edición: 2595 , Miércoles, 14 noviembre 2018
13/12/2010
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

La cuarta generación de banda ancha móvil espera en la nevera de las telecos en España

Hay 4.000 millones de inversión listos para LTE, pero requieren que Industria despeje el reparto de frecuencias móviles
Vodafone y Movistar tienen pruebas superadas desde 2009 y el despegue comercial germano a punto, pero pueden esperar con el HSPA+ a 42 megas
Yoigo reproducirá el 4G que Telia desplegó hace meses en los mercados nórdicos si consigue bajas frecuencias móviles a buen precio
Ana Zarzuela

Tienen sobre la mesa el embrión de la última revolución de la telefonía móvil, las prisas de los vecinos asiáticos y europeos, el empeño de la comisaria Kroes por incentivar desde 2013 el auge masivo del las redes de nueva generación móvil entre los Veintisiete, y la urgencia por desplegar redes de nueva generación 4G para superar el colapso de la velocidad de datos en las redes celulares que Cisco vaticina para 2014. Movistar y Vodafone cuentan con alianzas con media docena de fabricantes, pruebas superadas desde 2009 y un desarrollo comercial a punto en el mercado alemán. Pero, junto a Orange y Yoigo, las telecos españolas miran, aún desde la distancia, un boom que ha empezado durante el último año a tomar tierra en otras latitudes, con el despliegue de infraestructuras de más de 155 operadores por 64 países.

El retraso de Industria con el reparto de frecuencias móviles, refarming y dividendo digital congelan aún una inversión en LTE que requerirá un 50% más de esfuerzo que el despliegue de 3G y triplicar el número de antenas. La transición, con un HSPA+ de hasta 42 megas que Vodafone y Movistar tienen en el mercado desde este año, les permite resguardarse en las altas velocidades, a la espera de una oleada que ahora retrasan a 2012. La eclosión de un internet móvil que crece cinco veces más rápido que la banda ancha fija y el atisbo de los problemas por el aumento del tráfico de datos pueden acelerar la demanda de la red de nueva generación También el debate sobre la posibilidad de gestión de redes y servicios Premium por parte de las telecos, que no se entregarán al 4G hasta aclarar la batalla de la ‘tasa Google’. Lo ha hecho ya en el mercado estadounidense Verizon, que lanzaba este mes su LTE para 10 millones de clientes con la opción de cobrar según la velocidad de su conexión de datos.

Aunque la gestación del LTE comenzó con el cambio de milenio, las operadoras calculan que hasta 2011 no habrá un catálogo de terminales que respalde la oferta de LTE y que la madurez no llegará en 2013, cuando esta tecnología, según Infonetics Research, genere unos 3.500 millones de euros y alcance a más de 72 millones de abonados en todo el mundo. Telia, Verizon, u O2 comienzan a encarnar un despegue al que la china Huawei le ha puesto cifras: a finales de 2011 habrá ya una cincuentena de redes comerciales de 4G en todo el mundo y 20 proveedores lanzarán en los próximos doce meses terminales que soporten Long Term Evolution. Pero el ajedrez del LTE se juega antes de empezar el despliegue comercial, tanto fabricantes como operadoras y proveedores de contenidos despliegan un mapa estratégico con el que poder empezar a pensar en el día después. No sólo es la consultora Gartner la que vaticina que la banda ancha inalámbrica multimegabit (especialmente los servicios 4G) seguirá creciendo y expandirá un rango de aplicaciones y reproductores multimedia portátiles que no requerirán conexiones de red fijas” y que en 2011 el 85% de los celulares ofrecerán navegadores web.

Tras la iniciativa de Telia Sonera, (que ha hecho el LTE ya una realidad en las capitales de Suecia y Noruega por 61 euros mensuales y alcanzará hasta 29 ciudades en 2011 en ambos países y en la capital de Finlandia); Verizon Wireless acaba de lanzar este mismo mes la mayor red de telefonía móvil de cuarta generación basada en tecnología LTE, que dará cobertura desde un principio a más de 110 millones de estadounidenses en las 38 mayores ciudades del país. En 2013 esta red habrá completado toda la cobertura que ofrece actualmente a través de 3G. Le pisa las huellas Japón: en Nochebuena, la nipona NTT DoCoMo lanzará su primera oferta comercial. Otros cinco países ya tienen LTE, según la Global mobile Suppliers Association (GSA) y 46 operadoras de todo el mundo lo lanzarán comercialmente el año que viene.

LA EXCEPCIÓN ESPAÑOLA: TECNOLOGÍA SIN REGULACIÓN CLARA

Como le advertía al Ministerio de Industria Redtel, -la patronal que agrupa a Movistar, Orange, Vodafone y Ono- el despliegue de la nueva tecnología LTE obligará a las compañías a triplicar el número de antenas instaladas en España -70.000- si quieren lograr la misma cobertura que en la actualidad. Un estirón que los principales operadores móviles con red propia, con más de 3.500 millones de euros ya a mano, están dispuestos a dar, aunque conlleve para las compañías incrementar un 50% las inversiones, que para el despliegue de la actual red supusieron más de 2.000 millones anuales. Pero no lo harán sin señales y un mapa claro. No, en ningún caso, antes de 2013, una vez que las pruebas hayan avanzado en 2011 y 2012, según las previsiones de Miguel Canalejo, el presidente de Redtel. No, tampoco, sin que desde Castellana 160 empiecen a despejarles al menos algunas de las barreras que pueblan aún el camino al 4G español. Para empezar, el del reparto y la redistribución de frecuencias móviles.

Nada impediría que Movistar, Vodafone, Orange, o Yoigo estrenaran sus servicios LTE sobre las frecuencias de que ya disponen en la banda de los 2,1 gigahercios (GHz). Pero, por sus características físicas, esta tecnología funciona mejor en frecuencias más bajas y apunta a la de los 900 MHz, la tradicional del GSM. A pesar de las advertencias de la patronal de las telecomunicaciones y las operadoras de telefonía móvil, el Ministerio de Industria se arriesga a reeditar el fuera de juego con el que bautizó la 3G en España: no espera haber consumado el reparto del dividendo digital entre las telecos antes del 2 de enero de 2015 -con dos años de retraso respecto a los mercados del entorno- nada que permita a las empresas componer su mapa de inversiones en redes móviles a medio plazo, ni entregarse al despliegue del LTE ante de esa fecha. Por debajo de los 1.000 megahercios, Industria quiere sacar a concurso 15 megahercios (repartidos en tres bloques de cinco Mhz) de la banda de 900 Mhz (de los que 12 provendrán de Movistar, 2 de Vodafone y 1 de Orange), la que actualmente se usa para el servicio GSM y licitará otros 30 Mhz en la banda de 800 Mhz, del dividendo digital. Pero la mayoría de las frecuencias más atractivas, las bandas de 900 y 800 megahercios (Mhz), que tienen mejor propagación y permiten mejor cobertura con menos inversión, no serían plenamente accesibles hasta 2015.

Por una parte, porque el Gobierno ha ejecutado la prórroga de 5 años a la que tenía derecho Movistar para 12,5 Mhz de los 16,5 Mhz de que dispone en la banda de 900 Mhz. Por otro lado, porque las frecuencias de 800 Mhz estarán ocupadas hasta dentro de cinco años por las TV privadas. La CE deshoja la margarita de 300.000 millones para redes a medio plazo (fijas y móviles), pero los vientos de la Comisaria Kroes no llegan a Castellana 160: si las compañías hablan de una LTE aún sin desplegar y de despliegue de fibra y redes de nueva generación selectivo y sin fondos ni regulación pública definitiva, el Secretario de Estado, Bernardo Lorenzo, les pide más inversiones; si le recuerdan los olvidos del refarming, enseña los calendarios que prometen en 2011 el reparto de frecuencias. Un limbo regulatorio en el que, hasta ahora, no ha ayudado la burocracia de los ayuntamientos, con retrasos medios de 24 meses en la consecución de los permisos de antenización.

Ahora que los principales operadores de telecomunicaciones asociados en la ECTA, la ETNO y la GSMA exigen a la Unión Europea que adopte “rápidamente” una estrategia europea de largo plazo respecto al uso del espectro radioeléctrico, Bruselas busca aún las cifras de las redes de nueva generación y un papel para los incentivos públicos en los Veintisiete. Sólo sabe que quiere que se amplíe el espectro de banda ancha móvil para 2013 -por lo que exigirá a los países miembros acelerar la disponibilidad del internet móvil de alta velocidad-, que sería un 70% más barato que a través de las radiofrecuencias utilizadas actualmente por la tecnología móvil de tercera generación y que propone establecer un Radio Spectrum Policy Programme (RSPP) para asegurar que hay suficiente espacio para la banda ancha móvil (en especial en la banda de los 800 MHz), todo con tal de apuntar al objetivo de acceso a banda ancha de al menos 30 Mbps para 2020 y que la mitad de ellos naveguen más allá de los 100 Mbps en la misma fecha. Mucho más de lo que Moncloa y el Ministerio de Industria han podido aclarar a los actores del mercado español.

Si la ‘excepción’ española se perpetúa de espaldas al 4G no será por la capacidad tecnológica -Telefónica y Vodafone hacen pruebas desde 2009 y en el mercado germano ya tienen hasta precios, y venderán las primeras conexiones en un trimestre -, ni por las expectativas del horizonte de la banda ancha móvil y sus exigencias en velocidad y flujos de navegación.  Que el LTE está ya en la lista de tendencias para el sector móvil en los dos próximos años, junto a Widgets móviles, App Stores, Mercado M2M (máquina a máquina), o pantallas táctiles no es nada que las operadoras españolas hayan perdido de vista. Y según los expertos de Citigroup, ya es parte del decálogo que marcará las huellas de todo el sector de la telefonía en 2011. La banda ancha móvil tendrá 120 millones de usuarios en Europa en 2015, según la consultora Analysys Mason, que descuenta que será el motor de la industria en los próximos diez años, con un incremento mayor al 150% y acabará suponiendo el 10% del total de los ingresos que recibirán los operadores por servicios móviles, el segmento en el que más crezcan, debido al estancamiento de los ingresos por voz  y mensajería.

LA REVOLUCIÓN DEL 4G

Ni Movistar, ni Vodafone, ni Orange y Yoigo pierden tampoco de vista sus ventajas. No sólo es que la tecnología Long Term Evolution (LTE), con posibilidad de cuadruplicar la velocidad del 3G y dividir a la mitad su costes, está llamada a potenciar  el acceso de los usuarios a través de todo tipo de dispositivos móviles, a acabar con la brecha digital y permitir el acceso a Internet a las zonas rurales, o a. Como detallaba Público, la LTE tiene una menor latencia, permite menos retardo en juegos online, streaming de vídeo, audio o voz por internet (VoIP). Y es que, sobre todo, es la primera tecnología móvil que permite el "todo IP”, con el consiguiente ahorro en puntos de conexión para las telecos y en tiempo y eficiencia (bits por minuto) para los usuarios. Para los consumidores podría ser además el primer estándar completamente internacional de telefonía, ya que el 4G a través del Long Term Evolution ha sido elegido por operadores de Asia, Europa y América y permitiría a los usuarios no perder cobertura en ciertos países cuando se viaje con un móvil europeo. Pero a cambio, las operadoras, tendrán que replantearse su oferta de servicios, a la vista de que LTE será la primera tecnología en la que toda la red de telefonía se tratará como una red IP, sin posibilidad de ofrecer un canal separado y específico para la voz. Las conversaciones viajarán como paquetes de datos con un sistema de identificación para garantizar prioridad y fluidez en las llamadas. Lo mismo ocurrirá con los SMS, que pasarán a transmitirse como los actuales MMS, a través de la conexión de datos.

One Voice, la alianza de las mayores empresas del sector (AT&T, Orange, Telefónica, TeliaSonera, Verizon, Vodafone, Alcatel-Lucent, Ericsson, Nokia Siemens Networks, Nokia, Samsung y Sony Ericsson) es ya una realidad desde noviembre de 2009 y con ella, las bases para el despliegue masivo de servicios de voz y mensajería corta de texto en redes Long Term Evolution (LTE) en todo el mundo, que sin embargo, un año y medio después, aún no ha llegado. Ninguna de las cuatro operadoras móviles con red propia quiere dejar pasar el boom de un tráfico de datos móviles que -según el último estudio de Ericsson- sigue aumentando a un ritmo diez veces mayor que el uso de voz, hasta triplicarse en el último año y alcanzar los 225.000 terabytes al mes, al calor de la extensión de la banda ancha móvil, ya no sólo en 3G. Si se cumplen las predicciones de Ericcson, será sólo el preludio de un impulso llamado a multiplicar por diez los dispositivos móviles conectados a internet, hasta llegar a 50.000 millones en 2020 -frente al 10% de los clientes de móviles que hoy usan la conexión online- y, sobre todo, a duplicar el volumen de consumo de datos celulares cada año durante el próximo lustro.

Aunque todavía sean pocos, los clientes de banda ancha móvil son unos consumidores muy intensivos -el 80%  demandan un acceso a Internet de banda ancha desde cualquier lugar y en cualquier momento-, un perfil que los convierte en un argumento más a favor de las redes de nueva generación de banda ancha móvil. Además, el gasto medio mensual en banda ancha móvil ha crecido un 40% en 2010 debido al incremento del uso entre los clientes ya existentes y a una mayor penetración del servicio en segmentos de mercado con más renta disponible, según un estudio elaborado por Nokia Siemens Networks, que advierte que en España, Francia, Alemania y Reino Unido el 58% de los usuarios piden una banda ancha móvil de alta velocidad y esperan LTE como siguiente paso en la evolución de la banda ancha y el 30% está dispuesto a pagar un suplemento adicional por un servicio más rápido.

El modelo Wimax se la juega también en los muros del LTE. Y viceversa. Teléfonos y dispositivos compatibles con la tecnología wimax ya están a la venta, ofrece velocidades de transferencia de hasta 300 Mbps teóricas y un amplio radio de cobertura con pocas antenas, el coste de despliegue de redes es muy inferior al de LTE y está consolidada en algunos países de Asia, Latinoamérica y EE UU (donde Sprint y Clearwire tienen la mayor red mundial, diseñada para dar servicio a 120 millones de personas), pero la industria de la telefonía, tras el repudio inicial de Nokia, Ericsson o la mismísima le ha dado la espalda en la carrera por la sucesión del 3G. Sus últimas cartas se juegan en brazos del rápido despliegue y la subvención de productos compatibles por los que han apostado fabricantes como Intel. WiMax ha estado en el mercado desde hace más tiempo y su tecnología es más madura. Pero hasta su principal abanderado,  Clearwire, que ya cuenta con 25 redes 4G activas que dan servicio a más de 30 millones de personas y espera para finales de este año estar en 100 mercados, prevé que las tecnologías de red WiMax y LTE, actualmente incompatibles, convergirán en un estándar común para servicios inalámbricos de banda ancha y reconoce que la mayoría de los productos como cámaras, MP3, eReader y consolas portátiles estarán disponibles para LTE y no Wimax.

YOIGO SE JUEGA EL DOBLE O NADA A LAS PUERTAS DEL LTE ESPAÑOL

Pero las telecos posponen al menos un año más la hora del despegue de las redes de nueva generación móviles al sur de los Pirineos. Lo sabe Yoigo, sufre en su piel como ninguna las particularidades de la ‘excepción’ española del 4G. Y es que, aunque su matriz nórdica Telia Sonera ya ha lanzado comercialmente la tecnología Long Term Evolution en Suecia, Noruega y los países bálticos sigue esperando desde hace más de un año, con la voluntad congelada para invertir en 4G en España y lanzar ofertas comerciales de banda ancha móvil a 100 megas de bajada y 50 Mbps de subida. Johan Andsjö, el Consejero Delegado de Yoigo se aferra a las particularidades  de un mercado en el que aún los precios son más caros que en Europa, que con 112,1 líneas por cada cien habitantes, está saturado pero aún no es maduro para extender las grietas de su horizonte: la cuarta operadora móvil quiere jugar en las ‘grandes ligas’, ya tiene un 2,9% del mercado -más que todas las OMV juntas- y aspira al 10% en menos de un lustro, por más que las proyecciones de mercado publicadas por la CMT -con su plan de rebaja de los precios mayoristas de terminación- colocan su horizonte, en el mejor de los casos, por encima de la línea roja del 4,5% del mercado en 2012.

Acaba de cumplir este mes cuatro años con más de dos millones de clientes y la expectativa de lograr por primera vez beneficios en el primer semestre de 2011. Hasta ahora, armado en la guerra de tarifas y una distribución comercial agresiva, Yoigo ha podido pescar en todas las aristas del mercado móvil y sus contradicciones: a pesar de sus ‘rojos’ ha sido el brazo que más abonados sumaba el último año de Telia en toda la UE: 536.000 nuevos clientes sólo en doce meses a contrapié de una batalla que araña el perfil de los otros tres grandes operadores españoles. Junto a Orange, lideró las ganancias netas en portabilidad móvil en septiembre con 25.545 líneas. Pero Yoigo se juega su futuro móvil en los concursos de frecuencias de Industria. Y con ellos, el ‘ahora o nunca’ de su cuarta generación móvil en el mercado español.

No sólo -que también- porque le quedarían a mano, en el mejor de los casos, 5 Mhz de los 900Mhz en concurso restringido, -pero en competencia con Orange y las operadoras de cable- y si no los consigue, no habrá más hasta 2030, salvo la opción de dividendo digital para 2015.. Es que, si se imponen las tesis de la vicepresidenta Elena Salgado y prospera la opción de la subasta o el modelo mixto -en lugar del concurso- en el reparto de frecuencias, los precios por las frecuencias pueden dispararse y, con ellos, diluirse el ímpetu inversor en nuevas redes. Yoigo es una de la que más se juegan en el proceso: Mientras Telefónica posee 16 MHz, Vodafone 12 MHz y Orange 6 MHz en la banda de 900 Mhz, el brazo ibérico de Telia es la única que hasta ahora no ha tenido sitio en las mejores frecuencias. No llegó a tiempo en 2000 a la concesión del UMTS por concurso sin compromisos de inversión; en 2005, cuando Industria licitó espectro en la banda de 900 MHz en una subasta mixta, de compromisos: ganaba quien más inversiones ofreciera. Consiguió que las operadoras desembolsaran 850 millones y llevaran la cobertura del móvil al 99% de la población. Yoigo no ha podido evitar ver pasar al lado la carrera de la banda ancha de alta velocidad de Movistar y Vodafone, con la tecnología HSPA+ en España para conexiones de 21 megas de bajada y de 5.7 megas de subida. Y el anuncio de Orange del primer servicio móvil de alta definición.

Por eso Yoigo quiere 5 Mhz en 900 Mhz. En banda ancha móvil cree que habrá 9 millones de usuarios en 2014 y no será hasta cerca de esa fecha cuando empiecen a aparecer las ofertas basadas en redes de cuarta generación con 100 megabits de velocidad y la TV en el móvil y los juegos online como arietes de la explosión de la próxima generación. Yoigo -con frecuencias en la banda de 2100 mhz- se cuela en las redes sociales, suma teléfonos táctiles a su portafolio y en la convergencia 3G, pero suspira por hacerse sitio junto a Movistar, Vodafone y Orange en la banda de 900 mhz. Tanto como para exigirle a Miguel Sebastián que abra pronto el baile y como para negociar con nuevos proveedores para el día después del 'refarming'. A falta de una decisión definitiva, Yoigo ya está preparado para operar en 900Mhz, una banda que permite una mejor cobertura indoor en ciudades, especialmente para datos móviles con alta velocidad, además de precisar de un menor número de torres en zonas rurales para crear cobertura de servicios UMTS y menos impacto medioambiental. Una gran parte de los teléfonos 3G del portfolio de Yoigo ya soportan UMTS 900 Mhz.

MOVISTAR Y VODAFONE PASAN POR LA TRANSICIÓN DE LA HSPA+

Aunque Francisco Román, presidente de Vodafone España marcaba el 2012 en rojo para sus primeras ofertas de banda ancha móvil con tecnología LTE sólo los de Alierta ha empezado hasta ahora a driblar la ‘excepción española’ frente a la cuarta generación de redes móviles, a convertirse en una de las sesenta operadoras mundiales que se suben de facto a la Long Term Evolution y a llegar un paso más allá de las pruebas reales, que ya le han permitido confirmar que podrá alcanzar picos de 147 megas. Tiene bajo el brazo un acuerdo sellado con seis proveedores de tecnología (Alcatel-Lucent, Ericsson, Huawei, NEC, Nokia Siemens y ZTE) para el desarrollo de redes LTE en todas las regiones del mundo en las que la operadora tiene presencia. Y Mérida estaba preparada para convertirse en el primer ‘escenario real’ de una red LTE española. Ya saben que en el laboratorio funciona: un terminal específicamente diseñado por Ericsson, les ha permitido realizar videoconferencias y descargas a una velocidad sostenida de 140 megas por segundo, más de 10 veces la velocidad actual de las redes 3G. Transformarlas en un servicio comercial es otra historia. Una a la que, por ahora, casi todas las operadoras miran de lejos, sólo en los escaparates asiáticos, estadounidenses y de los vecinos del Norte de Europa. Orange, ya está cambiando 15.000 equipos en las centrales para instalar los compatibles tanto con HSPA+ como con LTE. La compañía ha realizado un ensayo en París y la matriz gala tiene planes para lanzar su LTE en 2012. En España, calculan que para 2013 llegará el despliegue masivo de banda ancha móvil ultrarrápida, tras un proyecto piloto previsto para 2011 y un año de pruebas en 2012.

Las telecos españolas otean el mercado móvil, no disponen de la baza de sus ingresos fijos -como las cuotas de abono- y, a la vista de las zozobras de la voz, quieren incrementar sus ingresos procedentes de las búsquedas en Internet y de los contenidos audiovisuales, después del descenso de las ventas por  la saturación de móviles y la competencia en los precios por los servicios de voz. La banda ancha en movilidad ha disparado en un solo trimestre las tarjetas y los módems hasta los 1,72 millones. Los ingresos vinculados al tráfico de datos aumentaron un 39,2%, hasta los 479 millones de euros, al calor del crecimiento de la penetración de móviles de gama alta: en junio ya había 2,37 millones de estos dispositivos (MTS/HSPA), un 61% más que durante el mismo trimestre del año anterior. Hay más navegación desde el móvil, pero menos gastos en voz y SMS: mientras el servicio de datos ha crecido casi un 40% durante el segundo trimestre del año -y representa ya 479 millones de euros durante el segundo semestre de 2010-, el tráfico de mensajes ha caído casi un 20% y las llamadas, un 10%, aunque, con ingresos para las operadoras por 2.346 millones de euros, sigue siendo su principal fuente de rentabilidad, casi el 70% del total.

El Informe Sociedad de la Información de la Fundación Telefónica dibuja el perfil del segundo país de la UE con mayor densidad de redes sociales, con casi tres de cada cuatro internautas como usuarios, el segundo con mayor número de usuarios -sólo por detrás de Brasil-, líder en conexión empresarial de banda ancha y uno de los mercados de los Veintisiete con mayor penetración de la banda a ancha móvil, que ha sumado sólo en un año más de medio millón de accesos mediante tarjetas de datos y dispositivos USB. Es un horizonte al que ni Movistar ni Vodafone han querido renunciar, mientras tanto. Hasta la llegada del LTE, las operadoras apuntan que todavía se puede sacar mucho partido de las redes de 3G y 3,5G. Especialmente gracias a las nuevas modalidades como el HSPA+ Dual Carrier, que permiten situar la banda ancha móvil española al mismo nivel que Canadá o Irlanda, aunque algo por debajo de Alemania e Italia con 28 Mbps. Tratan de driblar ya las tradicionales desventajas del acceso en movilidad: menor velocidad, más precio y limitación de descarga, las que hasta ahora limitaban el número de líneas móviles a millón y medio, frente a nueve millones y medio de banda ancha fija.

La optimización de las actuales redes de tercera generación con el HSPA todavía tiene mucho recorrido: acaba de saltar de 21 megas a 42 y hay demostraciones de 112 megas. Cuando los servicios de LTE sean una realidad, dentro de tres o cuatro años, HSPA+ podría ofrecer descargas de datos a 80 Mbps, el límite teórico de la actual generación de telefonía móvil sin tener que realizar un cambio completo en la red de antenas. El despegue del HSPA+ de Vodafone con hasta 21 Mbps. de velocidad en las siete principales ciudades del país, muy por encima de los 7,2 Mbps que hasta 2009 ofrecían sus redes móviles, ha visto la luz durante el segundo semestre de este año, al mismo tiempo que el de Movistar, que comenzó desde abril el despliegue de HSPA+ en Madrid y Barcelona y durante el 2010 extenderá la cobertura a todas las ciudades con más de 250.000 habitantes. Vodafone asegura que apuesta también por las pequeñas poblaciones (en total 3.100 poblaciones de menos de 1.000 habitantes hasta marzo de 2012) en las que implementará una solución multitecnológica que soporta 2G, 3G y 4G una vez sea aprobado el refarming. Además la intención de Telefónica es ir aumentando esta capacidad y llegar a 84 megas a finales de 2011. Los clientes del ex monopolio tendrían acceso a velocidades de 21 megas de bajada y de 5,76 megas de subida en la tarifa plana de 49 euros al mes, con 10 gigas de límite de descarga.

OTRA VUELTA DE TUERCA AL DEBATE DE LA GESTIÓN DE REDES Y VOIP

Ahora que Etno -la patronal europea- calcula que el gasto en infraestructuras que den cobertura a la superdemanda de datos crecerá casi un 30% hasta 2014,  la silueta del LTE y el horizonte de la cuarta generación móvil reabre el debate sobre el copago en el tráfico de datos y la inversión en redes entre las principales operadoras europeas y las empresas que operan en Internet vuelve a reabrirse. La negociación caso por caso, tasa a tasa, ya hace meses que está en el Viejo Continente sobre la mesa de Google, Facebook, Apple o Yahoo, las que copan el mayor ancho de banda con sus productos. Como advertía en entrevista con Cinco Días Rajeev Suri. Presidente y consejero delegado de Nokia Siemens Networks (que está llevando a cabo pruebas de LTE con más de 25 operadoras, entre ellas Telefónica) “los smartphones sobre las actuales redes de tercera generación no optimizadas generan altos volúmenes de señalización de fondo y tráfico de datos que, finalmente, pueden atascar las redes”.

Google acaparó un 92,8% de las búsquedas en España en enero, según el último análisis de la consultora AT Internet, un 75% en el conjunto del planeta. Un ariete que junto a Yahoo copa “entre el 60% y el 70% del margen de ganancia” del negocio de la publicidad en la Red. El software está consiguiendo con el móvil lo que antes logró con el ordenador: que sirva para todo. “Lo primero, el móvil”. Es una definición de Schmidt, el CEO de Google. Y es que, según la consultora IDC, el teléfono móvil mueve en todo el mundo 620.000 millones de dólares, el 57% del mercado de las telecomunicaciones; pero este año supondrá ya el 62%. No hay otro sector con despegue tan rápido. Google lo sabe por experiencia propia: hace un año sólo existía un móvil con sus sitema operativo Android. Un año después rondan el centenar. Y el buscador, que acaba de lanzar su Nexus S. no quiere limitarse a los contenidos y las aplicaciones en el ‘internet para llevar’. Aunque, a cambio, tenga que rendir sus lanzas ante las grandes operadoras en este mercado.

Tras los antecedentes de EE UU y Gran Bretaña -el cobro por tráfico diferido y la gestión de un adsl a medida con servicios Premium- Google hace saber que pisa ya las mismas latitudes que las operadoras: la de la banda ancha móvil, la carrera de las aplicaciones y el cloud computing, ahora que no tiene más remedio que reconocer que -como advierte Cisco- en cinco años el tráfico móvil puede colapsar sin grandes inversiones. Google busca ya fórmulas de acuerdo para que eso que llama la “magia” del sector no le salga tan cara. Las operadoras de telefonía y los proveedores de contenidos han dado con las mismas líneas rojas: ellas, las de la rentabilidad, el coste del despliegue de infraestructuras y los muros del mercado y la regulación, que les obligan a competir en contenidos y aplicaciones, restringir el acceso a los contenidos ‘piratas’ y ser los vigías de la red. Las grandes empresas de contenidos, a la limitación de las velocidades, el acceso y los servicios. Cisco advierte que las redes de telefonía móvil se atascarán en cinco años debido al incremento de tráfico que provocarán las conexiones de banda ancha móvil y a un consumo medio por cada uno de los 400 millones de usuarios de Internet en el mundo se conectaran sólo a través del móvil  de 7 GB al mes. 

En septiembre, otro informe presentado por la compañía británica Unwired Insight ya vaticinaba que los operadores de banda ancha móvil tienen la urgente necesidad de encontrar formas complementarias para ofrecer servicios a los usuarios, incluyendo aquí también soluciones como el uso de puntos de acceso inalámbrico y las  femtoceldas. Las operadoras denuncian que sus redes podrían congestionarse. En 2009, el tráfico de datos creció un 74% frente a 2008. Ver un vídeo de Youtube en un móvil es igual a enviar 500.000 mensajes cortos a la vez. Para afrontar el aluvión, invirtieron para obtener 9,4 terabits por segundo de capacidad extra hasta 53.000 millones de euros en tecnologías inalámbricas de banda ancha, según la patronal del sector de las telecomunicaciones, GSMA, lo que supone un aumento de alrededor del 15% frente al 2009. De hecho, los problemas ya han aparecido en algunos países O2 tuvo que pedir disculpas a sus clientes por los problemas de cobertura que sufrió su red por el uso intensivo del iPhone 3GS. En EE UU el operador ATT fue más drástico y dejó de vender el teléfono de Apple en New York para evitar problemas de saturación por la descarga masiva de aplicaciones. Nada que desconozcan las operadoras europeas.

Ni tampoco Google. Según el último informe del estado de la Red de la consultora Akamai, sólo un 19% de las conexiones del mundo son superiores a 5 Mbps. La media en España es de 2,5 Mbps y es google la primera en reconocer que se le ha empezado a quedar pequeña la Red para sus avanzadillas, sobre todo en el mercado de las aplicaciones. Ha protagonizado varias iniciativas por mejorar la velocidad, ya tenía una línea abierta en el terreno de las comunicaciones a través de wi-fi; investiga y apoya un cambio en el protocolo de las direcciones de Internet  locales para agilizar su tráfico y diciembre de 2009 abrió un servicio ya existente desde otras compañías, google.gl, que abrevia la extensión de las direcciones de Internet.

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