edición: 2112 , Viernes, 9 diciembre 2016
26/09/2008

La declaración de “posiciones cortas” se queda corta

Juan José González

Las últimas comunicaciones (hechos relevantes) de “posiciones cortas” a la CNMV, conocidas en la mañana y tarde de ayer, continúan fijando el foco de interés en la banca mediana española, concretamente en Banco Sabadell y Banco Popular. Y los fondos que revelaron sus posiciones (bajistas) son los conocidos hedge funds Viking Global, Tiger Global y Calypso Capital, domiciliados en paraísos fiscales. Estas últimas posiciones declaradas suman cerca de 20 millones de títulos de los dos bancos citados. Y no serán las últimas.

En el mercado español, la CNMV, el supervisor e inspector de los mercados de valores, puso en marcha, el pasado miércoles día 24 la obligatoriedad de comunicar (sólo de comunicar) como hecho relevante cualquier participación superior al 0,25% del capital admitido a negociación de 20 entidades financieras cotizadas. Una primera medida que, sí bien contribuye a dar mayor transparencia al mercado, llega tarde. Así valoraba la decisión de la CNMV el presidente de la patronal bancaria, Miguel Martín, para quien las autoridades españolas “deberían adoptar rápidamente medidas de protección” similares a las de sus colegas internacionales. Es decir, más reflejos.

Que esta medida llegue tarde a los mercados españoles no extraña al sector financiero que en más de una ocasión solicitó mayor celo en el seguimiento y control de inversores no deseados. Peticiones a las que nuestro regulador no ha sido sensible, en parte por la escasa dedicación a los problemas del día a día, en parte por la falta de coordinación con otros departamentos ministeriales e instituciones, especialmente con el Banco de España. Sin embargo, para la CNMV, la falta de medios sigue siendo el argumento permanente de autoexculpación en todas las actividades en las que hace agua.

Sorprende, y a la vez suscita dudas, el hecho de que la obligatoriedad de comunicar las “posiciones cortas” se limite únicamente al ámbito de las entidades financieras cuando sería de desear, en aplicación de criterios de transparencia e igualdad, que se extendiera al resto de compañías cotizadas, donde se sospecha (y en algunos casos se tiene la certeza) que numerosas empresas deben de estar sembradas de “posiciones cortas”.  La misma investigación que llevó a la CNMV a descubrir que, en efecto, se estaban realizando prácticas especulativas en el mercado sobre entidades financieras, debería ser el camino para descubrir las mismas prácticas en empresas industriales del Continuo.

La SEC estadounidense lo ha entendido así y el ámbito de aplicación de las ‘short selling’ se amplió, igualmente, a empresas industriales como General Motors, General Electric y compañías de laboratorios farmacéuticos. Inicialmente, las autoridades de la SEC pensaron, con buen criterio, que las medidas de protección se deberían centrar en el sector financiero por una simple cuestión: la pérdida de valor de las acciones bancarias. Y cuando los inversores y particulares constatan una pérdida de valor se desata el proceso de incertidumbre y desconfianza que llevan al pánico y a la retirada de los depósitos.

Las autoridades temen, en todo momento, que se produzca un episodio similar al de ayer jueves con Bank of East Asia (Hong Kong), cuando ante un aparentemente inofensivo sms, cientos de personas acudieron a sus oficinas para retirar los depósitos, una entidad financiera sin ningún problema de liquidez ni de solvencia y en el que La Caixa posee el 8,89% de su capital.

Las autoridades financieras norteamericanas fueron quienes detectaron por primera vez el peligro de las operaciones de ‘short selling’, especialmente en las entidades financieras, ante lo que la SEC reaccionó rápidamente para limitarlas y, finalmente, prohibirlas de forma temporal. A continuación, fueron los supervisores de Reino Unido, la FSA, quienes limitaron y después prohibieron a más de una treintena de sociedades el ‘short selling’ en el sector financiero hasta el próximo mes de enero. A partir de ahí, otros países han adoptado medidas estrictas de control de este tipo de operaciones. La FSA ha ido un poco más allá al solicitar a las firmas con acciones en préstamo que pasen por el registro y para el próximo año prevé ampliar el control de estos fondos con una nueva normativa.

Pero hasta que varios reguladores del mundo llegaron a la conclusión de que esta estrategia de inversión ha podido ser parte del problema del estrangulamiento de las entidades financieras, a nadie se le había ocurrido que la práctica del ‘short selling’ podría tener sus peligros.

El fondo Paulson & Co ha revelado tener posiciones bajistas en los principales bancos de Reino Unido (Barclays, RBS, Lloyd´s y HBOS). Esta es la primera consecuencia de la medida de la FSA, destapar posiciones en entidades de gran tamaño por parte de fondos desconocidos y multimillonarios. La posición de Paulson en los cuatro bancos citados supera los 1.000 millones de libras. Otro fondo, Eton Park, formado por antiguos gestores de Goldman Sachs mantiene una posición corta del 0,28% en el banco de mayor capitalización británico, el HSBC, y la nueva filial del Banco Santander, Alliance & Leicester, donde dos fondos (Tiger Global y Blue Ridge) apuestan a la baja con el 2,5% de su capital.

Ahora, los ‘hedge funds’ tienen hechas sus apuestas en las caídas de los bancos irlandeses, un país que acaba de entrar en recesión y donde bancos y empresas comenzarán su particular calvario.

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