edición: 2612 , Lunes, 10 diciembre 2018
20/04/2016
Santander, por su cuenta y riesgo

La Circular de la CNMV sobre productos complejos, un aviso `en diferido´ para navegantes

Las iniciativas del organismo supervisor, siempre a `toro pasado´ se dirigen, al fin, a la prevención de riesgos, aunque no los mencione
Juan José González
"De los escarmentados nacen los avisados", refrán que debería ser leit motiv del supervisor de los mercados financieros. Parece que no y así vuelve a la carga la CNMV con su presidenta Elvira Rodríguez al frente, esta vez para advertir mediante circular a las entidades comercializadoras de productos financieros que, en pocas palabras, se corten un poco y se cuiden mucho de vender al público -inversores no profesionales- productos complejos o, como señala la propia institución, "difícil de entender". Se hace en esta ocasión mayor hincapié en la forma que en el fondo, en el conocimiento del inversor y su capacidad para comprender las dificultades, o complejidad, del producto que puede adquirir. Por contra, se hace menor hincapié en los riesgos financieros y de mercado a los que esos `productos complejos´ están referenciados. Aspecto este del riesgo que sobre el papel figuraba como principal objetivo de las advertencias del supervisor.
Quizá en este asunto de las inversiones que comercializan las entidades financieras entre particulares, es donde el papel de la experiencia práctica y anterior debería jugar un papel decisivo. La historia reciente del mercado financiero español, en el que se han dado cita la venta de los `bonos Pocoyó´ -Zinkia-, Afinsa, Forum, Arte y naturaleza, Gescartera, los pagarés de Nueva Rumasa, etc. sin contar con alguna salida a Bolsa que sigue coleando, debería sobrar para que un organismo público supervisor como la CNMV hubiera aplicado el conocimiento de la experiencia y la casuística y evitar la repetición de episodios como los señalados. Ni siquiera habría necesitado el concurso de la inteligencia para destacar en el aspecto que nunca ha destacado; la prevención. Queda por tanto desestimada la sugerencia del refrán en la utilización de las experiencias desagradables pasadas para evitar dificultades o peligros futuros.

Que un producto financiero se explique bien, no evita su complejidad en el funcionamiento ni tampoco en su comprensión, lo cual a menudo acaba provocando la desidia de los clientes en su seguimiento. Este bien puede ser el caso del producto financiero -cuenta 1-2-3- que comercializa Banco Santander, y al que el Banco de España obligó a mejorar la información publicitaria ofreciendo ejemplos de la remuneración de los saldos en cuenta. La publicidad convierte la realidad en un escenario idílico para el ahorrador, asegura que todo es muy sencillo: nada más hay que ir al banco y con una cantidad mínima se puede convertir en accionista del banco y recibir jugosas rentabilidades.

El inversor, en principio, no debería sospechar que tras un depósito de dinero, como presenta la publicidad, existe un `enganche´ a elementos variables que pueden terminar con la rentabilidad del dinero en cuenta, dinero y rentabilidad TAE que quedan a merced del cumplimiento de los compromisos firmados, así como de la evolución de los saldos diarios. Si los saldos son inferiores a 3.000 euros, el desencuentro está servido. Entre líneas, se puede decir que el texto del borrador de la circular apunta a la necesidad de explicar por escrito los riesgos de pérdidas y las comisiones, en particular cuando el producto es una inversión convertible en acciones, y de los que, también, por desgracia (aunque como experiencia por fortuna) cuenta con antecedentes el mercado español.

En esta nueva acometida legislativa del supervisor, parece ser que el historial de condenas contra la entidad, entre otras del Tribunal Supremo, por la venta de productos financieros a clientes de banca privada, ha sido tan decisivo como abundante para que la CNMV se haya volcado con singular interés sobre este tipo de productos. Incluso para algunos expertos "la iniciativa del supervisor debería ser considerada como un aviso para navegantes", en concreto, para la cuenta mencionada, que seguramente no pasará inadvertida para muchos directivos del banco. 

Y así, después de tantos fiascos, abusos, estafas y conductas que acabaron sobre la mesa de los tribunales, sentenciadas como delictivas, poco, muy poco, o más bien nada se ha aprovechado de la experiencia, de la praxis financiera. Al parecer, ahora, y con la ocurrencia del equipo de Rodríguez (plasmada en un semáforo) se pretende evitar la repetición de fraudes y engaños tan frecuentes en el pasado reciente, incluso con el actual equipo gestor al frente en la CNMV. ¡A buenas horas mangas verdes!

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