edición: 3054 , Viernes, 25 septiembre 2020
26/06/2014
Eurodiputado por Izquierda Unida

La dimisión del Willy Meyer por su vínculo con una Sicav reabre el debate sobre la falta de `ética fiscal´ de este instrumento

Los ciudadanos censuran que existan figuras tributarias privilegiadas para los grandes patrimonios, en un momento de esfuerzo fiscal medio extremo
ICNr

La dimisión del eurodiputado de Izquierda Unida, Willy Meyer el pasado martes, tras descubrir que su fondo voluntario de pensiones del Parlamento Europeo estaba vinculado a una Sociedad de Inversión de Capital Variable (Sicav) en Luxemburgo, desató ayer una nueva oleada de revuelo en torno a esta figura, más o menos conocida por la opinión pública pero casi unánimemente criticada. Se trata de un instrumento de inversión tradicionalmente cargado de polémica, asociado a `los ricos´ y acosado por el hecho de que permite tributar con un tipo ínfimo si se lo compara, por ejemplo, con los del Impuesto sobre Sociedades. Para muchos, las Sicav no son más que una fórmula institucionalizada para evadir impuestos, pero una cosa es la legalidad y otra la moralidad, y la existencia de este tipo de instrumentos chirría demasiado en un contexto en que la mayor parte de los ciudadanos se encuentran asfixiados por un esfuerzo fiscal históricamente elevado.

Los medios de comunicación aprovecharon la coyuntura para refrescar la memoria a los ciudadanos en torno a las claves de esta figura fiscal. De entre todas sus características, una destaca por encima de todas: un tipo del 1 por ciento para los rendimientos y plusvalías que se generen, en el caso de España. De hecho, uno de los objetivos de la prensa fue diferenciar entre la legalidad española y la luxemburguesa: si en España existe ese tipo tan reducido para este instrumento de inversión colectiva, en Luxemburgo su tributación no deja de ser escandalosamente baja, aunque se mueve en otros derroteros, al tributar no el beneficio, sino  el 0,01 por ciento de los activos.

Hay otras diferencias entre una ley y otra: el régimen de participación en estas sociedades es completamente distinto para sus miembros, ya que en España se trata de accionistas y en Luxemburgo de simples partícipes. Así, mientras en Luxemburgo los partícipes no tienen prácticamente ningún control sobre este instrumento -se asimila a la compra en España un fondo de inversión o un plan de pensiones-, en  España el accionista tiene derecho a tomar parte, a través de la junta, en las decisiones de la sociedad.

Precisamente el escaso margen de control de los partícipes en Sicav luxemburguesas explicaría, según los medios, que el eurodiputado de Izquierda Unida no tuviera ningún conocimiento de su presencia en uno de ellos. Otra cosa es que tal condición de partícipe merezca una dimisión como la presentada por Meyer: en este punto, la división de criterios es importante. Aunque los expertos en materia fiscal se desvivieron ayer por dejar claro que las Sicav no deben criminalizarse, y que son perfectamente legales -siempre que se usen adecuadamente-, también se resaltó que Luxemburgo -que no es formalmente un paraíso fiscal, pero tiene todas las papeletas para serlo- ostenta un régimen fiscal especialmente privilegiado, con un nivel de secretismo tolerado muy elevado. No es casualidad, señalaron los medios, que el 75 por ciento de los fondos de inversión transfronterizos que se comercializan en el mundo están domiciliados en Luxemburgo, y tampoco que el país suspenda en comportamiento tributario en los análisis de la OCDE.

UN REPROCHE MORAL, NO LEGAL

Con todo, la participación de Meyer en una Sicav luxemburguesa puede tener el reproche moral de quien se posiciona en contra de la banca a gran escala y de los productos de inversión de dudosa seriedad, pero no un reproche legal: al tratarse de un eurodiputado, las nóminas de Meyer se perciben en el mismo país en que está domiciliado el polémico fondo de pensiones. De ahí que no haya evasión fiscal por ninguna parte. En resumidas cuentas, tener dinero en Luxemburgo sólo es legalmente reprochable cuando no se resida o se reciba la nómina en aquel país, cosa que no ocurre en este supuesto. Tal y como resumió un lector, `a Luxemburgo le convierten en un paraíso fiscal sus defraudadores en el momento en el que un ciudadano de otro país refugia allí su dinero y se lo oculta a la Hacienda, frente a la que tiene que hacer la declaración´.

Precisamente por eso, parte de los internautas consideraron la decisión del eurodiputado como desproporcionada e incluso populista. Los más realistas aseguraron que es imposible controlar `todo´, y aseguraron que las Sicav `son necesarias, ya que, mientras otros países den esa cobertura, es imposible suprimirlas, ya que tributarian cero en España y se irían a otro país´. Así, según esta filosofía, `entre nada y algo, es preferible algo´. Algunos lectores defendieron también que este tipo de inversión no es tan elitista como se pinta: `Todos tenemos acceso a ella, y lo hacemos normalmente a través de los fondos´. Además, `una Sicav y un fondo pagan los mismos impuestos y de la misma forma. Igual para un pequeño ahorrador que para un multimillonario. La única diferencia es que la Sicav es un fondo particular´.

En este sentido, tal y como comentó un lector, el eurodiputado habría sido `atropellado por el fragor de un escándalo´. Se criticó que el partido decida `prescindir de una persona competente sólo porque ahora toca el pánico escénico y el horror al vacío generado por demagogos y oportunistas´,y se acusó a IU de actuar cobardemente, cebándose con `uno de sus mejores hombres al exagerar el gesto ante un comportamiento inocente´. `No hay nada, nada, de censurable en que un militante de Izquierda posea un plan de pensiones con aportaciones del promotor y que aquel pueda ser gestionado por una entidad de inversión como una Sicav u otra similar. La fiscalidad del plan se aplica al poseedor en el momento en que se jubile, y ésta se paga íntegra, según el reglamento del Parlamento Europeo, en el país de origen, como todos´, sentenció un internauta.

Sin embargo, más allá del apoyo o no a la decisión de Meyer, su dimisión se convirtió en la excusa para debatir sobre la falta de ética que gira en torno a este tipo de instrumentos La opinión mayoritaria tiende a demonizar toda herramienta que premie el ahorro de los grandes patrimonios y, aunque sea cierto que las Sicav no están vetadas a las fortunas más discretas, sí es cierto que se trata del instrumento favorito para quienes cuentan con más recursos. Ello pasa necesariamente por las ventajas desproporcionadas que ofrece, algo que choca con una etapa de esfuerzo fiscal desmesurado por parte de la clase media y baja del país. En otras palabras, premiar a los grandes patrimonios cuando la población `las pasa canutas´ para llegar a fin de mes escapa a la lógica de los ciudadanos, cansados de ventajas y privilegios para quienes ya son, de por sí, clases privilegiadas. `Los políticos dicen que es absolutamente legal porque seguro que la mayoría participan de sus ventajas fiscales: mucho hablar de la evasión fiscal pero si ésto no lo es, que me lo cuenten...´, sentenció un lector.

Noticias Relacionadas

Director
Juan José González ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
c/ Real, 3. 40400 El Espinar (Segovia)
Teléfono: 92 118 33 20
© 2020 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...