edición: 2598 , Lunes, 19 noviembre 2018
21/09/2017

La decisión de la Fed de iniciar la retirada de liquidez aliviará la presión cambiaria para Europa

Si la nueva política muestra firmeza las empresas de la zona del euro mejorarán sus márgenes
Carlos Schwartz
El Consejo de la Reserva Federal ha anunciado que a partir de octubre comenzará a reducir su balance que bajo el anterior presidente del banco central, Ben Bernanke, alcanzó los 4,5 billones de dólares, una cifra inimaginable por su dimensión antes de que se desatara la crisis financiera internacional. Al mismo tiempo la actual presidenta, Janet Yellen, anunció que se mantiene la decisión de hacer nuevos incrementos de los tipos de interés aunque no determinó en qué fechas. Los analistas dan por descontado que habrá al menos un incremento de tipos en diciembre pero no descartan que pueda haber alguno más antes. Yellen se amparó en la recuperación de la economía de Estados Unidos y en el alto nivel de empleo que la refleja, para justificar la decisión del Consejo. En realidad estas precisiones están destinadas a responder en forma indirecta a los críticos que señalan el escaso incremento de la inflación anual que no alcanza al 2% que es el objetivo de la política monetaria estadounidense al igual que la del Banco Central Europeo. El efecto inmediato del anuncio fue un incremento del 0,7% del dólar en su índice contra una cesta de monedas. En línea con la mejoría del dólar frente a las otras monedas el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años pasó de 2,24% a 2,27% mientras que el bono a dos años, sumamente sensible a los cambios de política monetaria, pasó de 1,38% a 1,43%.
El anuncio de la normalización del balance de la Reserva Federal coincide con la decisión de otros bancos centrales de iniciar un camino de regreso. En especial en Europa donde de acuerdo con los informes económicos existe una recuperación en la actividad que no precisaría de más muletas. Mientras algunas voces críticas ponen en duda que esa recuperación tenga ya autonomía suficiente el Banco Central Europeo (BCE) sugirió que comenzaría con una reducción de su balance recortando el programa de compra de títulos públicos y privados y el Banco de Inglaterra anunció que iniciaría un periodo de aumento de tipos de interés de corto plazo.

La tendencia a la apreciación del dólar que llegó a estar cerca de la paridad con el Euro cotizando a 1,05 dólares se quebró a comienzos de este año y la divisa estadounidense cayó hasta el nivel de 1,20 por euro este mes. Esta fortaleza del euro afectó a los márgenes de las empresas europeas, algo que ha reflejado esta semana el anuncio de resultados por parte de Inditex. El consejero delegado del grupo, Pablo Isla, afirmó que la fuerte apreciación del euro afectó al margen bruto de la empresa en el primer semestre del año. Las ventas crecieron un 9% respecto de igual periodo el año pasado pero el margen se vio erosionado por el tipo de cambio. Un euro más fuerte implica mayores costes relativos mientras que los ingresos generados en países con una moneda distinta se reducen al repatriarlos. Inditex genera un 55% de sus ventas fuera de la zona del euro mientras que un 10% del total procede de Estados Unidos o de países con monedas vinculadas al dólar.

Otro ejemplo del efecto de la cotización del euro es el Grupo Diageo de Reino Unido el mayor productor de bebidas espirituosas que por la caída precipitada de la libra ante el dólar desde que se votó la salida de la Unión Europea ha incrementado su margen y beneficio. Un 44% de las ventas de Diageo son en Estados Unidos. Otro de los beneficiados por estas oscilaciones ha sido la firma Campari de bebidas que efectuó inversiones en Estados Unidos con vistas a incrementar sus ventas allí. También Airbus SE, el fabricante europeo de aviones y principal competidor de Boeing, tiene ventas con plazos de entrega muy largos denominadas en dólares que afectan a su balance a la hora de cobrar según la paridad entre el euro y el dólar. Como la empresa tiene su base industrial en países de la zona del euro sus costes sufren el efecto de la cotización de la moneda europea. El efecto de la cotización del dólar se extiende por toda la industria europea incluyendo la del automóvil y las cadenas internacionales de ventas minoristas en general.

Mientras, el problema de la baja inflación intriga a los bancos centrales por su persistencia a pesar de la mayor fortaleza económica. En la encrucijada de las dudas sobre la recuperación económica gravita este factor. Yellen ha expresado su confianza en que la alta tasa de empleo en Estados Unidos acabe alentando una ola de aumentos salariales que termine empujando el índice de precios por el aumento del consumo privado. Pero esta es de momento solo una apuesta que no se ha visto retratada en la realidad económica. El BCE tiene la misma expectativa y esta parece tan difícil de materializar como en Estados Unidos. Yellen señaló en su comparecencia que el fenómeno de la baja tasa de inflación seguía siendo “un misterio” y que no había un conjunto de factores a los que se pudiera atribuir ese resultado.

El anuncio de la Fed estuvo acompañado por la difusión de las nuevas proyecciones de evolución de cifras macro por parte de los técnicos de ese banco central. De acuerdo con los análisis publicados un aumento de tipos de interés en diciembre está ya descontado por la Reserva Federal. Pero sin embargo no hay estimaciones que den para la inflación la posibilidad de alcanzar el objetivo del 2% anual. Al mismo tiempo las proyecciones le han quitado relevancia a este dato económico y hay una cierta resignación respecto de que seguirá levemente por debajo del 2% en el futuro mediato.

Esto sugiere que la Fed no tiene previsto un aumento sustancial de los tipos de interés, sino un incremento pausado a lo largo de 2018 que puede llegar a efectuarse en cuatro etapas. En cualquier caso lo que aliviaría a la industria y comercio europeos sería que a consecuencia de la decisión de reducir el balance del banco central la política monetaria estadounidense fuera lo suficientemente restrictiva como para fortalecer al dólar frente al euro. Por otra parte si el BCE inicia una reducción de los programas de compras de bonos por contrapartida puede fortalecer al euro. En estas condiciones puede que el dilema siga en pie.

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