edición: 2850 , Miércoles, 20 noviembre 2019
06/10/2010
Los líos de Florentino follonero

La conexión australiana de ACS

La petición de una OPA sobrevenida sobre la filial australiana Leighton, lejos de ser una tontería tiene todo su sentido
Si al final ACS lograra el control de Hochtief y zanjara la venta de Leighton ya se ocuparía su ex presidente King de encontrar un comprador que le diera su puesto en el consejo
Wal King (izq.) el día que anunció su retirada, junto a David Stewart, su sucesor
Carlos Schwartz

El Consejo Ejecutivo de la constructora alemana Hochtief solicitará al regulador bursátil de Australia (ASIC) que en caso de que ACS tome control efectivo de la mayoría de capital en la empresa germana se vea obligada a efectuar una oferta pública por Leighton Holdings. Esta última está controlada en un 54,5% por Hochtief. Esta admite que ACS no está obligada a la oferta pública sobrevenida de acuerdo con la legislación australiana, pero afirman que “es una decisión discrecional de la ASIC hacer lugar o no a la petición de Hochtief“. La decisión pone de relieve el carácter hostil que Hochtief adjudica a la oferta de ACS. También es revelador de que la empresa alemana tiene a sus propios Linklaters y Clifford Chance, los bufetes de abogados tan caros -en todos los sentidos- a las huestes de Florentino Pérez. Esta vuelta de tuerca se las trae. No sería de descartar que el presidente de ACS haya informado al presidente saliente de Leighton, Wal King, de sus aspiraciones. No es menos cierto que Leighton ha crecido desde que Hochtief tomara su participación mayoritaria en la australiana hasta sobrepasar el balance de su matriz.

Así las cosas, a poco que ACS tomara control de Hochtief la venta de la filial australiana, que no sería mal recibida por Wal King y su equipo, aportaría los recursos necesarios para pagar la oferta pública. Wal King, un visitante habitual de sus amigos españoles, anunció su retirada de la presidencia de Leighton escasamente una semana antes del anuncio de la OPA por parte de ACS. En su lugar deja a un hombre de su equipo, David Stewart. En esta línea de pensamiento lo único que falla es la debilidad financiera de ACS, el terrible peso de 10.000 millones de euros en deuda sobre el balance de la constructora española.

Un ejercicio imaginario podría ser que durante la última visita que King hizo a Pérez, antes del viaje a Mongolia del australiano, se haya perfilado el plan. Pero en el mismo acto el presidente de ACS tuvo que haber confesado por fuerza que de momento no tenía capacidad financiera para lanzarse a la conquista del 100% de su participada germana. Así las cosas, en la charla de amigos durante esa visita lo que quedó planteado es que ACS iría a la captura del 50% con el fin de obtener el derecho a una consolidación global y lograr una mejoría de balance que al mismo tiempo le permitiera reforzar su posición ante los acreedores bancarios.

Como una alternativa de este tipo no aportaba la solución definitiva a las batallas de King con sus socios de Hochtief, el ejecutivo australiano, tras 23 años de permanencia en la empresa, anunció su retirada y dejó su delfín en el puente de mando. Que la retirada no ha sido todo lo amistosa que debiera lo pone de relieve el hecho de que King se va sin retener un puesto en el consejo de la constructora australiana. Claro que es una partida con un final abierto ya que si al final ACS lograra el control de Hochtief y zanjara la venta de Leighton ya se ocuparía King de encontrar un comprador que le diera su puesto en el consejo. Entiéndase que el contenido de esta conversación es una mera hipótesis. Pero de que hablaron el pasado junio no hay ninguna duda. Un dato llamativo es que a finales de agosto King se negaba a mencionar su retirada, que poco tiempo después era anunciada oficialmente.

De allí que la petición de una OPA sobrevenida para Leighton lejos de ser una tontería como han sugerido las fuentes de la empresa española a los medios que la han consultado, tiene todo su sentido. Hochtief ha desconfiado desde siempre de su socio español. Empezando por el hecho de que la participación que detentaba la familia von Fink tenía otros candidatos más afines al consejo de Hochtief, hasta el hecho de que el acceso al consejo fue limitado a dos representantes cuando los Fink tenían tres, entre ellos un “independiente” propuesto por ellos que finalmente se quedó en la empresa pero fuera de la órbita del equipo de Florentino Pérez. Así las cosas, por qué se iba a creer que el objetivo es sólo un 50% de la empresa. Como es lógico el consejo de la germana actúa y actuará como si la OPA fuera en la forma y en el fondo por el 100% del capital.

Los enemigos de ACS, nos referimos a los consejos de Iberdrola y Hochtief, saben que a la constructora le falta fuelle financiero y que actúa ante la urgente necesidad de encontrar un punto de equilibrio nuevo que neutralice de alguna manera las minusvalías que la presente situación de mercado le ocasiona en ambas inversiones. Un hecho que supone una curiosidad añadida es si la posibilidad de una consolidación global no implicaría también el ajuste de las minusvalías de cartera entre el precio de compra de los títulos de Hochtief y su valor actual de mercado. ACS compró a 72 € la acción y la cotización actual es de 59 € por acción. De ser así, el argumento del 50% parece volátil. En cualquier caso los mercados parecen juzgar de forma creciente que la jugada de ACS es una huida hacia adelante y la existencia de rumores sobre disensiones entre los accionistas de control han llegado a los mercados extranjeros.

Entretanto, ACS ha suspendido la emisión de una línea de bonos a largo plazo convertibles en acciones por valor de 1500 millones de euros que tenía previsto hacer este otoño. La empresa ha dicho a una agencia de noticias que la emisión se puede hacer antes de fin de año. Pero lo cierto es que ahora no se hará. Existen dos motivos según los analistas para esta suspensión transitoria. Que al regulador español no le habría gustado el instrumento financiero para el público general, sino que lo consideraba un producto para inversores institucionales. Que el tipo de interés al que había que colocar el bono era demasiado alto como para que la emisión abaratara las cargas financieras. Está claro que los bancos acreedores de ACS quieren que la constructora refuerce capital y mejore sus ratios, en particular el de deuda / ebitda. Mientras, intentará renegociar una parte de la deuda con vencimiento en 2011.

Con una reducción del 38% en las inversiones en infraestructuras en los Presupuestos Generales del Estado para 2011, ACS tendrá que clavar las uñas en la internacionalización para sostener su balance. Lo que ocurre es que el modelo de internacionalización al que la empresa ha optado pasaba por la compra con deuda de una participada que aportara dividendo y volumen de negocio por extensión, sobre todo a través de las filiales en el mundo de la participada. El modelo ha probado ser inestable. Ahora lo que queda es mucha deuda y pocas nueces. La precariedad política del Gobierno no contribuye tampoco a mejorar la situación, bueno está el Ejecutivo para hacer milagros. Los panes y los peces desde luego están fuera, pero no parece que de la mano de Hochtief. Lo que es en casa, hay poco que rascar.

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