edición: 2597 , Viernes, 16 noviembre 2018
15/05/2015

La corrección en el precio internacional de la deuda pública sigue planteando dudas a los analistas

El aumento del rendimiento de los bonos ha sido un fenómeno generalizado y no solo europeo
Carlos Schwartz
El bono español a 10 años mostraba en el último cierre un rendimiento del 1,84% cuatro puntos básicos menos que la víspera pero 55 puntos básicos más que el 14 de abril pasado. Lo que ha determinado este aumento de rendimiento ha sido la caída del precio de los bonos europeos, no solo el español ya que también cayó proporcionalmente el Bund alemán a 10 años, un proceso iniciado de golpe y sin previo aviso el pasado 7 de mayo. Desde entonces la inestabilidad ha afectado al mercado de bonos. Está por verse si las declaraciones de Mario Draghi ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) afirmando que la política de compra de deuda por el Banco Central Europeo (BCE) no es reversible y que el balance del banco central se ampliará en los 3 billones de euros previstos surtirá algún efecto. Puede que el menor rendimiento del bono español a 10 años al cierre tenga algo que ver con estas declaraciones.
Sin embargo, la cuestión es que la corrección en el precio de los bonos ha sido generalizada a escala internacional y no se ha salvado de ella el bono del Tesoro estadounidense.

Hay teorías para todos los gustos. La primera es que la corrección era de esperar, habida cuenta de la incesante caída de la rentabilidad desde comienzos de este año. Si se tiene en cuenta que los estados decidieron sacar partida de esta situación para obtener financiación más barata y que los inversores estaban “pagando” por financiar los presupuestos estatales comparando la rentabilidad y las tasas de inflación el razonamiento es probable. Esa actitud de los inversores en parte se puede explicar por la certeza de que el BCE acabaría adquiriendo los bonos cualquiera que fuera su precio. Es decir la estrategia era vender los bonos más caros que lo que se los compró. En el camino de esa estrategia se coló la incertidumbre griega y ello puede haber contribuido a una corrección. Menuda corrección... la deuda europea perdió del orden de los 450.000 millones de euros en total desde el pasado 7 de mayo. Si se tiene en cuenta la fuerte emisión pública de bonos los nervios se pueden haber sumado al exceso de oferta, afirman algunos analistas del mercado de renta fija mientras se rascan la cabeza con intriga.

Otra escuela de pensamiento arguye que la cuestión está relacionada con los datos frescos del resurgimiento económico. El pasado martes los datos flash de Eurostat mostraban un crecimiento de la economía de Europa para el último trimestre del 0,4% con una contribución mejor de lo esperado por parte de Francia e Italia. No es menos cierto que la contribución germana se debilitó y que en el fondo la cuestión se limita a la inyección electoral de dinero en algunos mercados como el español y a la compra de coches en toda Europa. Por cierto que en España tenemos más plan PIVE no sea cosa que el clima de euforia afloje en vísperas electorales. Estos datos estarían mostrando una recuperación firme que hace pensar a los inversores en un aumento de las tasas de inflación, o al menos en el final de los temores a una deflación con estancamiento a la japonesa. Con esos datos los bonos deberían rendir más, o bajar de precio lo que es lo mismo. Mientras, sube el precio del crudo. Con este telón de fondo algunos operadores pudieron pensar que el BCE podría dejar de comprar deuda pública y estropear el negocio.

Hay quien considera que el factor contagio pudo jugar su papel en la medida que los sistemas de riesgo informatizados detectan una ola vendedora y describen el factor como un incremento de riesgo y determinan ventas netas. Todas las hipótesis pueden ser parcialmente ciertas si se tiene en cuenta que están alimentadas por hechos reales.

Pero aun así carecen de la necesaria congruencia. Por ejemplo, si se tratara de incertidumbres sobre Grecia, el precio de los bonos del Tesoro estadounidense y el dólar se deberían haber disparado, sin embargo está pasando todo lo contrario. Si se tratara por el contrario de las expectativas de crecimiento en Europa, la lógica sería una escalada de las bolsas a la espera de los beneficios de las empresas pero tampoco eso se ha verificado. Es decir que el motivo de la corrección sigue en la cara oculta de la luna más allá que puede ser una reacción lógica a una escalada excesiva.

Con el calendario en la mano el proceso de corrección en el precio de la deuda pública se inició en el mercado estadounidense en enero pasado. Los fondos de inversión comenzaron a vender bonos del Tesoro en Estados Unidos en enero y han seguido virtualmente hasta ahora con la consecuencia de una seria corrección en su precio y en un aumento de la rentabilidad. Visto en perspectiva para algunos analistas el proceso en Europa no ha sido más que una equiparación con las condiciones del mercado estadounidense. Lo que ocurre es que la corrección estadounidense ha coincidido con un cúmulo de noticias económicas poco alentadoras que entre otras cosas han tenido como consecuencia frenar la carrera ascendente del dólar.

La economía de Estados Unidos ha comenzado a mostrar signos de fatiga en lo que se calificó de abierta recuperación. En Asia las cosas no están bien. La menor tasa de crecimiento de China no es un caso único. Las economías de la región manifiestan síntomas de fatiga. “Europa crece, pero crece un 0,4%... se trata de una inmensa debilidad en el crecimiento. El caso de la mejoría en España es indiscutible y con la existencia del output gap acumulado -efecto de la recesión sufrida- para recuperar terreno se crece por encima de las tasas de su potencial a medio plazo que no son superiores al 1% según el FMI”, señala un analista a ICNreport. La fuente añade que “no olvidemos que estamos en año electoral lo que explica el notable aumento de las afiliaciones a la seguridad social en el sector público y en la construcción (9%) otro reflejo del gasto público ya que la contrataciones en ese sector tienen que ver con las inversiones...” El comportamiento de la economía española es por el momento confuso en materia de solidez en el crecimiento.

El cuadro por tanto para algunos analistas es que la corrección en el mercado internacional de deuda pública es el resultado de menores expectativas de crecimiento a nivel internacional, teniendo en cuenta entre otras cosas las malas perspectivas de las economías emergentes, combinado con la expectativa de mayores tasas de inflación.

El Banco de Inglaterra, como para subrayar estos temores ha corregido las expectativas de crecimiento de la economía de Reino Unido a la baja para los próximos tres años esta semana. Por cierto que la tasa de crecimiento de la economía alemana de acuerdo con Eurostat con el 0,6% ha sido inferior a lo esperado.

La economía española depende de sus exportaciones a la eurozona, lo que tiene vigencia para la industria que crece a todo vapor. Si este análisis es correcto la caída generalizada en el precio de la deuda pública puede estar indicando que para los analistas internacionales la salida de la crisis se puede estar complicando sin que lo hayamos percibido en medio de la euforia.

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