edición: 2350 , Jueves, 23 noviembre 2017
21/07/2011

La Comisión presenta las nuevas exigencias al sistema financiero la víspera de la Cumbre de Bruselas

Pedro González
Si el sistema financiero está en el corazón de la crisis que se ha abatido especialmente sobre la eurozona urgía su reforzamiento. La Comisión Europea entiende haber cumplido su compromiso de presentar sus propuestas destinadas a modificar el comportamiento de los 8.000 bancos que operan en el territorio de la Unión, y que gestionan el 53% del total de activos a nivel mundial.

Casi simultáneamente a la comparecencia en Bruselas del comisario de Mercado Interior, Michel Barnier, altos cargos de la UE – en Madrid lo hacía Nadia Calviño, directora general adjunta-, explicaban en todas las capitales el alcance de la nueva directiva y reglamento del Sistema Bancario Europeo, propuestos por la Comisión Europea.

Tres son los principales pilares de la iniciativa. El primero es la obligación de que los bancos mantengan un mayor volumen de capital, y de mejor calidad, a fin de poder resistir por sí mismos a futuras perturbaciones. La experiencia de la crisis demuestra que el capital de las entidades financieras era insuficiente, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo, lo que dio pie a que las autoridades nacionales les prestaran un apoyo sin precedentes. Si bien se sigue fijando el capital total en el 8%, sube al 6% el llamado Common Equity Tier 1, es decir el capital de mayor calidad exigido, tal y como se había consensuado en el marco del G-20 (las normas internacionales conocidas como Acuerdo de Basilea III).

El segundo objetivo es la instauración de un nuevo marco de gobernanza, dotando a los supervisores de nuevas facultades que les permitan una vigilancia más estrecha de los bancos y la adopción de posibles medidas sancionadoras cuando detecten riesgos, como por ejemplo reducir el crédito cuando haya indicios de que se está creando una burbuja.
La Comisión estima que estableciendo un código normativo único para la reglamentación de la actividad bancaria, habrá una mayor transparencia, que favorecerá la aplicación efectiva de las normas. La inobservancia de éstas han sido las causantes en gran parte de las pérdidas soportadas por los bancos europeos entre 2007 y 2010 como consecuencia de la crisis, pérdidas que estarían en torno al billón de euros, es decir el 8% del PIB total de la UE.

La propuesta consta de dos partes: una Directiva, que regula el acceso a la captación de depósitos, y un Reglamento, que regula la forma en que las entidades de crédito y las empresas de inversión deben desarrollar su actividad. La Comisión subraya que ambos instrumentos legislativos integran un paquete y deben por lo tanto considerarse conjuntamente. En su evaluación de impacto, estima que esta reforma reducirá significativamente las probabilidades de que se desencadene una crisis sistémica del sector bancario.

Además de exigir un incremento del importe de fondos propios que los bancos deben poseer, se imponen requisitos de calidad más estrictos; se propone introducir un coeficiente de cobertura de liquidez en 2015, y también un coeficiente de apalancamiento sujeto a revisión supervisora, lo que limitará el exceso de endeudamiento en los balances de las entidades de crédito y empresas de inversión.

En su particular presentación en Madrid, Nadia Calviño insistió en la importancia del código normativo único, una vez comprobado el peligro que entraña la divergencia de las normativas nacionales. “Un mercado único requiere un código normativo único”, dijo la directora general adjunta de la Comisión Europea, que aclaró también que “al ser directamente aplicable sin necesidad de transposición en cada país, el Reglamento elimina una fuente de divergencia. El establecimiento de ese único conjunto de normas en materia de capital no podrá ser modificado por los Estados miembros, ni al alza ni a la baja”.

Según Calviño, el conjunto del sistema bancario de la UE precisará de 460.000 millones de necesidades adicionales de capital para cumplir con los nuevos requisitos, aunque no pormenorizó cantidades ni por entidades ni por países. Sí aclaró que serán los grandes bancos los que habrán de capitalizarse más y mejor porque la mayoría de los pequeños ya superan las nuevas normas. Admitió “costes limitados” en el corto plazo (entre un 0,14 y un 0,17% en el PIB de la UE, compensado a su juicio por el menor riesgo de crisis bancarias y la constitución de un sistema financiero más estable. Finalmente, frente a la ofensiva de muchas entidades financieras que arguyen un presunto impacto negativo para el empleo y la actividad económica, tanto Calviño en Madrid como Barnier en Bruselas señalaron que ambos indicadores serán impulsados en la medida en que los bancos serán mucho más cuidadosos al examinar iniciativas y proyectos susceptibles de ser financiados a crédito.

Si esta importante propuesta legislativa es aprobada por el Parlamento Europeo, está previsto que entre en vigor al comienzo de 2013, y su ejecución se haya completado definitivamente en enero de 2019.

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