edición: 2701 , Lunes, 22 abril 2019
22/05/2009

La CMT despeja la carrera de la fibra

A las operadoras alternativas les espera el doble de inversión que a Telefónica si quieren sitio en las nuevas redes
Ana Zarzuela

Perfila el mapa de la fibra óptica de nueva generación, un tejido que según la CMT puede llegar en 15 años hasta a un 46% de las viviendas españolas, no más.  Y con él, comienza a delinear las fronteras de la carrera por el FTTH que hasta ahora reposa casi en exclusiva en los hombros de Telefónica. No será así si la geografía de la Comisión se cumple: a contrapié de la guerra que Vodafone y Orange llevaron a Bruselas, el regulador español les recuerda que el mercado de 2023 será rentable para la competencia de tres redes de fibra ópticas nacionales que llegarán hasta los edificios, pero la dimensión de los peajes están ya sobre la mesa: sólo en Madrid y Barcelona la inversión total de Telefónica será de 365,5 millones de euros, pero para cualquier alternativo superaría los 421 millones en cada ciudad, aun alquilando la canalización de Telefónica, y que supone un buen ahorro en obra civil. La pelota está en el tejado de Moncloa – la inversión pública será imprescindible en muchas zonas- y de las operadoras alternativas. Industria amasa aún el silencio de la FTTH y deja hacer a Alierta. Orange y Vodafone buscan un sitio en la fibra, pero aún barajan alianzas y hacen tiempo, a la rueda de Telefónica y la CMT.

Telefónica se blinda con todas las luces verdes para su fibra, tiene ya en su mano la última de las puertas abiertas: la del regulador le permite el despliegue definitivo de la nueva red de fibra óptica; la del mercado, avala su blindaje en los cielos de las velocidades más altas. Y la de los más de 1.000 millones de euros de inversión, acomoda su búnker de la fibra y la da alas a la brecha con los demás operadores. Más allá de los 30 megas, escasea la competencia. Las operadoras han encontrado aire en los 30, 50 y 100 megas, pero la fibra, el cable y el VDSL2 piden sitio.

La FTTH de Telefónica comienza a expandir las costuras de la fibra ultrarrápida por sí sola. Y, a la vista de la bitácora del mercado que adelanta la CMT, puede hacer valer sus ventajas: el operador dominante cuenta a su favor con una mayor escala a nivel nacional que el resto y de canalizaciones propias ya disponibles. Teniendo en cuenta los costes de construcción y de alquiler la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones descuenta que cabrían dos operadores alternativos a Telefónica para Madrid, y tres para Barcelona. En las zonas con poblaciones entre 1.000 y un millón de habitantes solo será rentable la competencia para un operador alternativo a Telefónica. En otras de menos densidad, ni siquiera eso. Ya lo había advertido el presidente del regulador, Reinaldo Rodríguez: en un mercado del que el operador dominante tiene el 85%, no se puede dejar sólo en sus manos todo el desarrollo de las redes de fibra óptica, sobre todo si se quiere llegar más allá del 43% de la población en 2023 y estar a la altura de la media comunitaria, lejos del 18% actual de penetración de la banda ancha. La CMT le pasa la pelota de las inversiones a Moncloa: sólo si el Estado destine fondos públicos para las infraestructuras de nueva generación se pueden construir redes abiertas a todos los operadores sin distorsión del mercado y llegar allá donde el retorno de inversión no lo permitiría.

Telefónica deberá abrir a sus competidores su red de fibra óptica, tal y como exigía Bruselas, pero sólo parcialmente, para ofertas de velocidades hasta de 30 megabits por segundo (Mbps), como pretendía la CMT. Para 2011 se triplicará en la UE el actual volumen de tráfico existente en internet, mientras que para 2013 los contenidos digitales se habrán multiplicado por diez y coparán el 80% del total en 2020. La cristalización de esta nueva realidad está, sin embargo, en el aire. Al ritmo actual, el Viejo Continente tardará alrededor de veinte años en renovar sus redes y la dirección que lleva la política de Bruselas puede cuajar en una ralentización adicional. El horizonte de las inversiones será imprescindible. También en España.

JP Morgan advierte del desafío de la extensión de la red FTTH por parte de Telefónica. Para los operadores alternativos es el ahora o nunca. Ahora que la UE deshoja la margarita de los 400.000 millones que necesitan sus redes y que ha zarpado ya la locomotora de los 100 megas de Telefónica, ni la filial de France Telecom en España ni los de Vittorio Colao ni Jazztel y ONO quieren perder su rastro. Con o sin escaramuzas, el horizonte de las inversiones será imprescindible. También en España. Más aún ahora que la crisis rebaja un 0,5% los ingresos del sector. Lo advierte la CMT: el futuro se construye con ladrillos del presente y nadie -Reinaldo Rodríguez dixit- va a ser tan ciego de no invertir en banda ancha móvil y en fibra. No sólo por parte de Telefónica. Otra cosa será hacerlo hoy o dentro de seis meses.

Pero el tren de Alierta ha zarpado ya, por más que Vodafone estime que para que a un operador le resulte rentable invertir en fibra óptica debe contar con una cuota de mercado de al menos un 40%, frente al 5% de Orange, el 3% de Tele2 y el 2,4% de Jazztel. Por eso las alternativas echan cuentas y barajan alianzas. El informe de la CMT calcula que los operadores alternativos requerirán de un esfuerzo inversor próximo a los 333 euros por cliente en Madrid y Barcelona - 44 euros más que el operador histórico- y en  otras ciudades con menos de un millón de habitantes, el doble de inversión por hogar. 

LAS ALTERNATIVAS, A LA ESPERA

Con la pista del regulador despejada para Telefónica por la CMT, a Orange, Jazztel y Vodafone, huérfanas de altares legales para pelearle a Alierta los 100 megas, no les queda más que rendir sus espadas a la inversión en fibra. Pero, por ahora, echan cuentas y barajan alianzas. Sólo algunos operadores de cable- que  han invertido desde 1998 un total de 9.000 millones de euros en redes de fibra -se han planteado el lanzamiento de ofertas de 100 megas. La palabra inversión no asusta en Vodafone. Los de Vittorio Colao recuerdan que es el que más ha invertido en España durante los últimos años. Pero no será en un nuevo despliegue de fibra óptica. No, al menos en solitario. Lo recordaba Colao en una entrevista con El Economista: "no es rentable una segunda red de fibra".  Vodafone mira a Berlín- donde compartirá el despliegue de la red de nueva generación con Deutsche Telekom-, le tiende la mano a César Alierta para compartir inversiones  -o al menos su uso- y ensaya atajos a la fibra: ha comenzado en Madrid parte de las pruebas mundiales para superar con una red piloto los 60 megas con un ancho de banda de 10 MHz. La operadora compró Tele2 para lanzar sus ofertas de banda ancha fija pero,  a la vista de los costes de la inversión y de la cuota de mercado, de momento no se plantea el despliegue de otra nueva red.

Orange amansa el tiempo y los ensayos y baraja a tres manos en el mercado español de la banda ancha, que supone ya el 56% del total de la facturación de su negocio fijo. Las lanzas de la gala están preñadas, en realidad,  de argumentos a favor de Telefónica. Lo sabe tanto que Orange selló la paz con Alierta y cruza los dedos para que Telefónica complete la inversión de 1.000 millones de su red Futura y el despliegue completo de la fibra de alta velocidad. La disuaden los precios ajenos, pero quiere el cuádruple play, sus necesidades mandan.

Las lanzas que ayer lanzó contra la fibra ultrarrápida  y a Telefónica son hoy malabares, a prueba. Se consuela chupando rueda de ella, adelanta  y espera las buenas nuevas de la CMT, que prepara una oferta mayorista de banda ancha a la carta y un nuevo diseño del adsl indirecto del ex monopolio a otras compañías. Su última trinchera, al menos para hacer tiempo mientras Alierta marca el ritmo. De los cuatro pilotos en marcha para la gala, dos están basados en en tecnología VDSL2 y dos en FTTH, que ya comenzó a tantear el año pasado. Después, decidirá. No será desde el burladero de las críticas en las que se atrincheró. Orange también tiene previsto probar el servicio de bitstream sobre FTTH, similar al ADSL indirecto pero sobre fibra, que le permitirá dar fibra allí donde no llegue su propia red. Se atrinchera en las pruebas, lo justo para poder ‘contraatacar’ con lineas mixtas, fibra y cobre, VDSL o fibra en todos los tramos, FTTH en cuanto Telefónica consume su ofensiva.

Para 2015 se necesitará un ancho de banda de bajada de 11,25 MBps y de subida de 5 MBps, lejos aún de los efectivos ahora: bajada 3,75 MBps y subida 1 MBps. Lo sabe Fernández Pujals que enchufa el oxígeno de Jazztel al adsl a la carta, ahora que la banda ancha -su ariete- se congela en la guerra de la fibra y que, al albur de los vientos del descenso del consumo en voz, había terminado arrinconada entre la obligación de invertir -en abril estaba dispuesta pero los analistas le recordaron los riesgos de su perfil financiero- o rendir las espadas de su internet a velocidades medias y altas a la fibra de Telefónica.

Telefónica sólo se ha hecho con el 22% de las 202.600 altas de banda ancha hasta marzo: son Vodafone -con tecnología móvil para adelantar el alta de los clientes, y con al ariete de Tele2- y Jazztel, los que arañan en sus grietas, con un 60% de los nuevos clientes. Las operadoras alternativas han encontrado hueco en la reventa indirecta del ADSL de Telefónica -por primera vez en la modalidad mayorista similar a sus 6 megas- y algunos operadores han empezado a sacar partido a prestaciones avanzadas como el Fastpath que reduce la latencia o el Anexo M, que da más velocidad de subida.  Pero saben que la fibra se lo pondrá más difícil y, a la vista de las limitaciones de la portabilidad y del descenso en los segmentos de fijo y voz móvil se aferran al adsl. Orange sabe que el horizonte pasa por la fibra ultrarrápida hasta el hogar y la diferencia la marcarán los 100 megas, un tren al que por ahora sólo Telefónica se ha subido con asiento propio, aunque haya reducido un 28% sus inversiones en el despliegue de fibra óptica y Guillermo Ansaldo reconozca que la velocidad se adaptará al son del mercado y al tono de las inversiones.

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