edición: 2324 , Martes, 17 octubre 2017
02/11/2011
EL DEDO DE MADOZ

La crisis griega dispara el riesgo sistémico mientras el BCE intenta paliar la sangría italiana

Carlos Schwartz

Hay un solo comprador para la deuda soberana de Italia y España: el Banco Central Europeo. El BCE ayer logró colocar el diferencial del bono italiano a 10 años sobre el bono alemán por debajo de los 450 puntos básicos al cierre del mercado (442) a costa de un esfuerzo denodado. Evitar el nivel de los 450 es clave para impedir que se disparen las garantías suplementarios en el principal mercado privado para el bono italiano, LCH.Clearnet SA. Esta es la rama francesa de LCH.Clearnet, en el pasado Clearstream. La banca italiana obtiene liquidez contra deuda pública en ese mercado, al igual que la española lo hace en la filial en Londres de la misma entidad central de contrapartida (ECC).

No está claro que las circunstancias mejoren hoy de forma significativa, puesto que la reacción de los inversores se ha cebado desde la agudización de la crisis griega con la deuda italiana cuyo peso en proporción al producto interior bruto (PIB) del país ronda el 120% y tiende a subir. El aumento del diferencial está vinculado además al efecto defensivo del bono alemán cuya cotización ha mejorado por la inversión que se refugia en ese activo. El efecto combinado ha puesto al borde de las garantías suplementarias al mercado de repos con deuda soberana a la banca italiana.

Mientras, ayer LCH hacía público un comunicado dirigido a MF Global UK Limited, la filial en Londres del broker-dealer estadounidense parte del Chicago Mercantile Exchange (CME) MF Global. El comunicado considera a MF Global en situación de suspensión de pagos en línea con la suspensión de pagos anunciada ayer por la firma en Estados Unidos luego que fracasaran todos los intentos de último momento para vender sus activos en un intento de sortear la quiebra. MF Global UK Limited es parte del mercado en LCH. De acuerdo con fuentes del mercado la suspensión de pagos no afecta a la liquidez de ninguna entidad y los riesgos están cubiertos por las garantías emitidas en Europa.

Sin embargo, la situación es menos clara en los Estados Unidos donde el CME anunció ayer que existían irregularidades en las cuentas segregadas de clientes de MF Global. De acuerdo con las normas del mercado de futuros un broker dealer debe separar claramente las cuentas propias -inversiones sobre su propio capital- y aquellas que representan las inversiones de sus clientes. El desfase entre las cuentas propias y las segregadas de clientes equivale a varios cientos de millones de dólares que pueden convertirse en pérdidas para los clientes. No está claro aún si el déficit es fruto de desajustes contables o de un déficit sobre las coberturas exigibles. El CBT ya advirtió ayer que en caso de que el broker dealer no se haya ajustado a los requisitos del mercado las pérdidas las deberán asumir los clientes. Según una fuente del mercado de futuros en Chicago las negociaciones para la venta de la cartera de MF Global a Interactive Brokers el fin de semana pasado se malogró precisamente por el tema de la garantía sobre las cuentas segregadas.

A finales de agosto MF Global debía mantener como garantía por sus cuentas segregadas 7.300 millones de dólares. De acuerdo con las afirmaciones de los reguladores han sido las operaciones “de alto riesgo” con deuda pública europea las responsables de la crisis de MF Global. El broker dealer según esas fuentes quedó aprisionado en un cruce de posiciones largas sobre deuda soberana europea que se ha devaluado a una velocidad “imprevisible”. Pero lo más grave a estas alturas de la crisis de MF Global es que su papel como operador en mercados de futuros es considerablemente más grande que su presencia en los mercados de deuda pública. Es uno de los grandes market makers en muchos mercados de materias primas. El mercado de futuros de lana de Sidney ayer permanecía cerrado. MF Global era el principal operador de ese mercado con el 80%. También tenía una presencia de primer orden en un mercado como el London Metal Exchange. Es decir, la firma en quiebra dista mucho de ser un segundón en lo mercados y su salida pone de relieve los vasos comunicantes entre los mercados de deuda soberana y de materias primas, o lo que es lo mismo la naturaleza de las interconexiones invisibles entre los mercados que conducen a la presencia de riesgos sistémicos no previstos por los reguladores.

Por lo que se sabe las operaciones del broker dealer en los mercados de materias primas y metales no tiene riesgos y la compartimentación de las operaciones a través de los diversos mercados hará de salvaguarda de los intereses de los clientes. Sin embargo el proceso de depurar operaciones y cerrarlas no es tarea de un día y supondrá un revés para los mercados afectados.

Una de las previsibles consecuencias de la salida del mercado de MF Global es que su negocio en futuros de materias primas refuerce las posiciones de los grandes bancos comerciales y de negocios en este sector. Especialmente para JPMorgan, UBS o Goldman Sachs. El efecto también lo sentirán los bancos franceses involucrados en este mercado, como Credit Agricole o BNP Paribas. Una fuente del mercado ayer señalaba que la caída de MF Global comparada con la crisis de Lehman Brothers en 2008 tenía un factor diferencial de primer orden: el hecho que sus operaciones no eran over the counter sino que se han realizado a través de mercados organizados y ECC “lo que hace que sea una crisis ordenada y regulada”. La fuente, vinculada a una entidad de contrapartida señalaba que “este proceso muy probablemente refuerce la necesidad de reducir los contratos bilaterales y de mayor impulso a los mercados organizados”.

Mientras todo parece indicar que las pérdidas que genere la caída de MF Global sean mínimas en comparación con los riesgos potenciales que un acontecimiento de este tipo puede desencadenar, las miradas se dirigían hacía otros mercados donde los volúmenes son de tal envergadura que cualquier traspié serio puede suponer riesgos incontrolables. En particular el mercado de divisas donde las operaciones diarias que se mueven spot eran el año pasado del orden de los 4 billones de dólares diarios.

La única estadística fiable de ese mercado es la que lleva el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) que da a conocer los saldos diarios cada dos años. De momento debemos manejarnos con las cifras dadas a conocer en 2010. Las estimaciones de fuentes privadas es que ese mercado ha crecido este año. La intervención del Gobierno de Japón el lunes para frenar la apreciación del yen en vísperas de la reunión del G 20 pone de relieve hasta que punto las reacciones unilaterales imprevistas pueden alterar los tipos de cambio y modificar las previsiones de los operadores. Estamos en un entorno de muy alto riesgo en todos los mercados financieros lo que hace prever nuevos accidentes cada vez más difíciles de gestionar. En este contexto los modelos internos denominados Value At Risk (VAR) con los cuales los grandes bancos manejan sus carteras y coberturas dejan de ser operativos y se entra en un territorio de incertidumbre absoluta.

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