edición: 2388 , Viernes, 19 enero 2018
09/02/2016
banca 
Contagio bursátil

La desconfianza en la banca europea amenaza la rentabilidad de la española

Es el origen del desplome bursátil de la banca española, que en un año ya ha perdido casi la mitad de su valoración
Juan José González
Los resultados empresariales del pasado ejercicio y, en concreto, los del último trimestre, permiten un margen discreto de optimismo para el actual ejercicio, aunque quizá con alguna excepción. Para empezar, destacar que las empresas, a pesar de que mantienen un volumen elevado de deuda, muestran que ésta es más manejable que la que mantenían al principio de la crisis. En esta situación, el sector bancario parece haber avanzado en su carrera de reestructurar balances y reducir la elevada morosidad. Signos positivos que no consiguen evitar, sin embargo, la existencia de malas noticias, malos presagios y dudas que hoy se centran en el terreno, o sector, de las materias primas, petróleo, gas y otras materias industriales, víctimas todas ellas de la debilidad del precio del crudo y de la cotización del dólar. Sin embargo, en el escenario se están imponiendo más los elementos catastrofistas.
Y se imponen al considerar que la situación de la economía china seguirá empeorando, que el precio del petróleo continuará a la baja, Europa profundizando en la debilidad económica y que el mercado inmobiliario seguirá deprimido. Los primeros resultados conocidos del sector empresarial en Estados Unidos, parecen caminar en la dirección contraria a la que siguen las empresas en Europa, pues la mayor parte de las empresas mejoran los resultados del año antes. No es el único dato positivo porque otro indicador como es el de sentimiento de los inversores, tiene todos los ingredientes necesarios para convertirse en el verdadero revulsivo del nuevo escenario económico. Sentimiento que suele ser el precedente para la creación de empleo, demanda de crédito y recuperación del mercado inmobiliario, entre otros.

Frente a los pronósticos catastróficos lanzados la semana pasada desde algunos sectores de opinión (think tanks políticos) que vaticinaban el principio de una nueva recesión mundial por caídas mayores en el precio del petróleo, impago de los países consumidores y aumento exponencial de los déficit de los productores, se encuentra otra corriente más optimista que estima que la caída del precio del petróleo no superará los 30 dólares/barril. Se considera este precio como el suelo del que difícilmente se podrá bajar, a riesgo de incrementar las pérdidas de los productores hasta niveles insostenibles. Por tanto, el suelo de los 30 dólares parece ser la cifra mágica para el inicio del rebote.

Por otro lado, la situación de la economía china parece contar con las herramientas suficientes para dar el esperado giro hacia la reactivación, situación esperada por Europa y Arabia Saudí que indicaría el comienzo de una nueva etapa. Este escenario es el que parece servir de base a los pronósticos optimistas manejados por gobiernos y analistas (en su interés por mejorar el crecimiento económico) que ya adelantan una revisión al alza de los precios de las materias primas, de la inflación, recuperación salarial y por todo ello, recuperación del crecimiento económico.

Es un escenario que puede encajar bien en las necesidades tanto de las empresas españolas como en el general de la economía. Los sectores de actividad industrial ligados a los precios de las materias primas, gas, petróleo, así como también por otro lado, al sector inmobiliario, propicia también una revisión al alza de las expectativas para estos sectores y para la economía en general. Sin embargo, no todo serían buenas noticias, pues a pesar de que los beneficios empresariales se han comportado en línea con las previsiones del mercado, el sector bancario puede sufrir el retraso por causa de la falta de normalidad monetaria suficiente en Estados Unidos y en Europa.

El hecho de que el sector bancario español se encuentre hoy más saneado y sea más solvente que sus competidores del resto de Europa, no le está sirviendo para evitar las pérdidas cercanas al 50% de cotización de las últimas semanas. Los problemas que sufren actualmente los bancos alemanes, italianos y franceses, se transforma en la práctica en un contagio en toda regla que afecta a la confianza de los bancos españoles, que deberán seguir muy atentos a la forma de defender su rentabilidad en los próximos meses.

En cualquier caso, y en esta misma línea, la reciente reunión del Banco Santander con más de 200 inversores, viene a demostrar las reservas que mantiene todavía el dinero con respecto al sector bancario. En dicha reunión, el anfitrión logró alcanzar los dos objetivos perseguidos: explicar su posición en el intrincado escenario bancario (complejo horizonte plagado de dudas sobre este banco). Y consiguió al mismo tiempo otro objetivo: comprobar que el grado de escepticismo que reina entre los inversores es de largo plazo y de naturaleza económica, no política.

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