edición: 2703 , Miércoles, 24 abril 2019
28/01/2011

La crisis egipcia desbarata el 'carry trade'

Carlos Schwartz
La crisis social en Egipto tiene pocos visos de menguar. El opositor egipcio ex diplomático y ex director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Mohamed El Baradei, ha regresado “imprevistamente” a su país ayer en un intento de coordinar a la oposición para obtener la dimisión en frío del presidente Hosni Mubarak quien lleva en su cargo 30 años. El Baradei, un moderado a quien se acusa de “llegar tarde”, no parece que pueda homogeneizar a la oposición y frenar la movilización popular, objetivos que ha declarado al llegar a El Cairo. Pero la irrupción de la crisis, además, ha dejado en mal lugar a los cerca de un centenar de analistas de inversión y fondos especializados en países emergentes que han recomendado sistemáticamente a Egipto como un oasis para la inversión extranjera. La libra egipcia ayer rompió su mínimo en seis años cotizando a 5,833 por dólar.

La caída de la moneda local es el resultado de la fuga de capitales especulativos que habían tomado posición en el mercado egipcio. El país ha sido uno de los centros internacionales del carry-trade precisamente porque tenía una moneda estable ante el dólar y el tipo de interés básico del banco central es del 9,75%. Uno de los instrumentos preferidos por los operadores del carry trade en libras egipcias son los bonos del tesoro a corto plazo, cuyo volumen en manos de no residentes es del orden de los 65.000 millones de libras egipcias, es decir unos 10.000 millones de dólares.

El problema que enfrentan ahora los inversores son potenciales pérdidas en cuanto los beneficios obtenidos a expensas de los tipos de interés en libras egipcias sean neutralizados por la depreciación de la moneda local. Lo que puede buenamente ocurrir es que la estampida se acelere estos días y la caída de la libra egipcia se haga imparable. Otro destino de inversión durante años ha sido la bolsa de valores del país, cuyas operaciones se suspendieron transitoriamente a la espera de que las pérdidas se moderaran. Tras la reapertura ayer las cosas no mejoraron. De acuerdo con la información de brokers en El Cairo ayer se ha registrado una verdadera carrera sobre el dólar de los ahorradores locales, lo que ha contribuido sin dudas a debilitar aún más a la moneda. La entrada de capital especulativo a Egipto, agudizada en la misma medida que los excesos de liquidez se generaban en Estados Unidos y Europa, han tenido el efecto de alentar una inflación soterrada por los indicadores oficiales.

Con un tipo de cambio intervenido, por más que el Gobierno lo haya negado, la devaluación del dólar se ha operado por el incremento de los precios locales. De forma tal que cada vez es menor la cantidad de cosas que un dólar puede comprar. Una situación muy similar a la de Argentina donde el nivel de precios extraoficial se calcula que crece al 30% anual mientras el gobierno a través del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) acaba de anunciar un IPC diciembre 2010/diciembre 2009 del 10,9%. Pero lo cierto es que en Egipto la escalada de los precios de los alimentos, la inflación encubierta, y la represión política con la que se ha sofocado sistemáticamente la protesta social ha estallado, aunque el estallido no pase de eso, para cuando acabe ya habrá derribado la muy estructurada sucesión política de Mubarak por la vía dinástica de encumbrar a su hijo, el ex banquero Gamal.

Lo cierto es que no es fácil hacer un pronóstico del progreso del deterioro social en Egipto, un país que a diferencia de Túnez tiene 80 millones de habitantes, una de las tasas de analfabetismo más altas del mundo, y necesidades sociales acuciantes. Está claro que en la misma medida que los países desarrollados generan mecanismos para salir de la crisis y evitar recaer en la recesión el efecto perverso de sus métodos se hace sentir en los países emergentes. Si la avalancha de venta de libras egipcias se mantiene la moneda local se debilitará aún más, encareciendo los alimentos. Sin contar con que la agitación despierta la especulación y el desabastecimiento.

No es ninguna exageración puntualizar que los desequilibrios internacionales de balanzas de pago, flujos de capital, y tipos de cambio, resultado de la falta de ajuste de la crisis económica mundial está detrás de la secuela de conflictos sociales en el Magreb, Egipto y Yemen, país en el que ayer se registraba un hervidero de movilizaciones contra el gobierno local. Pero el descalabro de Egipto puede ser mayúsculo si se tiene en cuenta los volúmenes de dinero a corto plazo invertido por no residentes en el país.

Buena parte de la balanza de pagos se ha sostenido en años recientes gracias a las entradas de capital que entre otras cosas presuponían una estabilidad ahora cuestionada. Ese ciclo parece haber tocado a su fin a menos que el gobierno opte por un verdadero baño de sangre. Algo a lo que habrá que ver si la tropa está dispuesta habida cuenta del antecedente de Túnez. Salvo que este fin de semana la oposición logre sofocar las movilizaciones callejeras sobre la base de negociar la dimisión de Mubarak, algo realmente poco factible a pesar de las fuertes presiones que ya ha comenzado a ejercer la Casa Blanca que está detrás del viaje de El Baradei, el futuro se presenta en Egipto altamente inestable. Mal asunto para los fondos de inversión en países emergentes. No parece que este vaya a ser su mejor año.

Entretanto, los países en vías de desarrollo se han lanzado a comprar materias primas alimentarias para evitar la escasez y utilizar contingentes de choque para bajar los precios interiores. Argelia ha comprado la pasada semana 800.000 toneladas de trigo, cifra muy por encima de su demanda habitual, mientras países de Asia han hecho adquisiciones con pocos precedentes de arroz en los mercados internacionales. Pero el efecto de estos movimientos preventivos ha sido aumentar la tensión de la demanda con la consecuencia de un nuevo incremento de precios. Los traders de materias primas alimentarias consideran que los precios seguirán altos en el medio plazo por un fuerte incremento de la demanda internacional por la mejoría de los ingresos medios en los países emergentes. De acuerdo con esas estimaciones el nivel de precios actual sin embargo empujará a los agricultores a utilizar las tierras para efectuar dos cosechas al año elevando la oferta en el medio plazo lo que permitirá moderar los precios.

La ola de incertidumbre parece haber asaltado a la India donde se ha verificado una retirada parcial de inversores extranjeros reflejada en la venta de acciones por un importe de 750 millones de dólares en enero de acuerdo con las cifras oficiales del regulador de la India. La semana pasada el Banco de Reserva de la India incrementó el tipo oficial de descuento en un 0,25% para ayudar a combatir la inflación creciente del país que se espera que durante 2011 alcance el 9,5/10%. Más de los mismo. Brasil, con tipos de interés oficiales del 11,25% se encuentra a la cabeza de los carry traders, y es uno de los cuatro países a nivel mundial en los que se ha contraído el mayor riesgo cambiario internacional. Otro de ellos es Egipto. En Brasil la entrada de capital también ha hecho estragos en materia de inflación y tipo de cambio de la moneda local, el real, que se ha apreciado fuertemente ante el dólar. Desde luego nadie espera una crisis social en Brasil, pero Dilma Rousseff no tiene el carisma de Lula da Silva. Si hay violentas corre4cciones de los desequilibrios muchas historias de increíbles éxitos se pueden desplomar de la noche a la mañana.

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