,26 euros por acción frente a los 14,79 al cierre de 2007. Esta pérdida de valor espectacular contrasta por necesidad con los incrementos en el capital de ambas entidades que entre 2007 y 2011 ha sido de un tercio en cada caso, para una cifra total de capital admitido a cotización para el Santander de 4.200 millones de euros y de 2.364 millones para el BBVA. Mientras la ratio de ambos del capital sobre activos ponderados por riesgo se mantienen altos, hay una realidad estremecedora. La relación entre el valor en bolsa del capital de los bancos comparado con los activos totales ha caído de forma significativa, y esto es un elemento que habrá de dificultar en el futuro cualquier apelación al mercado para incrementos en el capital de las entidades.

Si esto es así para los dos grandes bancos españoles no hace ni falta sugerir cual puede ser la situación de las cajas de ahorros que encuentran serias dificultades para desapalancar sus balances. Sobre el valor en bolsa de los bancos españoles planea la sombra de la crisis de deuda de Grecia y los temores a una suspensión de pagos. No por el volumen de deuda pública griega en manos de los bancos españoles, a diferencia de los bancos de Francia y Alemania. Sino más bien por la desconfianza que la crisis griega genera respecto del resto de lo que se denomina periferia del euro, que amplía su radio cada vez más y ya abarca también a Italia. Los bancos españoles lo que si tienen en su listado de activos es deuda pública de España.

Los bancos de Francia e Italia sufrieron en los últimos días un duro castigo en la bolsa mientras rumores sobre sus dificultades de liquidez recorrían las bolsas de París y Milán. El consejero delegado de Societe Generale, Frederic Oudea, descartó esos rumores el pasado 9 de septiembre en una entrevista en el Financial Times. Entretanto su banco así como el italiano Unicredit anunciaron reducción de costes y disminución de balances para dar mayor seguridad a los inversores. Por su parte, en el Reino Unido, la difusión de las recomendaciones del muy esperado informe Vickers de la Comisión Independiente para la Banca (CIB) comisionada por el Gobierno conservador para proponer una reforma del sector han provocado una ola de controversias. En lo esencial el informe Vickers propone separar en el sector las actividades de banca comercial tradicional de las de banca de negocios y de inversión. La separación debería acompañarse de un significativo incremento del capital ponderado por el riesgo hasta un 10%, dando a los bancos un cierto margen para que declaren qué actividades específicas quieren incorporar dentro del núcleo operativo considerado como esencial.

Los analistas consideran que de llevarse adelante las recomendaciones del CIB el Reino Unido tendría la legislación bancaria más estricta del mundo. Entretanto, comienza a calar entre los reguladores europeos el criterio de que los bancos con un modelo transfronterizo han adquirido dimensiones excesivas y que algo se debería hacer para limitar o reducir sus balances. “El criterio de que un banco es demasiado grande como para dejarlo caer debe dejarse sin efecto haciendo que ningún banco sea tan grande como para no dejarlo caer”, de acuerdo con la opinión de un funcionario del Banco de Inglaterra. Es decir, hay que trocear a los grandes bancos.

Mientras tanto los bancos españoles consiguen liquidez gracias a la deuda pública en sus carteras por la vía del Banco Central Europeo (BCE) -se calcula que en septiembre la cifra descontada en el BCE es del orden de los 60.000 millones de euros- y del MEFF vía repos de deuda pública contra las operaciones del Santander y BBVA en el London Clearing House (LCH.Clearnet) -22.214 millones de euros a 12 de de septiembre a un plazo medio de 51 días-, lo cual supone un total de 82.000 millones de euros a grandes rasgos de liquidez obtenida fuera del circuito interbancario. No hay operaciones bilaterales para los bancos. No es menos cierto que el BCE acepta casi todo tipo de papel presentado por la banca, lo que permite dedicar la deuda pública para hacer repos a través de entidades centrales de contrapartida. En cualquier caso un volumen importante de activos de largo plazo se sostiene mediante pasivos de corto plazo lo que supone un desequilibrio esencial en los balances de los bancos.

Como telón de fondo a este proceso aun queda una etapa importante en torno a la deuda de Grecia, suponiendo que el país no vaya lisa y llanamente a una suspensión de pagos antes. El comité de bancos encabezado por BNP Paribas, HSBC y Deutsche Bank que delibera en París negocia estos días el plan de reestructuración de los vencimientos de deuda pública griega en manos de los bancos internacionales. De acuerdo con una fuente del International Institute for Finance en Washington “la negociación se extenderá hasta entrado octubre”. Mientras que el plan inicial del IIF ofrecía un recorte del 21% sobre las posiciones acreedoras de la banca está sin definir aún quién será el emisor de los bonos cupón cero que deben ser adquiridos por Grecia en garantía del nuevo principal e intereses que se pacten sobre su deuda. Va de suyo que Alemania se opone a que el aval sea una emisión de la Unión Europea. En todo caso la UE deberá adelantar el dinero a Grecia para que compre los bonos cupón cero.

En este escenario no sería de descartar que los bonos fueran emitidos por la propia banca acreedora con calificación triple A. En un escenario de este tipo la UE estaría adelantando a la banca acreedora el capital de la reestructuración, algo que cualquier político resistiría. El pasado viernes quedaron cerradas las listas de las entidades que aceptan entrar a la negociación sobre la base de la propuesta del IIF. Grecia exigía que 90% de los acreedores lo aceptaran. De acuerdo con algunas filtraciones las listas sumarían un 70%. Queda por delante todavía un largo camino de negociaciones.

El desenlace de esta negociación tendrá una importante repercusión sobre el valor en bolsa del conjunto de la banca europea. Si la reestructuración acaba como un proceso ordenado habrá una evolución hacia la estabilidad. De lo contrario el sector financiero europeo sufrirá una tormenta devastadora. El pero de los escenarios sería desde luego una salida de Grecia del euro. Algo que algunos funcionarios germanos no descartan.

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