edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
20/10/2010
Desarrollo Sostenible

La cara más oscura de la era digital

Una campaña europea promueve la compra pública sostenible de equipamientos tecnológicos
Beatriz Lorenzo

Son innegables los impactos que la globalización y la deslocalización provocan en las estructuras sociales y económicas de las comunidades. La propia sociedad de la información, como cauce para el diálogo bidireccional entre empresas y grupos de interés tiene también una cara más oscura, opuesta a la versión más “amable” que persigue la transparencia informativa en plena “era de la responsabilidad”.  En este sentido, el Observatorio de RSC, Greenpeace, Intermón Oxfam y SETEM  presentaron ayer la campaña internacional Derechos para las personas, reglas para los negocios (Rights for People, Rules for Business). El objetivo es conseguir las reformas legislativas necesarias para que las empresas europeas sean más transparentes y se responsabilicen de sus impactos negativos sobre los derechos humanos y sobre el medio ambiente, independientemente del país donde realicen sus actividades.

En relación a la cara más oscura de la realidad tecnológica merece mencionarse la campaña europea  “Procure IT Fair – Campaign for Sustainable Procurement of Computers”, cuyo objetivo es promover la compra pública sostenible de equipamientos informáticos que incorpore criterios sociales y ecológicos. Presta especial atención a las condiciones laborales en la cadena de producción en los países del Sur de los fabricantes de ordenadores de marca. “Procure IT Fair” está coordinada por la ONG “World Economy, Ecology and Development – WEED” (Economía mundial, Ecología y Desarrollo) y cuenta con la participación de organizaciones en Alemania, Austria, los Países Bajos, la República Checa, Hungría, España, Polonia y China. La guía, de la mano de Setem y otras organizaciones alude en especial a las condiciones laborales que tienen lugar en las cadenas de producción de ordenadores. Actualmente, el hardware para ordenadores se produce casi exclusivamente en países del Sur, a menudo en muy malas condiciones laborales. Según los autores, si bien es cierto que existe una creciente tendencia a considerar criterios ecológicos en la compra pública de equipamiento informático, en la mayoría de ocasiones se omiten las demandas de condiciones laborales dignas.

ÉTICA Y TECNOLOGÍA

La normativa legal es clara en este sentido. Los expertos recuerdan que desde  el año 2004, la legislación de la Unión Europea permite explícitamente la inclusión de criterios sociales y ecológicos en la concesión de contratos (Directiva EC 2004/17/EC y 2004/18/EC). Pero su implementación se caracteriza por cierta incertidumbre en la interpretación y en los procedimientos a aplicar. Considerando las prácticas de compra pública comunes durante los últimos años, los criterios ecológicos pueden formar parte de ciertas cláusulas de los concursos públicos. “En relación a los criterios sociales, cada vez más municipios parecen estar “en el buen camino”, y están indicando técnicas viables de compra. El éxito en la implementación de concursos públicos sostenibles es, en gran parte, una cuestión de asertividad política de los equipos de gobierno que toman las decisiones y de los responsables de la compra pública.”, aseguran. Especial mención merece el caso del parlamento holandés que en 1999 decidió que  hasta el 2010, introduciría gradualmente la sostenibilidad de los productos como el criterio más importante de todas las compras e inversiones del gobierno central, y del 50% de todas las compras públicas de las autoridades y de las instituciones dependientes del gobierno. Hasta el momento, el gobierno ha redactado un catálogo de criterios sociales y ecológicos para 80 productos que cada año se actualiza y se extiende.

El informe recoge datos avalados por estudios como  “The Dark Side of Cyberspace: Inside Sweatshops of China’s Computer Hardware Production”, que desvela las alarmantes condiciones laborales en las fábricas proveedoras de grandes marcas de ordenadores1. Así, las jornadas de trabajo en las compañías chinas Compeq Technologies y Excelsior Electronics, ambas manufactureras y proveedoras de Printed Circuit Boards (PCBs), llegaron a las 370 horas al mes en los períodos laborales más intensos. “Esto implica una clara violación de la legislación laboral China. Además, en ambas compañías se obligaba a los empleados a trabajar más horas sin recibir a cambio la paga extraordinaria legalmente estipulada para las horas extras. En Compeq, los empleados tenían un sueldo de entre 90 y 140 Euros al mes durante estos períodos”, recoge el documento.

Los códigos éticos pueden ser una solución a este tema. La campaña “Clean up your Computer”  liderada por la organización británica CAFOD condujo a la introducción de un código de conducta de la industria electrónica (en inglés EICC o “Electronics Industry Citizenship Coalition”. Sin embargo, los expertos advierten la falta de rigor de un código que califican de incompleto, ya que tanto las grandes marcas productoras como sus proveedores sólo se comprometen a incorporar normativas mínimas. “El código no cumple con los convenios fundamentales de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) porque no se incluyen plenas referencias a la libertad de asociación y al derecho de negociación colectiva. Además, este código no es vinculante y, por este motivo, tal y como demuestran varios estudios sobre la industria llevados a cabo por diversas ONG, casi no representa ninguna mejora social real en la industria. Hasta el momento, las grandes marcas están rechazando cualquier tipo de colaboración con sindicatos y organizaciones no gubernamentales para llevar a cabo un acercamiento serio de las partes interesadas. A través de la compra sostenible, se pueden exigir cambios a los fabricantes. Los organismos de compra pueden pedir la verificación y ciertas medidas documentadas a las grandes marcas que pueden impulsar a la industria hacia un compromiso real con los derechos laborales.”

Por último, la investigación llama también la atención acerca de la ausencia de iniciativas de comercio justo de ordenadores “como en el caso de los productos textiles o el café”. Recuerda asimismo que un aumento en la demanda de ordenadores producidos en condiciones dignas puede dar lugar al surgimiento de una certificación parecida a medio plazo. Al no existir ningún mecanismo de prueba efectivo, los pliegos deben exigir la mejora de las condiciones laborales durante la producción y pedir su verificación.

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