edición: 2861 , Jueves, 5 diciembre 2019
22/07/2014
Peligro de bloqueo institucional

La cuota femenina amenaza con dejar a De Guindos fuera del Eurogrupo

A Juncker le faltan mujeres para cargos de responsabilidad, el mismo argumento utilizado por Van Rompuy hace dos años para cerrar el paso a Sáinz de Vicuña
Luis de Guindos, ministro de Economía y Competitividad
Juan José González

La historia se repite y con el mismo argumento. Se utiliza el veto para frenar un nombramiento en un puesto clave. La falta de mujeres que denuncia ahora Juncker y antes Van Rompuy, se erige como el primer filtro, el cortafuegos para frenar mediante veto el acceso de representantes españoles a las más altas instituciones de la Unión. Pero la venganza, como reza el título de una célebre película, es un plato que se sirve frío. Un film que ahora parece regresar a la actualidad por la situación provocada por el veto de Holanda a que España, en la persona de Luis de Guindos, se alce con la presidencia del Eurogrupo. Venganza porque seguramente al Gobierno de Rajoy le suene aquello de "cuando todos los países están de acuerdo menos uno, es que no hay acuerdo". El presidente español utilizó el veto hace dos años, una vía que ahora se vuelve en su contra y que sirve para bloquear lo que se daba por (bastante) hecho: el nombramiento de De Guindos para presidir el Eurogrupo. Fue en noviembre de 2012 cuando España bloqueó el nombramiento de Yves Mersch, luxemburgués, para sustituir José Manuel González-Páramo en el directorio del BCE. La historia se repite.

Parece que hay un antes y un después de la salida de José Manual González-Páramo de una de las direcciones del Banco Central Europeo en 2012. Salida que resultó ser un golpe duro, tanto por la posición del cargo, como también un golpe bajo porque fue imposible sustituir a un español por otro español. En este caso, se trataba del candidato del Gobierno, de Vicente Sáinz de Vicuña, pretensión que se quedó en dique seco o, lo que es lo mismo, fue anulada por el candidato de Van Rompuy, el luxemburgués Yves Mersch. Por si no fuera suficiente, el Gobierno no consiguió, siquiera, la compensación de una dirección del organismo de estabilidad europea (MEDE) y para cuyo puesto ya había negociado con Bruselas la candidatura de la ex directora del Tesoro, Belén Romana.

Poco después, la misma Comisión europea que demandaba mujeres para cargos de la más alta responsabilidad -como era el MEDE- se inclinó por el alemán Klaus Regling para el puesto, aparcando temporalmente la urgencia por alcanzar la cuota femenina. Y así, España sin representación en la cúpula de las instituciones de la Unión por primera vez en muchos años, y también la primera desde la creación del BCE, se llega a la situación actual, en la que ni siquiera cuenta con ese quinto sillón que conservaba Magdalena Álvarez, que recientemente presentó su renuncia al cargo del Banco Europeo de Inversiones. No es una situación normal, puesto que en el caso del BCE, que España no cuente con una de las cuatro sillas de las seis del comité ejecutivo, significa que el pacto verbal -no escrito- de que sean los países más grandes de la Eurozona quienes cuenten con una de esas sillas, no se ha respetado en los últimos dos años.

Y a que se corrija aspira el Ejecutivo español si quiere recuperar el peso perdido en los últimos tiempos en las instituciones europeas, en particular en el BCE y el BEI, y ahora la `conquista´ de la presidencia del Eurogrupo. Sin embargo, es otro asunto, de distinta naturaleza aunque con una evidente carga política, el que, curiosamente se vuelve a cruzar en el camino de un nombramiento para España: la cuota femenina. Viejo asunto o llueve sobre mojado en la escasez de mujeres para hacerse cargo de las más altas responsabilidades de la Unión.

Pero con independencia de que la cuota sea un asunto de indiscutible urgencia, el problema que surge por las posturas de veto de algunos socios, casos de Holanda, Luxemburgo e, incluso, esta misma semana, el de Italia, pueden bloquear la marcha regular de las instituciones comunitarias si insiste el nuevo primer ministro italiano en imponer a su candidata al frente de la cartera de Exteriores de la Unión. La situación de bloqueo debido a las escaramuzas de los nombramientos de candidatas para cumplir la cuota femenina, puede verse agravada por la acción de los diputados socialistas españoles que, tras contar con un nuevo secretario general acuden a Bruselas con algunos cambios de opinión respecto a las posturas iniciales en temas como, por ejemplo, la cuota femenina.

Así las cosas, la Eurocámara se enfrenta a retrasos en las votaciones sobres los candidatos que deberán sustituir a finales de año a varios altos cargos de las instituciones europeas. El motivo no es otro más que el desacuerdo entre los Estados miembros, algunos de los cuales esgrimen la cuota femenina como principio fundamental a respetar si se quiere cumplir con el Tratado de la Unión o Constitución Europea. Aunque el mismo argumento también pueda servir para bloquear al adversario político, como de hecho sucede, una lucha en la que España lleva todas las de perder. 

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