edición: 2614 , Miércoles, 12 diciembre 2018
04/06/2013

La CNMV no quiso impedir la venta anticipada de los títulos de Bankia tal como lo propuso el sistema Iberclear

La negativa del regulador a intervenir ante la liquidación masiva de títulos del banco dejó en desventaja a los pequeños accionistas
Carlos Schwartz

De acuerdo con fuentes del mercado el sistema de compensación y liquidación de valores Iberclear ofreció a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el jueves 23 de mayo suspender las anotaciones en cuenta de las ventas de títulos de la entidad de crédito nacionalizada Bankia al comprobar que estas superaban en 2,6 veces las acciones cotizados en el mercado a esa fecha. Este hecho constituía la evidencia inapelable de que un grupo de inversores institucionales estaba vendiendo títulos que no poseía, ni podía haber tomado prestados para vender con el objetivo de adquirirlos más baratos el día de la entrega, es decir a los tres días de la disposición, porque no existían físicamente en ningún depositario. Simplemente porque no habían sido aun emitidos.

Tanto Iberclear como la CNMV tenían plena conciencia de que se estaban vendiendo los títulos que Bankia pondría en circulación para la ampliación de capital asumida por su matriz Banco Financiero y de Ahorro (BFA) y para su canje por deuda subordinada y preferentes el martes 28 de mayo a un precio de canje fijado por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) de 1,35 euros por acción.

La venta masiva de títulos llevada cabo por los inversores institucionales agudizó las pérdidas potenciales de las personas físicas y jurídicas titulares de participaciones preferentes al derrumbar el precioi. Una fuente de Bolsas y Mercados Españoles (BME), propietaria del capital de Iberclear, confirmó a ICNreport que “el ofrecimiento de suspender las anotaciones efectivamente se hizo a la CNMV”. Por otra parte una fuente del mercado señaló que “fue el cuerpo técnico de la CNMV el que tomó la decisión de dejar que la sesión siguiera su curso a pesar de la evidencia”. A la luz de esta situación choca que el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, afirmase que no terminaba de “entender lo que ha ocurrido”, aunque no estaba al alcance de la entidad adoptar medidas en plena sesión bursátil. Está claro que toda la responsabilidad cae del lado del regulador, la CNMV. Bankia si tenía la opción de postergar la emisión de los nuevos títulos hasta que se aclarara lo ocurrido colocando a los fondos que vendieron las acciones que no tenían en una situación de pérdidas por su aventura temeraria.

El conjunto de factores que han rodeado a la ampliación de capital en la que se emitieron 11.500 millones de nuevas acciones y que han colocado en desventaja a los pequeños ahorradores ponen de relieve una vez más que el salvamento de Bankia es el salvamento de sus grandes acreedores. Esto es aun más urticante porque la entidad está bajo la tutela del estado. El cuerpo técnico de la CNMV se ha lucido mientras cargado de soberbia ha preferido dejar que corra el agua que hace ya rato que llega al cuello de los pequeños inversores. Suspender las anotaciones de las ventas masivas de títulos de Bankia el 23 de mayo equivalía a suspender su cotización. Lo único que la CNMV puede argumentar para no haberlo hecho es que no quería privar de liquidez al título en vísperas de una ampliación de capital y crear incertidumbre sobre la misma. Pero la pregunta clave a la que el regulador debía responder en ese día era: ¿a quién se privaba de liquidez? Está claro que a muy pocos, ya que casi nadie que no fuera el estado acudiría a la ampliación de capital.

La prueba palpable es que la matriz de Bankia, BFA, adquirió el 99,26% de los títulos emitidos. Es decir que los inversores adquirieron solo el 0,74% de la ampliación. Por lo tanto, si se trataba del dinero que el estado inyectaría en el banco... de qué había que cuidarlo. Lo único que estaba realmente en juego en esta ampliación de capital, y que era susceptible de amplificar las pérdidas de los inversores particulares atrapados en las preferentes y castigados por la Troika con una quita del 38% sobre el nominal de su inversión, era el interés de los ahorradores. De hecho, la política de la CNMV y del banco fue dar liquidez para su salida de la trampa de las preferentes a los grandes inversores entre los que hay fondos extranjeros mientras los inversores de a pie se quedaban a la fuerza.

Entretanto vale la pena recordar que las acciones de Bankia tienen, de momento, el respaldo de un fondo de 250 millones de euros para estabilizar su cotización mediante operaciones de compraventa, pero que ese fondo no es permanente. Lo cual quiere decir que pueden volver a derrumbarse en cualquier momento. Ayer lo títulos de Bankia cayeron en el mercado un 9%, quedando en 80 céntimos. Fue la acción que más cayó en la Bolsa de acuerdo con la información disponible al cierre. La CNMV tiene en sus manos los instrumentos necesarios para no eternizar su investigación sobre los hechos que anunció el 23 de mayo. Pero si la línea de investigación es determinar si hubo favoritismo en la liquidación de órdenes de venta en favor de los grandes clientes y en contra de los intereses de los pequeños ahorradores, la gestión de la CNMV será otra pérdida de tiempo sin proyección. El argumento de que no se debía intervenir en el momento de la avalancha de ventas para preservar la imagen del mercado español ante los inversores extranjeros es tan ridículo como afirmar que la decisión ayuda a recomponer la imagen de España en los mercados extranjeros. A lo que condujo la inactividad de la CNMV es a beneficiar a unos acreedores en detrimento de otros. Y la Comisión es muy consciente de ello, como lo ratifica su argumentación para no intervenir.

Es un hecho que el 23 y 24 de mayo las acciones de Bankia puestas a la venta no existían y por ende no podían estar en manos de los que las vendían. Las acciones fueron vendidas de contado en la sesión del día correspondiente y no de forma aplazada. Si en la venta a plazo la legislación española prohíbe las posiciones cortas desnudas, con mayor razón en las ventas de contado. Si lo único que puede esgrimir el que vende las acciones es deuda subordinada o preferentes destinadas a un canje, esa venta no es válida. No existían los títulos.

Una CNMV que mantuvo la prohibición de las posiciones cortas en solitario en Europa, y que pone tantas trabas a un folleto de emisión que hace que las empresas prefieran irse al mercado irlandés y emitir su papel en Dublín, resulta que no es capaz de hacer frente a esta situación en defensa de los ahorradores, por otra parte ya vapuleados en exceso. El 20 de julio de 2011 Bankia salió a Bolsa con la aprobación de la CNMV y de sus auditores, levantando 3.092 millones de euros. Un año después BFA era nacionalizada y se hacía un salvamento de Bankia a la medida de sus acreedores internacionales. Accionistas e inversores en deuda y preferentes debieron absorber parte de las pérdidas. Pero no sus acreedores internacionales. Se repite la historia.

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