edición: 2596 , Jueves, 15 noviembre 2018
11/11/2015
banca 

La CE quier retrasar la Mifid II un año porque no hay tiempo para la adaptación antes de 2017

La lentitud en la gestación de la directiva y su reglamento por la negociación ha saboteado su calendario
Carlos Schwartz
La Comisión Europea ha decidido postergar la puesta en marcha de la directiva conocida como Mifid II en al menos un año, aun cuando la decisión formal se adoptará luego de nuevas consultas que incluyen al Parlamento Europeo. Sin embargo fuentes de la Unión Europea consideran que también entre los parlamentarios hay un consenso acerca de la imposibilidad de que la normativa entre en vigor el 3 de enero de 2017, tal como estaba previsto. Esta es una victoria de los intereses de los medios financieros, bancos incluidos, que han luchado a brazo partido para obtener concesiones que atenuarán los efectos de la directiva sobre los mercados financieros y la supervisión de los mismos. Puede que sea una victoria pírrica habida cuenta del creciente clima enrarecido de los mercados financieros, el descontrol de los excedentes de liquidez generados por la expansión de los balances de los bancos centrales y la clara tendencia a un incremento de la especulación en ausencia de un mercado para el crédito destinado a la producción de bienes y servicios. La situación internacional sugiere la posibilidad de una nueva crisis en el sector financiero frente a lo cual la postergación de la Mifid reformada parece el principio de la derrota de la acción supranacional en el control de las conductas y procedimientos en los mercados.
La reforma de la directiva para los mercados en instrumentos financieros, Mifid por su siglas, se inició como respuesta en Europa a la crisis financiera en la conciencia que Mifid había surgido en un momento específico y con el afán de liberalizar mercados en lugar de incrementar su regulación y mitigar sus riesgos. La directiva reformada pretende establecer desde normas sobre los contratos de derivados, su sistema de compensación, dónde y de que forma se deben materializar los contratos de esos instrumentos financieros, los niveles de capital que deben mantener las entidades que operan en derivados, hasta los mecanismos de supervisión de los conflictos de interés o los mecanismos para atenuar la volatilidad de los mercados. Es, sin dudas, el intento más ambicioso para crear un conjunto de normas comunes en Europa para el sector financiero de forma global. Es al mismo tiempo la contrapartida a la legislación estadounidense que cumple el mismo fin, la ley Dodd-Franck. El motivo de fondo para el retraso en la puesta en marcha de la directiva es la falta de tiempo para adecuar las estructuras que la deben aplicar lo que incluye modificaciones en el sector de las tecnologías de Internet utilizadas por los intermediarios.

El Comisario de la Unión Europea para el Mercado Interior entre 2010 y 2014, el francés Michel Barnier, se propuso poner en marcha en Europa un único manual de normas financieras para los intermediarios de todos los países miembros. Las normas estaban destinadas a impedir que se volvieran a asumir prácticas con riesgos excesivos como ocurrió en el pasado, al mismo tiempo que traspasaba ciertas labores de supervisión de las autoridades nacionales a las supranacionales. Las dos piedras angulares de ese objetivo fueron la normativa para los requisitos de capital de la banca e intermediarios financieros y la Mifid reformada. Barnier propuso a los estados miembros un borrador de Mifid II en 2011. Tras un prolongado debate las partes involucradas llegaron a un acuerdo en 2014 con una fecha de aplicación de la normativa en enero de 2017.

Entretanto, el debate en torno a las condiciones de implementación de la reforma se ha eternizado porque las entidades afectadas por la aplicación de la nueva directiva ponen reparos técnicos y encuentran dificultades que hacen mucho más lenta de lo esperado la adaptación de las estructuras de los mercados y sus operadores e intermediarios. La sumatoria de los retrasos ha redundado ahora en una falta material de tiempo para que la directiva entre en vigor cuando estaba previsto.

La experiencia demuestra una vez más que no sólo es necesario un acuerdo político sobre las lineas generales de una normativa que afecta a los mercados financieros, sino que la labor del reglamento es tan delicada y difícil como su antesala. Técnicos de la administración europea y de las asociaciones de profesiones e instituciones afectadas debieron pactar sobre más de mil folios de normas y reglamentos para la aplicación de la directiva reformada. Pareciera que nadie tuvo en cuenta ese factor que se ha convertido en el responsable de nuevas dilaciones que han atentado contra el calendario de aplicación. Las negociaciones en torno al reglamento son decisivas para los intereses de los afectados porque en esas mil páginas de metodología anidan las “mejoras” para los afectados. Una mayor transparencia en los precios de los mercados de bonos, el modo de pago de los brokers para las investigaciones de mercado, la incorporación de cada vez más contratos de derivados en los mercado organizados, así como establecer las norma para los contratos de derivados en materias primas, han sido motivo de choques y consultas hasta que una parte considerable de las aristas expuestas fueron acomodadas a las posibilidades de los mercados.

Aunque en algunos asuntos persisten motivos de fricción que todavía no han sido resueltos como la forma en que afectan a las empresas que suscriben contratos de derivados en materias primas para cubrir sus propios riesgos, asunto que está en vías de acuerdo a muy corto plazo. El retraso de un año en el calendario previsto supone una cantidad significativa de dinero que los agentes de los mercados se ahorrarán y pasarán a beneficios si la diosa fortuna les asiste.

Algunos analistas consideran que un retraso como el que está previsto va a eliminar los incentivos a las entidades del mercado para las reformas internas que deben efectuar para adaptarse a la normativa. Entienden que las noticias sobre la postergación ya han tenido un efecto de relajación de las intenciones de reforma que se postergarán, entre otras cosas porque supone un ahorro de costes. En cualquier caso, una vez más, Europa amplia la brecha con Estados Unidos.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...