edición: 2974 , Martes, 26 mayo 2020
11/02/2013
La medida acelerará la inflación y va a desatar un proceso de deterioro de las autoridades interinas en el país

La devaluación venezolana marca el camino para Argentina pero en ninguno de los casos se aliviará la escasez de divisas

Carlos Schwartz

Con significativo retraso, más de un año, Venezuela ha devaluado su moneda frente al dólar en un 32% lo que va a generar tensiones sociales en el país porque la medida se va a reflejar de inmediato en los precios interiores. El país que vive de la exportación de petróleo importe la mayor parte de los alimentos que componen la cesta de la compra. Por el contrario, la medida va a aliviar la deuda interna del estado en la medida que los dólares de la exportación son el principal ingreso fiscal. Lo que no va a aliviar es la deuda externa, tampoco la deuda de Petróleos de Venezuela (PDVSA) que es del orden de los 30.000 millones de dólares.

El presupuesto del Estado se sostiene esencialmente con los ingresos en divisas generados por PDVSA, y es con cargo a ese presupuesto que el Gobierno arbitra una redistribución limitada de ingresos en favor de los sectores menos favorecidos. La devaluación se ha debido enfrentar aun cuando el nivel de precios internacionales del petróleo sigue en la zona de los 100 dólares por barril de crudo, es decir en la zona de máximos históricos. Pero el hecho que la política social del Gobierno se base en los subsidios con cargo a los ingresos en divisas de la petrolera estatal ha llevado a una posición insostenible de las cuentas públicas y ha extremado el endeudamiento del estado.

La consecuencia de esta política ha sido una escasez persistente de divisas que desembocó en un control de cambios y en el establecimiento del Sistema de Transacciones en Moneda Extranjera (Sitme) eliminado junto con la devaluación. El Sitme era la única ventana disponible para hacerse con dólares mediante al adquisición de bonos denominados en la divisa estadounidense que se podían liquidar en el mercado de Nueva York. El Gobierno eliminó el mecanismo porque en él el dólar se obtenía a un precio de 5,3 bolívares mientras en el mercado paralelo cotiza a 9 bolívares. Con la devaluación el dólar ha pasado de los 4,3 bolívares por unidad a los 6,3 bolívares. La situación de Venezuela respecto de la divisas estadounidense, y las demás monedas como el euro, es paralela a la de Argentina.

El Gobierno argentino financia sus necesidades fiscales a través de la recaudación de un impuesto a las exportaciones agropecuarias del 35%. En este caso, el régimen de subsidios y ayudas del país se basan fundamentalmente en las exportaciones de soja. El Gobierno de Cristina Fernández ha impuesto también un control de cambios y lucha contra la fuerte presión en favor de una devaluación de la moneda dentro del mercado interior porque sabe que va a contribuir al fuerte malestar social del país. Sin embargo, no tiene alternativa en el medio plazo.

El tipo de cambio artificial en Argentina, sostenido por el Gobierno para evitar su impacto sobre los precios interiores que sufren una inflación del 30% anual, hace frente a las presiones de los grandes grupos inversores. La minera de Brasil, Vale do Rio Doce, ha anunciado que suspende un proyecto de inversión de 6.000 millones de dólares para una planta de potasa que puede generar 12.000 puestos de trabajo directos e indirectos. El motivo central es la fuerte inflación en el mercado interior y el hecho que cada dólar de inversión que lleva a Argentina se cambia al tipo oficial de 4,9 pesos por dólar mientras que en el mercado negro la divisa se cambia a 7,12 pesos argentinos. Por otra parte las multinacionales alegan que el precio de los productos interiores está artificialmente inflado por el tipo de cambio.

La planta de Vale destinada a la exportación ha dejado de tener sentido económico por la política oficial. Pero esta política es la que por otra parte afecta al conjunto de los objetivos de inversión en el país. Por añadidura la limitación a la salida de los beneficios de las empresas, con el bloqueo de la repatriación de las utilidades ha contribuido a un clima de creciente reticencias a la inversión en el país. De allí que los inversores internacionales consideran que es inevitable a medio plazo una devaluación del peso, lo que va a generar por defecto un incremento casi inmediato de las tarifas de los servicios públicos cuyos costes se verán incrementados por la devaluación.

El problema de fondo es que el ajuste del bolívar no ha ganado todo el terreno necesario lo cual implica que el goteo de devaluaciones puede seguir. Mientras, la ausencia del líder enfermo -el presidente Hugo Chávez- hace que el desgaste recaiga sobre la línea de mando que ha quedado al frente del país, empezando por el vicepresidente Nicolás Maduro. Si la reincorporación de Chávez se retrasa o hay un desenlace fatal, una nueva campaña electoral se hará inevitable y la línea de sucesión marcada por el presidente enfermo recibirá un castigo electoral considerable a causa del deterioro de la situación económica.

En el caso de Argentina, el Gobierno de Cristina Fernández deberá también soportar la erosión de un ajuste de tarifas y una devaluación que se presentan como inevitables en el horizonte en consonancia con su política. El frente interno ya se ha resquebrajado con una huelga general de la principal central de trabajadores, la CGT, que hace poco más de un año no podría haber ni soñado con arrastrar masivamente a los trabajadores a un paro en contra del Gobierno.

La puntilla para los Gobiernos de corte nacionalista de América Latina sería una caída del precio de las materias primas en los mercados mundiales. Todos ellos basan sus políticas de subsidios y ayudas a los sectores desfavorecidos en los ingresos subsidiarios de las exportaciones de materias primas, se trate del petróleo, el cobre, el platino, el maíz o la soja. Incluso el liberalismo chileno, rentista de la producción del cobre cuyos beneficios contribuyen vía Codelco a los ingresos fiscales, se puede ver en figurillas.

Noticias Relacionadas

Director
Juan José González ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
c/ Real, 3. 40400 El Espinar (Segovia)
Teléfono: 92 118 33 20
© 2020 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...