edición: 2346 , Viernes, 17 noviembre 2017
23/02/2011
Tensión creciente en los mercados de futuros del crudo

La crisis Libia insinúa una corrección global de los mercados

El dinero especulativo se ha apoderado de los mercados y las .com vuelven a mostrar indicios de burbuja
El acento en las bolsas no está puesto en su actividad como mercados de capitales, sino como centro integrado de operaciones sobre derivados financieros
Mercado de futuros de Chicago
Carlos Schwartz

La crisis en el norte de África, con epicentro en Libia en estos momentos, ha desatado una fuerza potencialmente devastadora si el conflicto se estira sin una resolución clara. Valga la salvedad de que una intervención directa exterior solo contribuiría a agudizar la crisis. Una mención aparte merecen las palabras de la ministra de asuntos exteriores ayer por la tarde que justificó que no se hubiese enviado hasta ayer un avión para repatriar a los españoles presentes en ese país al hecho que “no se sabe donde están, no es fácil localizarlos.” Asuntos Exteriores sabe perfectamente bien cuáles son las empresas que tienen contratos en Libia. Y las empresas saben muy bien dónde están sus trabajadores. Algunas de las principales petroleras que operan en el país como, ENI, Repsol y Winteshall (BASF) decidieron suspender la explotación de los campos ayer como ya lo habían hecho otros operadores más pequeños el lunes. Las petroleras estadounidenses siguen de momento con su producción. Las petroleras tienen en general pistas de aterrizaje propias en los campos que explotan. Pero empresas medianas y pequeñas que brindan servicios en Libia, así como algunas grandes empresas, como la española Sacyr, han dependido hasta ayer para su evacuación de vuelos enviados por otros países. Como Portugal. Entre la indecisión y la improvisación el Ejecutivo decidió ayer, más vale tarde que nunca, reunir al gabinete de crisis para evaluar la situación.

Pero con ser la crisis social y política en Libia parte de la revolución en ascenso en los países musulmanes del norte de África ésta ha tocado una fibra muy dolorosa en el cuerpo económico internacional. La profunda dependencia energética de occidente de los exportadores de petróleo de la región y el riesgo de que el proceso se pueda extender al Oriente Próximo. El precio del barril de petróleo por encima de los 100 dólares es un reflejo de esta incertidumbre. En particular del temor a que un proceso de reforma política y crisis social se extienda a Arabia Saudita, uno de los grandes aliados de Estados Unidos en la región y mayor exportador de petróleo del mundo.

Los precios futuros del petróleo mostraban a las claras desde la apertura de los mercados el lunes, tras los incidentes en Trípoli y Bengasi del domingo, una tensión creciente. Los precios del barril de Brent han escalado a máximos de los últimos dos años y medio. Este nivel de precios es incompatible con un proceso de recuperación económica. Sin embargo, donde puede haber un efecto mucho más doloroso es en la posibilidad de que la crisis, de extenderse, precipite y anticipe una inevitable corrección de los mercados bursátiles a escala internacional.

Los precios de las acciones han progresado de forma incesante desde 2009, alcanzando en la actualidad valores similares a los momentos previos a la crisis económica mundial detonada en 2007. La baja inflación, los inmensos excedentes de liquidez que están disponibles a tipos de interés históricamente bajos, han allegado a los mercados de capitales grandes masas de dinero especulativo. Los resultados de las empresas que han mejorado a expensas de las reducciones de plantillas y la liquidación de stocks, y han reiniciado el ciclo de la producción en algunos países han creado un clima de optimismo bursátil sin demasiado sustento en la realidad económica. Esa efervescencia se ha volcado también hacia los mercados de materias primas, en los que la especulación pura y dura con el pretexto de la existencia de un “superciclo” se ha sumado a malas cosechas y demanda sostenida de países emergentes en los que las medidas de estímulo oficiales han recalentado las economías, como es el caso de China.

A resultas de este cuadro general, el indicador en Estados Unidos del Price Earning Ratio (PER) corregido de efectos cíclicos, que mide el precio de las acciones con su beneficio ajustado a la inflación en un periodo de 10 años, arroja datos alarmantes. Su nivel actual de 23,3 es levemente inferior al de 1929 o al que existía antes de que estallara la burbuja dot.com. Si bien este es un indicador interpretable, el hecho de que esté bien por encima de su media de 100 años, que está en la franja de 16, no deja de ser alarmante. Es muy difícil establecer cuál será el momento de la corrección. Pero la realidad es que todo indica que esa corrección sobrevendrá tarde o temprano. Un elemento que se repite en el escenario actual es la alta valoración de las empresas dedicadas a las tecnologías de internet. El desarrollo de las redes sociales, y el éxito transitorio de algunas de ellas, ha llevado a una carrera de precios difícil de entender si no es por el desarrollo de un proceso de formación de precios artificial.
 
Hace poco más de un mes Goldman Sachs valoró a Facebook en 50.000 millones de dólares. Estos días corren rumores en Nueva York de que los bancos de negocios están diseñando una colocación de acciones de empleados de Facebook con una valoración de la empresa en 60.000 millones de dólares. Un salto en el precio del 20% en apenas meses. Entretanto, la muy famosa y exitosa red bautizada como Twitter no espera más de cien millones de dólares en beneficio este año, mientras se la valora entre 4.000 y 8.000 millones de dólares, cifras difíciles de justificar por beneficio.

El futuro de algunas redes por lo tanto parece dudoso en materia de beneficios por más famosas que sean. Lo que nos trae a la memoria la pasada experiencia de la burbuja dot.com. Que hemos entrado de lleno nuevamente en un proceso de especulación extrema queda puesto de manifiesto en el proceso de concentración de las bolsas mundiales, cuyo acento no está puesto en su actividad como mercados de capitales, sino como centro integrado de operaciones sobre derivados financieros.

El negocio de derivados financieros, incluida su compensación y liquidación, supondrá para la fusión de NYSE con Deutsche Börse un 37% de sus ingresos, mientras que el negocio de transacciones con acciones representará un 29%. Visto desde este ángulo el proceso de consolidación en el sector de las bolsas mundiales se manifiesta como un intento de capturar un segmento cada vez mayor de un mercado netamente especulativo. Es que a pesar de que el negocio de derivados se ha intentado imponer como una forma de cubrir riesgos, de hecho es una inmensa maquinaria especulativa. Estas no son más que manifestaciones de un proceso que es ajeno a la necesidad de las empresas de captar recursos financieros privados en los mercados de capitales a costes inferiores que el precio del crédito bancario.

Una vez más las instituciones financieras se apartan de las necesidades de la economía real. Si la crisis política y social en el mundo musulmán se agrava se padece el riesgo de que el ciclo especulativo, abierto con la dudosa recuperación económica internacional, estalle. Es decir que su corrección sea violenta y prematura, en lugar de suave y pausada. Un efecto de esta naturaleza jugaría una muy mala pasada a los planes de reforzamiento del sector financiero pergeñados por el Gobierno. Sería especialmente dañino para las cajas de ahorros y sus planes de salida a bolsa por los que ya se han comenzado a pegar los bancos de negocios. Mientras, ya hay varias grandes empresas españolas que se han visto directamente perjudicadas por la incertidumbre en el Magreb y la crisis egipcia.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...