edición: 2743 , Jueves, 20 junio 2019
22/07/2010
Amores que matan

La cerrazón de Sócrates, con su pacato nacionalismo suicida, le sale cara a PT y acorrala sus intereses

El núcleo duro luso de PT no le perdona haber perdido el 10% del valor desde que comenzó la primera oferta de Telefónica, ya su capitalización es inferior a la oferta extinguida
Con una deuda 3,3 veces ebitda, la política de dividendos que prometió con el 'no' a la OPA de Sonae en 2007 peligra y no puede ofrecer compensaciones a los accionistas
Imagen tomada de http://wehavekaosinthegarden.wordpress.com/
Ana Zarzuela

Se ha pasado de largo. Quería ser más ‘papista’ que el presidente de PT, Zeinal Bava, más ‘petista’ que los propios accionistas de Portugal Telecom y más resistente ante la oferta de Telefónica por Vivo que la mayoría del Consejo de la operadora lusa. Tanto como para seguir aferrado a la 'golden share' del Estado en fuera de juego, más allá de la extinción de la oferta española y de la sentencia de Luxemburgo. Pero su órdago se juega con cartas ajenas. A PT ya han empezado a ‘matarla’ los amores impuestos de Sócrates. Si quería valor para su ‘teleco de bandera’, hoy ya vale menos que los 7.150 millones de euros que ofrecía Telefónica por la participación de PT en Vivo y ni los esfuerzos del Gobierno luso por hacer saber que el adiós a la negociación podía ser reversible han contenido el castigo de la Bolsa más allá de dos jornadas. Si el primer ministro buscaba justificar una 'golden share' ya condenada a la extinción por la UE en la supuesta defensa de la “voz propia” de la compañía portuguesa, ha terminado por acallar al 73,9% de los accionistas, que estaban a favor de haber vendido y han visto cómo su participación ha perdido un 10% de su valor y cómo peligra la política de dividendos con la que los convencieron hace dos años para rechazar la OPA de Sonae. Y si Sócrates se aferraba a la supuesta bandera de la autonomía de PT para vender su cerrazón más allá de lo posible, el futuro de PT y su sitio en Vivo ahora dependen de voluntades ajenas, más aún que hace un mes. Se juegan en el mercado carioca.

Seguir como antes de la ‘operación Vivo’ no será posible -ni financiera ni operativamente- para PT. Necesita seguir en Brasil, pero su músculo no le permite ni comprar en Vivo, ni financiar su entrada en Oi sin los ingresos de Telefónica. Alierta está dispuesto a comenzar la batalla legal para disolver Brasilcel ante La Haya, si hace falta. PT tendrá que hacerle frente con todos los vientos de cara. Los mercados y los analistas castigan la negativa, los accionistas -sobre todo el núcleo duro otrora leal al Eecutivo y a Bava- exigen rectificación o compensaciones; Bruselas le da a Sócrates menos de dos meses para que planifique cómo acatará su sentencia contra la acción de oro, Lula calla.

Lo sentenciaba el Financial Times: Sócrates ha terminando por convertirse en “una suegra que le amarga la boda a PT” y que, aunque tampoco es capaz de apadrinar otra,  bloquea también el divorcio. Que la propia operadora de bandera portuguesa y su Consejo de Administración eran los primeros interesados en que no se extinguiera la oferta de Telefónica quedó evidenciado en los esfuerzos de Zeinal Bava en persona -y en público- por rogarle a César Alierta una prórroga de las negociaciones al menos hasta el 28 de julio para buscar una “solución positiva a la operación”. Los intentos de Portugal Telecom, de hecho, se prolongaron abiertamente hasta la madrugada del sábado 17, casi 12 horas más allá de que Telefónica diera por caducada su oferta. Más aún, han seguido soto voce durante toda la semana, a pesar de que los socios minoritarios de ambas compañías ya han hecho efectiva la denuncia contra el Estado luso, de que el núcleo duro exige un volantazo al veto o compensaciones y de que la operadora española hace saber que ha contratado los servicios de dos despachos de abogados para preparar su batalla judicial ante La Haya.

Bava intenta salvar, al menos ahora, los ‘muebles’ de la inercia con Telefónica, con la esperanza, cada vez más lejana, de que su ‘matrimonio de conveniencia’ puede seguir en Brasil, pero nada será lo mismo para la lusa, ni en casa, ni en el mercado carioca. Para PT, el escenario sigue siendo igual de estrecho, pero se le acortan además los tiempos. En el mejor de los casos, estaría otra vez en el mismo punto de partida del 6 de mayo, antes de la primera oferta de 5.700 millones de euros por el 30% de Vivo, que aumentó el 1 de junio a 6.500 millones y el 29 a la cifra definitiva de 7.150 millones. Pero lo hace con desgaste. Y con las mismas necesidades y expectativas y las zozobras de su perfil financiero más palpitantes que nunca, ahora que los accionistas piden explicaciones. Nada que Telefónica estaría ya esta vez dispuesta a reeditar; no al mismo precio, no sin otras concesiones.

Para la operadora española, la compra del 100% de Vivo no iba a tener cargas en su perfil financiero. Pero a PT puede salirle caro el repudio impuesto por Socrates. Barclays asegura que el plan de ajuste portugués puede mermar un 6,5% el flujo de caja libre de la operadora. La agresiva política de dividendos que intentaba llevar a cabo desde la defensa que adoptó en 2007 el Consejo de Administración de PT ante la OPA de Sonae, está en peligro. Más aún, si Telefónica recurre a todas sus armas y bloquea -como podría- el reparto de dividendos de Vivo. Sus dudas llueven sobre mojado en las incertidumbres de Standard & Poor's, que ha situado el rating de la operadora portuguesa al borde del bono basura, en vigilancia negativa (BBB para el largo plazo y A-2 para el corto) por su “incapacidad para rebajar su deuda”. Y es que ni las desinversiones de activos han ayudado a rebajar una deuda que la agencia sitúa en 3,3 veces ebitda, ni el alto nivel de inversiones del grupo y la debilidad de la economía portuguesa acompañan la confianza de su negativa ante ofertas como la de Telefónica.

CARRERAS PARA VOLVER A LA MESA ANTE LA CALMA DE TELEFÓNICA

En los despachos de Zeinal Bava y, más aún, en los del Ejecutivo portugués intentan encontrar alguna prórroga al pulso, o un nuevo round. No han sido otras que fuentes del Ejecutivo luso y la ambigüedad entre los silencios del primer ministro Jose Sócrates y las declaraciones medidas de su portavoz de Gobierno, los que hacían llegar a los medios, los analistas y los mercados locales la idea de que la negociación y el ‘dossier Vivo’ aún no se han acabado. Lisboa se ha pasado de largo con el órdago y se empeña en devolver a las mesas de PT y Telefónica las cartas de una partida que ya no convence –no con la misma baraja- a la española. El ministro luso de la Presidencia, Pedro Silva Pereira, marcaba, tímidamente, el mismo peaje, tras la extinción de la oferta: “si la propuesta no es alterada, se mantiene el veto” por las 500 acciones especiales que el Gobierno portugués posee en PT. Pero -puntualizó- “lo mejor que se puede hacer es aguardar el desarrollo del proceso”, en el que ahora asegura que  el Gobierno portugués ya no tiene una “participación directa”, cosas de las dos directivas.

No son la mayoría de los analistas locales y el multimillonario portugués Joe Berardo, con alrededor del 2% de la empresa, los únicos que hacen de la necesidad virtud y dan por hecho que la ruptura de las negociaciones con Telefónica, es algo “temporal”, que se podría resolver “en breve con nuevas propuestas”. Respiran por sus urgencias. Tampoco es Berardo el único que considera que, entretanto, es una “desgracia” y “desastre” para PT y las inversiones en Portugal el fracaso de la venta de Vivo. Citigroup augura que la lusa sigue abierta a la negociación. Pero aunque fuera así, aún tendría que ganarse el apoyo de su Gobierno, que el 30 de junio vetó la operación haciendo uso de una acción de oro declarada ilegal por el Tribunal de la UE  “por vulnerar la libre circulación de capitales y el derecho de establecimiento”. Como le advierten a PT los analistas de ING, el escenario más probable es que continúen las negociaciones, pero Telefónica puede permitirse dejar que la presión pese sobre el tejado de los portugueses. El tiempo corre a su favor, ninguna agencia de calificación crediticia castigaría el rating de la multinacional española, tras su ‘generosa’ oferta. Los analistas descuentan que Alierta puede esperar a que Portugal Telecom (PT) llame de nuevo a su puerta para volver a negociar -si quiere- la compra del operador brasileño Vivo. Como advierte el Financial Times, a la vista de que los reguladores brasileños están a punto de imponer un recorte de tarifas móviles, Telefónica podría incluso, si hubiera nuevos episodios de acuerdos, optar por ofertas más ajustadas por Vivo.

No es casualidad que el Consejo de Portugal Telecom esperara al cierre del parqué el martes 20 de julio para aclarar en su comunicación a la CNMV lusa (la Comissão do Mercado de Valores Mobiliários, CMVM), que “no ha celebrado ningún preacuerdo o acuerdo orientado a la adquisición de una participación social en Oi”. Tampoco lo es que, tras las palabras medidas, entre líneas, no desmienta tanteos en curso con la cuarta operadora móvil brasileña. De hecho, los mantiene desde la segunda oferta de Telefónica por Vivo, el 1 de junio. A Portugal Telecom (PT) le salió ya caro en bolsa alargar su pulso con Telefónica por el control de Vivo y ahora paga por el repudio de Socrates. Para los gestores de PT, que la acción resistiese dos jornadas es un alivio. Pero uno que descuentan fugaz: son conscientes de que la oferta de Telefónica de 7.150 millones de euros por Vivo desde ayer ya supera el valor en Bolsa de la compañía lusa y de que fue ampliamente respaldada por sus accionistas. PT cayó el lunes sólo el 0,34% por la esperanza de reabrir la negociación por Vivo, después de haber llegado a perder llegado a perder un 4% hasta los 7,66 euros al inicio de la sesión.

Sólo los globos sonda para resucitar el diálogo le permitían a Portugal Telecom cerrar la sesión del martes 20 con una subida del 1,75% (después de haber subido más del 4% la cotización de PT), cuando la Bolsa de Lisboa lo hacía el 0,49%. Nada que pueda sostener ni siquiera a medio plazo. El miércoles, el parqué lisboeta encajaba ya el desmentido de PT, con una caída en las acciones de PT -las más castigadas de la jornada- de un 2,71% -hasta un 7.94, por primera vez en mucho tiempo por debajo de los ocho euros- y lastraron al índice, el PSI-20 con una bajada del 0,27%. Mucho ha llovido sobre el horizonte de PT, desde que el 23 de junio, cuando los inversores estaban valorando que Telefónica, tras su primera oferta, haría todo lo posible para comprar la participación de PT en Vivo. El grupo portugués cotizaba entonces a un máximo de 8,92 euros. Desde entonces, en plena batalla entre la operadora española y el gobierno luso, el ejercicio de la ‘golden share’ en contra del 76% de los accionistas le ha costado caro. PT se ha dejado un 10% de su valor, equivalente a 800 millones de euros de capitalización bursátil, desde la zancadilla de Sócrates, un 3,9% en los últimos tres meses.

LOS ‘AMORES’ DE SOCRATES ‘MATAN’ A PT Y SU NÚCLEO DURO

“A corto plazo la acción más perjudicada será la de PT”, advierte Banesto Bolsa para recordar que el grupo portugués había subido en torno a un 20% desde la presentación de la primera oferta, el 6 de junio, hasta que el 30 de junio Jose Sócrates comenzó a sembrar de minas el camino al acuerdo. Aún seguirán cayendo, si la previsión de Bernstein Research se cumple, hasta los 7 euros, escalón a escalón por un camino que según sus analistas será “prolongado y desagradable” para los accionistas de la lusa, castigados por el “juego duro” de Telefónica. La bolsa lusa apuesta aún por el pacto, los analistas están divididos, tras los pasos de Berenberg, que rebajó el precio objetivo de 10 a 8,5 euros. Citi considera que el acuerdo entre Telefónica y PT "no está muerto".  Iberian Equities anticipa un proceso “de cuatro a seis meses en los tribunales holandeses” y luego “el esfuerzo de PT por retomar negociaciones cuando empiece a ver cómo la fragiliza la confrontación legal”. BPI tiene más dudas de las posibilidades de volver a sentar a Alierta y Bava juntos en alguna mesa de acuerdo, pero ninguna acerca del “impacto negativo” para PT y del aumento “significativo de sus riesgos”.

Un jarro de agua fría, antes de nada, para su núcleo duro. El exceso de celo nacionalista de Sócrates, en contra de su voluntad, le está jugando una mala pasada a ese grupo de inversores, que sigue apostando por sacar adelante la operación. Miran la avanzadilla de la Asociación Española de Accionistas Minoritarios de Empresas Cotizadas (Aemec) y la portuguesa ATM, que han presentado reclamación ante el Defensor del Pueblo portugués para que exija al Gobierno luso que rectifique su decisión de aplicar la 'acción de oro' y reclaman compensación o rectificación por una decisión que “vulneró las legislaciones portuguesa y Comunitaria, lo que provocó un graves perjuicios a los intereses de accionistas minoritarios y a los ciudadanos”. Para los accionistas lusos que tradicionalmente cerraban filas con Bava y el Consejo de PT, Espirito Santo, Brandes, Caixa Geral y RS Holding (con el 29,95% de la acciones de PT), su participación conjunta en la operadora lusa ya cayó en 240 millones de euros en cuatro semanas, hasta la extinción de la oferta de Telefónica por Vivo.

Los accionistas de PT han tenido mucho dinero en la mano y han visto cómo el Ejecutivo les obligaba -por sorpresa y en contra de su voluntad- a espantarlo. Su fidelidad al Gobierno ya no se espera. En la sesión del miércoles 21, después de PT el valor que más cayó fue el Banco Espírito Santo (BES), su principal accionista luso, con casi un 8% de acciones, que perdió el 1,78%. Una caída que los analistas atribuyen al ‘efecto Vivo’. Por eso, no es Ricardo Salgado, su consejero delegado, el único de ese núcleo duro que le pide cuentas al Gobierno. Las disensiones internas, ya han comenzado a complicar a una operadora muy presionada ya por el peso de su deuda. Al fin y al cabo, el gran obstáculo de la operación -y quizá el único insalvable-, fue el Gobierno portugués, empeñado en conservar el actual capital de PT en Vivo, pese a contrariar al 73,9%  que respaldó la oferta de Telefónica en junta del 30 de junio. Lo harán, además, con la otra batalla legal vigente para Socrates, la que Lisboa libra ante Bruselas, ya perdida de antemano. Por más que el primer ministro intente arañarle tiempo muerto a la ‘golden share’ de PT, el Gobierno luso sólo dispone de dos meses para presentar ante la Unión los detalles y un plan  de aplicación y acatamiento de la sentencia del Tribunal de Justicia Europeo, que el 8 de julio declaraba ilegal la acción de oro lusa en PT.

EL MAPA BRASILEÑO PARA PT PASA POR LA LLAVE DE ALIERTA

Hasta ahora, Sócrates buscaba compensaciones -a ser posible en especie y en Brasil- para poder justificar su rendición de la open share y asegurarse algún tipo de flujo financiero constante, para que PT no vea diluido su valor bursátil. Bajo la mesa, oficiosamente, la lista la encabezaban el mantenimiento de una participación minoritaria en Vivo o en la posible nueva compañía de Telefónica en Brasil, fruto de la fusión de Vivo con su filial de telefonía fija, Telesp. Y PT, pugnaba por  un Plan C con el que hacer caja por Vivo y, de paso, encontrar un nuevo espacio carioca. En el caso de PT, la única alternativa válida sería una alianza con el operador brasileño OI, mientras que Telefónica podría acercarse a TIM Brasil, la división celular brasileña de su socio Telecom Italia, y vender su participación en Vivo, una opción que análisis como los de Bernstein aún no descartan.

Es PT la primera necesitada de continuar en Vivo: si no encuentra alternativa, lo “estratégico” del mercado brasileño es prioridad. Vivo sigue siendo su única fuente de crecimiento en los resultados y el principal aporte a sus cuentas. Y si ha coqueteado en algún momento con la tentación de salir corriendo de Vivo, ya sabe que no le acompaña el marco de la sociedad Brasilcel. El acuerdo sellado por Alierta y Bava que un 23 de enero de 2001 daba lugar a la creación de Vivo y la posterior actualización del pacto de socios en Brasilcel de 2005 -por 25 años prorrogables- establece que la ruptura pasa por un acuerdo mutuo, o alguno de los supuestos de liquidación de la empresa, aunque -salvo excepciones o decisión de La Haya- también pasaría por la puerta del acuerdo de extinción y el consentimiento mutuo. Mirando al día después de una disolución, el “free float” de Vivo es del 11,09% y, para estrechar aún más su control y presionar la operación, sólo habría que hacerse con la mitad de las acciones -un costo de  1.500 millones de euros máximo, según los cálculos de los analistas-, asequible al músculo financiero de Telefónica. Pero a PT todo le resulta caro.

Las urgencias de PT topan además -tal como lo hicieron desde mayo ya- con los muros del mercado brasileño: Oi tiene como principales accionistas a los grupos industriales brasileños Andrade Gutierrez y La Fonte, aunque también cuenta con influencia el Gobierno de Brasil a través de presencias minoritarias en su accionariado del banco estatal BNDES y fondos de pensiones estatales como Previ (Banco do Brasil), Funcef (Caixa Económica Federal) o Petros (Petrobas). El operador del grupo Brasil Telecom no tiene prisa por abrir su capital a un socio extranjero, por muy buenas relaciones que tenga Sócrates con Lula da Silva. Si lo hace -advierten desde la segunda operadora móvil del país- no es fácil que vaya más allá de una participación minoritaria. Después de los esfuerzos gubernamentales por fusionar dos operadoras con Brasil Telecom y engendrar una fuerte firma brasileña, en el Palacio de Planalto no quieren que se convierta en segundo plato de PT. No, al menos, sin llevar las riendas y los calendarios de cualquier operación y sus contraprestaciones. Lo sabe Sócrates, sus esfuerzos por escenificar la resistencia ‘numantina’ no son ajenos a las exigencias de Lula, antes y después de la extinción de la oferta de Telefónica.

Además, a Portugal Telecom no le acompañan tampoco su músculo financiero, ni sus opciones operativas para una tocata y fuga. Si lo que quiere es irse, ¿quién querría adquirir los restos del divorcio para convivir con Telefónica sabiendo que aspira al 100%? Si lo que busca es comprarle a Telefónica, ya no es una misión asequible. Y los dos meses de negociaciones previas, sus tanteos con Carlos Slim y la negativa de los fondos soberanos a los que intentó convencer en Oriente Medio le recuerdan que estaría sola, no ha conseguido ‘caballeros blancos’. Además, Telesp Celular -la que PT aportó- es la que permitiría a Telefónica lograr mayores sinergias con Telesp, la operadora fija que controla Telefónica, ya que ambas operan en la misma zona de influencia, en el Estado de São Paulo. Pero por sí solapara PT perdería no sólo las sinergias, sino su capacidad operativa en el mercado carioca.

TELEFÓNICA SE ‘ARMA’ PARA LOS TRES FRENTES DE CONFLICTO

PT necesitaba tiempo: para convencer a Sócrates de las ventajas de la oferta y para cerrar un movimiento paralelo con la brasileña Oi, como forma de asegurar su presencia brasileña. Pero no quiso -o no pudo- comprometerse con Telefónica por escrito la noche del 16 de julio. Ahora, después de tres meses de negociaciones, mejoras económicas,  prolongación de los plazos...y la ruptura del juego por parte de Jose Sócrates, Telefónica tiene a mano toda una artillería financiera y legal y la sintonía de mercados y analistas a las que desde ahora podría recurrir. Nada que PT pueda enseñar por igual. Si la siguiente escaramuza es la del repudio, corre en contra de Portugal Telecom. Si es la de la convivencia forzosa en Vivo, se le puede hacer irrespirable. Después de siete años de matrimonio de conveniencia en Brasil, no es fácil que las cosas puedan seguir igual. Telefónica dispone además, de más de un mecanismo para bloquear a PT en Brasicel y consolidar su proyecto en Brasil. Y poco a poco se podría ir haciendo con mayor peso en el operador brasileño adquiriendo acciones en el mercado. Cuestión de meses. Si la estrategia que se impone es la del ‘divorcio’, Telefónica también podría considerar el bloqueo del dividendo de Brasilcel. De aplicarse esa amenaza (lanzada en junio por Santiago Fernández-Valbuena, jefe financiero de Telefónica), el asunto sería pasto de tribunales. Pero mientras el litigio estuviera pendiente de un laudo, PT se quedaría sin la mitad de sus ingresos, con la asfixia financiera que supone.

Ahora se abren al menos tres posibles escenarios y Telefónica está ya pertrechada para los tres, ya sea el de retomar de modo más discreto las negociaciones en busca de un acuerdo, mantener la situación actual y la convivencia entre los dos socios, o dar por inaugurada la confrontación abierta. Telefónica está ya dispuesta, si hiciera falta, a iniciar la disolución de Brasilcel, la sociedad que comparte con Portugal Telecom (PT) a través de la cual se instrumentaliza el control de la operadora de móvil brasileña Vivo, lo que la liberaría de la obligación de tomar todas las decisiones acerca de Vivo de forma conjunta con PT y le permitiría controlar Vivo comprando más títulos en el mercado. Como a PT y Telefónica detentan cantidades iguales de Brasilcel, bastaría que una de las dos adquiriera un 5,1% del capital disperso en bolsa de Vivo para controlar a la operadora en el caso de que la sociedad y sus obligaciones se disolvieran. Mientras, en Portugal no se ha anunciado ninguna medida para intentar reabrir la negociación, pero tampoco para lanzarse a la batalla judicial, más allá del anuncio del Consejo -Bava y Granadeiro- de que tiene capacidad de resistencia para aguantar una “guerra legal”. La compañía española ha contratado a la firma holandesa De Brauw Blackstone Westbroek, la misma que en su día diseñó el armazón legal de Brasilcel.

Los abogados de la operadora española hacen ya acopio de argumentos y analizan la posibilidad de disolver la sociedad sin esperar al mutuo acuerdo, acudiendo a la Corte Arbitral de La Haya en Holanda, donde está la sede de Brasilcel. Ya la asesoría  del bufete estadounidense Dewey & Leboeuf con la que ya cuenta el equipo de Alierta destaca “el posible incumplimiento por parte de los administradores de PT de sus obligaciones de información al mercado, al haber ocultado a Telefónica y a sus propios accionistas el efectivo ejercicio por parte del Gobierno portugués de la golden share, en casos distintos a los que figuran en los estatutos de la sociedad lusa”. Según su criterio, conforme a la legislación holandesa y de acuerdo con los contratos de shareholders agreement (SHA) y subscription agreement (SA) relativos a Brasilcel, “existen razones fundadas de alcanzar la disolución/liquidación de dicha sociedad”.

CARTAS BOCA ARRIBA PARA LAS DOS OPERADORAS

Con un mapa muy diversificado para Telefónica y con más de una operadora en Brasil, sólo supone un 15% en los ingresos de Telefónica, menor que el de sus socias. La española se juega una posición dominante en el mercado brasileño (el segundo por ingresos), pero PT se juega la totalidad de su presencia y tendrá que escoger entre el crecimiento en casa y los mercados europeos o el statu quo en Brasil. Pero pase lo que pase, nada será ya igual para la operadora lusa: los analistas encienden las luces rojas sobre su capacidad para afrontar 5.500 millones de deuda y seguir con la política de dividendo que sostene desde que le dijo no a Soniace. Han dejado a descubierto lo que Portugal Telecom trató de que pasara inadvertido en sus últimos resultados: sólo el empujón de Brasil le ha servido para salvar sus cuentas. Se niega a desprenderse de Vivo, justo ahora que después de varios trimestres ganando mercado a sus rivales (Claro, de Slim; Telecom Italia Mobile, y la brasileña Oi) ha consolidado un 30% de cuota, ha entrado en rentabilidad y paga su primer dividendo.

Pero el argumento para el ‘no’ a César Alierta -la dependencia del mercado carioca- no deja de ser, al mismo tiempo, la confesión de sus zozobras, las financieras y las operativas. Todo el crecimiento de Portugal Telecom procede cada vez con más intensidad de Vivo, que tiene en sus manos la mitad de los ingresos y más del 40% del Ebidta. Ya es su única participada que creció en el primer trimestre de 2010. Lo hizo un 25,5%; facturó 883 millones y volvió a alzarse con el trofeo de principal activo de PT. En el último año, los ingresos internacionales de PT, (de los que Vivo supone más de un 80%) pasaron del 49% al 55% y el ebitda internacional también aumentó su peso, desde el 40% al 47. Más aún: sus ventas superan la suma del negocio de móvil y de fijo en Portugal, hasta el punto de aportar el 50% de la facturación total.

El veto a la oferta por Vivo ha puesto además las cartas boca arriba entre las dos operadoras del mercado ibérico: mientras PT se asfixia en su propio mercado, lastrada por la competencia en el triple play, una plantilla sobredimensionada  y la carrera de fuertes inversiones (a la que se ha visto obligada ante sus competidores) que penalizan el beneficio, las cuentas de la operadora española resisten la crisis, con una mejora de tendencia en todos sus mercados: Telefónica aumentó su beneficio neto un 2%, hasta 1.656 millones de euros en el primer trimestre de 2010, pese al deterioro de los márgenes operativos. Los ingresos crecieron un 1,7% hasta 13.932 millones y, aunque las ventas en España cayeron un 5,7% hasta 4.633 millones de euros, las pudo compensar con un aumento de los ingresos en Latinoamérica del 4,2%, hasta 5.630 millones. Nada que, en el otro extremo de la península pueda reproducir PT. Por eso, Telefónica acompañaba su oferta por la primera operadora móvil de Brasil y sus 54 millones de clientes con la ‘letra pequeña’ de un Plan B de PT, que ahora los inversores de la compañía portuguesa recuerdan sólo como oportunidades perdidas: con lo que le pagaría por el 50% de Vivo, PT “podría haber mejorado la remuneración de los accionistas, reducido el apalancamiento y optimizado su balance, dotado el fondo de pensiones y aplicado una estrategia de crecimiento a través de la inversión potencial en los operadores de telecomunicaciones dirigidos y controlados por el grupo portugués”. E incluso podría haber comenzado a afrontar el ajuste laboral que tiene pendiente y que alcanzaría a uno de cada tres de sus 12.000 empleados.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...