edición: 2761 , Martes, 16 julio 2019
30/11/2011
EL DEDO DE MADOZ

La capitalización el Fondo de Estabilidad posterga las estimaciones del déficit de capital de la banca

Carlos Schwartz

La Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas de inglés) ha decidido retrasar sus estimaciones sobre los requisitos de capital de la banca. Una portavoz del organismo dijo ayer que la evaluación no se dará a conocer hoy como estaba previsto. Afirmó que eventualmente las estimaciones se darían a conocer la próxima semana. Una fuente de medios financieros en Londres dijo a ICNr que “la postergación está motivada por el retraso por parte de los gobiernos de la eurozona en acordar los mecanismos de capitalización del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF)”. Pese a esta opinión, los ministros de Economía de la zona del euro reunidos ayer lograron un acuerdo en principio para mecanismos destinados a ampliar la capacidad del FEEF que debería servir además para respaldar a las entidades de crédito europeas que no alcanzaran las cotas de capitalización que se establezcan. O en su defecto acordar un mecanismo de ayuda a la banca para ese objetivo.

La EBA dio a conocer el 26 de octubre sobre la base de los balances bancarios a junio una cifra de requisitos de capital para alcanzar el 9% de los activos ponderados por el riesgo que sumaba 106.000 millones de euros. De esta cifra una cuarta parte correspondía a la banca española. En esa oportunidad la EBA anunció que el 30 de noviembre daría a conocer las necesidades de capital de acuerdo con sus parámetros, ciertamente muy disputados, sobre la base de los balances de septiembre. En esa oportunidad los bancos dieron a conocer sus propias cifras, con los balances cerrados a septiembre que discrepaban con las estimaciones de la EBA.

De entonces ahora los bancos europeos han gestionado su pasivo y su activo a marchas forzadas para reducir de un lado el denominador, los activos ponderados por el riesgo, y del otro para reforzar su capital y remodelar en la medida de lo posible sus tenencias de instrumentos de capital, tales como deuda subordinada, y deuda que puede computar como Tier 2 y Tier 3.
La EBA señaló en octubre que el déficit de capital que había detectado sólo podría ser cubierto con capital de la “máxima calidad”, es decir Tier 1. Pero la situación de los mercados no está como para aventurarse con nuevas emisiones y esa opción la han tomado en sus manos muy pocas entidades. La vía rápida ha sido la gestión del activo en riesgo. Uno de los problemas que se presentan a los bancos es que sus carteras de deuda pública, soberana y local y municipal, computa en riesgo lo cual afecta a los países más golpeados por la crisis de la deuda.

La decisión de la EBA pone de relieve lo delicado del momento económico que vive Europa con una sistemática postergación de objetivos dados por hechos desde julio sin que se hubieran materializado hasta el progreso de anoche. El consejo de ministros de Economía de la zona del euro reunido ayer alcanzó un acuerdo por el cual el FEEF introducirá los criterios de la participación parcial en el riesgo de los bonos soberanos y el concepto de coinversión. Los ministros adoptaron además nuevos criterios para la intervención en los mercados primarios y secundarios de deuda soberana y líneas de crédito preventivas.

En cuanto a participación en el riesgo habrá que ver como reciben los mercados el criterio de que el FEEF cubrirá sólo entre el 20% y el 30% del nominal del riesgo de algunas emisiones soberanas. La garantía en principio se aplicará a “programas preventivos” que tienen por objetivo “aumentar la demanda de las nuevas emisiones de bonos de deuda soberana para reducir los costes de financiación de los estados miembros”. El otro criterio adoptado es la creación de Fondos de Coinversión (FCI), que permitirán la inversión mixta privada y estatal. Estos FCI podrán invertir en los mercados primarios y secundarios de deuda pública, y los recursos obtenidos por los estados mediante estos fondos podrán ser utilizados para recapitalizar a los bancos con necesidades de capital.

El Ecofin también logró desbloquear los fondos del último tramo del paquete de ayuda a Grecia de 8.000 millones de euros cuando esa partida está casi consumida por anticipado. Mientras, el segundo plan de ayuda por 130.000 millones de euros sigue en paradero desconocido. Buena parte de los 440.000 millones de euros del FEEF acordados en julio -se calcula que 190.000 millones- ya se han gastado o están comprometidos en las crisis de Irlanda y Portugal. Mientras, un aspecto decisivo del paquete de ayuda a Grecia, un acuerdo con la banca acreedora para una quita del principal de la deuda, está bloqueado. Las previsiones de que la quita sería de en torno al 50% se han desdibujado mientras el Instituto Internacional de Finanzas (IIF) que representa a la gran banca internacional pretende diluirla para que no represente un 50% del valor presente neto de la deuda. En este escenario ayer se dio a conocer la cifra de pérdida de depósitos de la banca griega hasta septiembre: 14.000 millones de euros, mientras el Banco Central de Grecia afirma que en los primeros diez días de noviembre el proceso continuó.

En el lapso que va del 26 de octubre hasta la fecha los mercados han castigado con rigor a Italia y en menor medida a España, lo que no habrá mejorado los requisitos de capital de la banca en ambos países. Pese a que la banca italiana salió incomprensiblemente bien parada de las estimaciones de la EBA en octubre, sufre graves problemas de liquidez. El primer banco minorista del país, Unicredito, ha encarado al nuevo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, para solicitar que se abra la mano en materia de colateral para garantizar la liquidez otorgada por el BCE. Mientras, la banca en general pide al BCE que ponga en marcha subasta de plazos de hasta 24 y 36 meses. El plazo máximo de las subastas sin limitaciones de cantidad es de 13 meses.

En un proceso de contracción del gasto y reducción de deuda del sector privado, incluidas las familias, es el estado quien tradicionalmente expande su actividad y suple la contracción. Un escenario de consolidación fiscal junto a una contracción del sector privado es un claro anuncio de mayores penurias económicas. El precipitado desapalancamiento de la banca europea tras las exigencias de capital anunciadas en octubre suponen una aceleración de la caída de la actividad privada y un agravamiento de las tendencias a la recesión ya registradas por la mayor parte de las economías de Europa.

Los aprendices de brujo del Ecofin se pueden encontrar con que ya es tarde para afinar los mecanismos para que la banca se adapte a las exigencias de capital. La mayoría de los grandes bancos, los denominados sistémicos, no se andan por las ramas a la hora de defender sus intereses y la han emprendido con sus carteras con riesgo ante la dificultad para hacerse con pasivos de largo plazo. La EBA viene afirmando que se debe encontrar una fórmula para que las asimetrías entre los plazos del activo y del pasivo se corrijan. La brecha entre los plazos de los créditos y el plazo de los fondos que obtiene la banca para financiar su partida del activo es cada vez mayor. Pero hasta ahora no se ha avanzado ni un milímetro en la mejora de esta discrepancia. De acuerdo con fuentes financieras ayer “hay preocupación entre los miembros del Ecofin por este escenario”. Habrá que ver si las medidas que ayer se han tomado tras un indescriptible retraso atenúan la crisis de deuda soberana.

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