edición: 2845 , Miércoles, 13 noviembre 2019
03/02/2012
EL DEDO DE MADOZ

La crisis de la deuda europea reduce con fuerza los flujos financieros a los países emergentes

Carlos Schwartz

La crisis de la deuda en Europa ha contribuido de forma significativa a una reducción de los flujos de capital privado hacia los países emergentes. El Instituto de Internacional de Finanzas (IIF) ha modificado a la baja sus estimaciones para el cierre del 2011 y para 2012. La estimación para 2012 es de 789.000 millones de dólares mientras que la cifra de 2011 ha quedado, de momento, en 958.000 millones de dólares. Ambas cantidades deben compararse con la cifra de 2010 que fue de 1.107.000 millones de dólares, es decir 1,1 billones. El informe del IIF compara la tendencia desatada en el último trimestre de 2011 con la que se registró en 2008 tras la crisis del banco de negocios estadounidense Lehman Brothers. El Instituto analiza la presunta contradicción entre la situación en la región europea y este reflujo de capitales.

Señala en este sentido que los bajos tipos de interés en la zona del euro, y el hecho de que hay oportunidades comerciales en los países emergentes deberían haber movilizados a los capitales hacia dichos países. Sin embargo, la incertidumbre detonada por la crisis de la deuda, de momento ha detenido ese flujo. El freno a la corriente de capitales europeos hacia las naciones emergentes ha sido especialmente significativo para los países emergentes de Europa cuyo crecimiento se verá especialmente afectado.

El informe pone de relieve que la principal debilidad en los flujos de capitales hacia los países emergentes radica en la caída del crédito bancario hacia los mismos. Este hecho pone de relieve uno de los principales mecanismos de transmisión internacional de la crisis de deuda soberana. En la medida que esa crisis se acentuó y adquirió mayor dimensión a partir del pasado verano, las entidades de crédito europeas comenzaron a sufrir crecientes problemas de liquidez en los mercados interbancarios internacionales, en particular en los mercados denominados en dólares. Es decir para la banca europea la obtención de recursos en dólares prácticamente se secó.

A lo largo del pasado año el BCE instrumentó junto a la Reserva Federal diversos mecanismos para dar liquidez en dólares a la banca europea como líneas bilaterales de swaps en las que han participado otros bancos centrales, como el Banco Nacional de Suiza, el Banco de Inglaterra, y el Banco de Japón. Sin embargo estos mecanismo no sólo no han sido suficientes, sino que además la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) impuso un incremento a las cotas de capital que puso el listón en un capital Tier 1 equivalente al 9% de los activos ponderados por el riesgo. Esto llevó a muchas entidades en Europa a liquidar inversión en países emergentes para reforzar su capital. En España uno de los casos que mejor lo demuestran es el del Banco de Santander que liquidó inversión en diversos países de América Latina. Las cifras ponen de relieve que las previsiones para los flujos de capitales en 2012 se asemejan a los estimados en enero de 2009 poco después de la crisis de Lehman.

Mientras que este ha sido el mecanismo de transmisión de la crisis de la deuda soberana a los mercados de los países emergentes, no todo el peso de la caída de los flujos hacia esos países se puede cargar a la crisis de la deuda. Uno de los datos llamativos es que los flujos de capitales hacia los países emergentes de Asia también se ha reducido. Uno de los hechos relevantes es que esa reducción está en línea con una fuerte caída del crédito interbancario concedido por la banca europea a los bancos asiáticos. Pero es probable que detrás de esa reducción del crédito no sólo esté la liquidez de la banca en Europa, sino también las perspectivas de menor crecimiento de las economías en Asia y la expectativa de que la revaluación del renminbi chino se haya frenado transitoriamente por una reducción de sus excedentes de balanza de pagos. La entrada de flujos netos de capital a China fue en el pasado año mucho menor que lo estimado inicialmente por el IIF lo que redujo la presión sobre la moneda china lo que eximió al Banco Popular de China de comprar divisas para frenar la apreciación. A consecuencia de ello los niveles de reservas en divisas de China se redujo a lo largo de 2011. En cualquier caso es un hecho poco conocido que desde el comienzo de la crisis financiera en 2008 la caída de los flujos de capitales de Europa hacia los países emergentes ha sido dramática, de 1,6 billones de dólares entre 2004 y 2007 cayó a 300 millones de dólares por año entre 2008 y 2011. De acuerdo con la información disponible las inversiones más afectadas han sido la cartera de acciones y el crédito.

La banca europea tiene posiciones acreedoras con países del resto del mundo de casi 19 billones de dólares. De este total unos 14,2 billones son con países desarrollados, y 4,8 billones con países emergentes. Esta última cifra representa el 21% del Producto Interior Bruto de los países emergentes. Este dato es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que los pronósticos de crecimiento económico en los países emergentes han sido corregidos a la baja por los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los analistas privados y los departamentos de estudio de los bancos.

El FMI ha rebajado sus estimaciones de crecimiento internacional para 2012 el pasado 24 de enero. En ese contexto ha advertido que un menor crecimiento de la economía mundial supone una reducción del precio del petróleo del 5% y del 14% para otras materias primas, circunstancia que va a golpear especialmente a las naciones productoras de materias primas que han visto un crecimiento sostenido de su PIB en estos últimos años.

En el área de influencia de España, es decir en Iberoamérica, el Caribe sufrirá mayor lentitud de crecimiento por una caída en los flujos de turismo. México y América Central mantendrá las estimaciones efectuadas el pasado año. Mientras, en América del Sur, donde hasta hace poco el crecimiento superaba el crecimiento tendencial de la región, las condiciones externas menos favorables van a moderar el crecimiento y reducir la tasa de crecimiento interanual. El FMI sin embargo maneja estos datos con cautela en tanto que considera que sus estimaciones pueden varias de forma considerable de acuerdo con la evolución de la situación en Europa. El Director del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI, el chileno Nicolás Eyzaguirre, ha definido esta situación en pocas palabras ayer: Esperar lo mejor, pero prepararse para lo peor.

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