edición: 2307 , Miércoles, 20 septiembre 2017
28/09/2016
banca 
Los mensajes de Draghi

La crisis del Deutsche eleva al máximo el riesgo sistémico de la banca europea

El peligro de una quiebra bancaria enciende las alarmas en el supervisor bancario, con la quiebra de Lehman Brothers aún en la memoria
Juan José González
La sombra de Lehman parece alargada, incluso cuestionaría su defunción si no fuera por el agravamiento de la crisis en el todopoderoso Deutsche Bank, y que se proyecta sobre el sector. O quizá sean sus efectos, y no precisamente colaterales, los que convierten al alemán en una potencial sucursal europea de aquel histórico descalabro. El germano es hoy el "mayor contribuyente neto al riesgo sistémico mundial" del sector financiero, dice un informe del FMI que este verano salía al paso de las críticas que le hacen grupos bancarios que no entendían cómo es posible que ni el Fondo ni el BCE hubieran advertido de la seriedad de la crisis. Crisis de dimensiones colosales, pues parece que los orígenes que llevaron al banco a perder 7.000 millones de euros el pasado ejercicio, se reparten por todo el mundo. En cualquier caso, el escenario bancario europeo se complica desde el instante en que el mercado va conociendo algunos detalles de la crisis del germano. Los inversores profundizan su salida de la entidad, cuyos problemas la sitúan en un lugar destacado y habitual de las publicaciones financieras del mundo entero.
El problema, una vez más, no es sólo la quiebra -el default- de Deutsche Bank, si no el efecto dominó en un tablero tan sensible, las salpicaduras, los colaterales, los impagos y sus consecuencias sobre el resto del sector. Y lo peor de todo: la pérdida de confianza del público, la incertidumbre, el miedo al contagio. En esas está el sector. Nueva crisis a la vista; financiera y global, sistémica: Deutsche Bank, la crisis en la crisis, el problema financiero en la principal entidad financiera de Alemania que, a pesar de su volumen e implicaciones empresariales, laborales y financieras, las autoridades no parecen, en principio, muy dispuestas a rescatar. 

Por tanto, una primera conclusión en la crisis del Deutsche es que el Gobierno germano apuesta todo, o casi todo, a la capacidad del banco en precario para que intente recuperarse, bien mediante cortes drásticos y muy severos de costes y estructura, bien por una alianza con otra entidad que, hoy por hoy, se presenta como misión imposible. Las autoridades no parece que animaron una posible solución como la que se rumoreó el verano pasado, cuando se intensificaron los contactos entre el herido Deutsche y el renqueante Commerzbank, al parecer, conversaciones que no llegaron a feliz término por cuanto unos y otros coincidían en la necesaria colaboración de las autoridades alemanas -en forma de inyección de capital- para que la empresa resultase atractiva para todas las partes.

La situación actual muestra a un Deutsche Bank con fuertes dificultades para sacar adelante los márgenes de intermediación, lo que hace imprevisibles los próximos resultados trimestrales. Al mismo tiempo, los inversores siguen deshaciendo posiciones y la pérdida de valor bursátil (más del 50% en lo que va de año) se unen al contencioso que la entidad tiene abierto en EE UU si la multa de 12.500 millones de euros es ratificada por las autoridades norteamericanas. Este episodio ha hecho saltar las alarmas en el Ejecutivo germano precisamente porque el Deutsche no es un banco pequeño ni mediano y tampoco cualquiera. Es una entidad sistémica fuera de Alemania pero dentro puede ser letal para el sector, para las empresas y para la economía.

La crisis del Deutsche puede ser, sin embargo, un buen ejemplo para los críticos con las políticas del Banco Central Europeo, hacia el que apunta el sector financiero al completo, al que acusan de ser el causante de la caída de la rentabilidad por los tipos de interés bajos. Puede ser también la piedra de toque para que el BCE (y el FMI) consigan que sus tesis sean, al fin, comprendidas y ejecutadas. Tesis sobre el tamaño de las entidades, su excesivo número (recientemente señalado por Mario Draghi como uno, o el primer, causante de la baja rentabilidad del sector) y otros detalles sobre riesgos y costes, todos ellos reproches que forman el argumentario del BCE.

Las palabras de Draghi, y el contenido de los mensajes de su discurso, seguramente continúan siendo analizados en la mayoría de las entidades bancarias de Europa. Son un diagnóstico oficial de la situación del sector bancario que apuntan a una salud vulnerable a la crisis, necesitada, por tanto de cambios, de adaptación a una realidad financiera distinta a la que, según dice Draghi, sigue erosionando las cuentas de resultados. Su insistencia sobre el agujero causado por las inversiones inmobiliarias, aún no cubierto ni resuelto, es interpretada como una alusión a la asignatura pendiente del sector bancario que, a día de hoy, justifica la continuidad de la política monetaria del BCE. La gravedad de la situación del Deutsche, como banco sistémico, parece ser el motivo de la intervención pública del presidente del BCE, alarmado por los posibles efectos de una probable quiebra del primer banco germano.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...