edición: 2977 , Viernes, 29 mayo 2020
26/03/2009

La comisaria Reding ya no reprime su rencor hacia España

A.Z.

No se resigna a entregar los sables de la telefonía europea, promete volver a postularse como comisaria europea de Telecomunicaciones, pero araña los meses que le quedan a su segundo mandato. Vivianne Reding se cuelga la medalla del roaming y trata de tapar con ella los desconchones del regulador único, la terminación de llamadas y la disgregación funcional de redes. A España no le perdona los esfuerzos recién liderados por Zapatero y Merkel para relajar las normas sobre banda ancha y el apoyo del Consejo a la cooperación en infraestructuras entre los operadores; no digiere el esfuerzo de las telecos por negociar directamente con Barroso paz por inversiones y se le atraganta la regulación española de la fibra por la CMT. Por eso arremete, aunque sea con sables nebulosos. Se enreda con la ‘excepción española’, ésa que -Reding dixit- hace que sea el único país donde suben las tarifas y baja el uso de la banda ancha. Salta sobre el mercado ibérico con pértigas imposibles: España no ha dejado de crecer en banda ancha fija -incluso a más ritmo que la media- es líder en banda ancha móvil de alta velocidad (con una penetración del 25,9%, el doble que la UE), se ha convertido en uno de los mercados más aventajados en portabilidad móvil y está a la cabeza de la Unión en consumo de paquetes de convergencia. Y los precios -más caros en adsl que la media- no lo son tanto en móvil, sobre todo en coste por minuto.

Vivianne Reding enarbola verdades a medias, estadísticas y más de una inexactitud. La Comisaria le niega los galones a las telecos nacionales. España es líder absoluto de la Unión Europea en penetración de Internet móvil de alta velocidad -como los servicios móviles de tercera generación (3G) y las tarjetas de datos para ordenadores portátiles-, por delante de países como Italia o Alemania. Aunque la tasa de penetración de la telefonía móvil en España (el 114,27% en octubre) aún no alcanza el suelo de la media europea (118,9%), creció significativamente el último año, muy por encima del alza del 7% de la media europea en el último año.

Como Bruselas pide con su último informe, los operadores españoles pueden bajar más los precios y mejorar la competencia. En lo que a la banda ancha fija se refiere, el país sigue estando por detrás de nuestros vecinos comunitarios, con una tasa de penetración 20,2%, mientras que la media europea es de un 27,7 por ciento, y muy por detrás de países como Dinamarca 37,3%, Países Bajos, 36,2%. El noveno informe de Telefónica “La sociedad de la Información” lo certificaba: una década de liberalización le ha servido a España para consolidar su rol en banda ancha, hacerse con los galones de líder europeo de banda ancha móvil  y consolidarse como uno de los países punteros en internet rural, aunque el comercio electrónico sigue sin despegar: aún hay que trabajar el uso de la red en las empresas: aunque más del 36% de las compañías tienen terminales 3G y casi el 14%  navega con estos dispositivos, sólo un 39% de ellas utiliza la Red para comprar y apenas el 7% lo emplea para vender.

Pero la Comisaria Europea de Telecomunicaciones sitúa a España en un lugar que no le corresponde, al menos en banda ancha móvil y telefonía celular. Se empeña en colgarle la ‘antimedalla’ como el país de los Veintisiete donde más gastan de media los usuarios del móvil según Reding en entrevista con El Economista. Es cierto que la oferta mensual más barata (incluyendo llamadas y mensajes de texto) que se podía encontrar en España en 2008 ascendía a 35,89 euros, lejos de la media comunitaria de 19,49 euros. Sin embargo el precio medio por minuto es sólo tres céntimos superior a la media europea, según el propio informe de la CE. Y ocho países están por encima, hasta el techo de los 27 céntimos. Algo similar ocurre con la banda ancha: las telecos españolas pueden ser más caras que sus competidoras europeas en las velocidades superiores -un 54,6%- pero, por ejemplo los 30 megas de Telefónica ofrecen un 92,85% de la velocidad prometida. Un porcentaje de eficiencia a años luz de las ofertas medias de ADSL a 20 megas, con el 37,3% de media, según un estudio de ADSLzone.

Y es el propio informe semestral de la Comisión Europa publicado esta semana el que -de espaldas a las lanzas de Vivianne Reding- alaba la competencia en la portabilidad en el mercado español, uno de los países de la UE donde un mayor número de personas ha cambiado de operador sin perder su número, tanto por lo que se refiere a telefonía fija (4 millones de números portados) como sobre todo móvil (18,3 millones). Cambiar de operador manteniendo el número cuesta en España una media de 5 días, por debajo de la media comunitaria, aunque la UE quiere reducir este plazo a sólo un día. En Polonia hacen falta 38 días.

LAS GUERRAS PENDIENTES

La Comisaria Europea de Telecomunicaciones colecciona conflictos. Las grandes operadoras -Telefónica, Deutsche Telekom, Orange, Telecom Italia y Vodafone al unísono para la ocasión- apuran avisos e informes, pero las últimas rondas de negociación le han dejado claro a la Comisaria que no son sólo las telecos las que le dan la espalda. Asegura Reding que cuenta con la sintonía con el Parlamento Europeo (PE) y el Consejo de la UE sobre la reforma de la legislación comunitaria de las telecomunicaciones, pero sólo cinco países aprueban su propuesta para la terminación de llamadas, diez se abstienen y una docena se oponen, entre ellos Reino Unido,  Alemania y España.

A la vista de los tropiezos con la disgregación funcional de redes y el regulador único, Reding sobreactúa como la ‘Juana de Arco’ de los precios. Acaba de apuntarse el  tanto de un principio de acuerdo entre los Veintisiete para el recorte de las tarifas roaming y del precio minorista de los mensajes de texto en itinerancia a partir del 1 de julio de 2009. Y, a pesar del riesgo de desincentivar la apuesta por infraestructuras, ahogar sus ingresos y obligarlas a estirar los precios en otras costuras, no se resiste a obligar a las telecos europeas a rebajar hasta en un 70% las tarifas de terminación de llamadas. En las espaldas del móvil se cobra las revanchas de sus revoluciones ahogadas. Pero los consumidores y las inversiones pagarán sus escaramuzas. Unos, obligados a encajar el estirón de los precios en otras costuras y los cambios en los hábitos de consumo; las otras, huérfanas de operadoras. Pero ni las protestas de las telecos, Etno y los informes del grupo de reguladores de los Veintisiete -que demuestran que los cálculos de costes móviles son erróneos- le hacen soltar su cimitarra del roaming y la telefonía celular y empuñar con más fuerza el florete de la terminación de las llamadas con la que azota a las grandes telecos europeas, a pesar del riesgo de desincentivar la apuesta por infraestructuras y ahogar sus ingresos. Todo por Europa. Y por su espejismo de competencia.

La contradicen ya los números: el efecto disuasorio de sus revueltas ha reducido la inversión en nuevas redes un 2,7% entre 2006 y 2007, justo ahora que la UE necesita 300.000 millones para estar a la altura de las nuevas redes. Su “revolución” parece más bien una “cruzada” contra los gigantes de las telecomunicaciones, los operadores dominantes que aún tienen en sus manos el 72% del mercado local y el 66% de la banda ancha europea. De la Comisaria, les irrita su empeño en uniformizar mercados y condensar en Bruselas todas las llaves y su obsesión por achacarles que “vacian los bolsillos» de los usuarios”, en lugar de ser consciente de que ella vacía los bolsillos de las inversiones. Se lo recordaban los cálculos de Telefónica: su plan de tarifas de terminación de llamadas a móviles no es viable; los precios estarían por debajo de los costes de producción y obligarían a más de 200 millones de clientes de prepago a pagar más por sus llamadas y asumir la reestructuración de los precios minoristas. Si no falla el informe que las grandes operadoras europeas encargaron -todas a una- a Frontier Economics, con cada corte tarifario Reding sólo reduce la fosa de sus ´errores´: rebajar los precios de terminación a dos céntimos por minuto desde los nueve actuales ´aumenta los precios para los consumidores y disminuiría la penetración del móvil´, a medida que, para soportar esa rebaja, las operadoras se ven obligadas a elevar los costes de suscripción a la telefonía móvil o cambiar el modelo y comenzar a cobrar por recibir llamadas, como sucede en E UU . Le ha puesto cifras para Vivianne Reding Vodafone, que calcula que 40 millones de europeos podrían dejar de utilizar el teléfono móvil si Bruselas les obliga a correr con los costes de terminación de las llamadas.

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