edición: 2363 , Miércoles, 13 diciembre 2017
02/03/2016
banca 
Litigios y contingencias

La EBA confirma prácticas de `picaresca bancaria´ en ”fallos intencionados”

Productos financieros, comisiones y manipulación de datos, entre las causas de las demandas y sentencias que disparan las provisiones en algunas entidades
Juan José González
Crecen de año en año las facturas por las provisiones que deben realizar los bancos por litigios y otras contingencias. Los tribunales y los juzgados se convierten en un centro de costes ante el numeroso montante de sentencias contrarias por determinadas prácticas comerciales o un sinfín de demandas laborales del personal bancario. Un cóctel de irregularidades se embarulla en la comercialización de productos, de comisiones abusivas, mal calculadas o cargadas a los clientes con otras reclamaciones de sindicatos, asociaciones, fiscalías y exempleados. La autoridad bancaria europea (EBA) ha identificado en los últimos años un elevado número de casos en los que algunas entidades explotan de forma intencionada el comportamiento de los consumidores. Vamos, que ha detectado prácticas que bien pueden calificarse como `picaresca bancaria¨.
Todo comenzó en 2008, cuando los técnicos del Banco Central Europeo (BCE) se alarmaron porque el fuerte aumento de las provisiones bancarias que, en principio, se entendían destinadas a cubrir riesgos de impagos, morosos y fallidos. La crisis comenzaba a enseñar los primeros signos de los problemas que vendrían posteriormente. Las alarmas estaban justificadas porque, como se pudo comprobar seis años después, en 2013, un estudio de una fundación de investigación bancaria cuantificó en algo más de 133.000 millones de euros los costes de litigios con clientes (2008-2013) en los que incurrieron los 10 mayores bancos del mundo. Y en este grupo se encuentra el español Banco Santander. A dicha cantidad, subrayaba el informe, se debían añadir otros cerca de 78.000 millones que los bancos ya tenían provisionados para futuras sentencias "potenciales" y esperadas condenas.

En esa factura tan voluminosa se cuenta todo tipo de conflictos del sector bancario pero, los relacionados con la "indebida comercialización de productos financieros", son legión. Desde entonces, y a raíz de ese clarificador informe, los técnicos del BCE, y desde hace año y medio en la EBA, analizan y desgranan la partida de "Provisiones" de las cuentas bancarias. Se trata, dicen en la autoridad bancaria, de asegurar la forma de actuación del banco con sus clientes, en particular, con los particulares minoritarios, donde al parecer se encuentra el epicentro de la picaresca comercial.

Llama la atención la escasa divulgación en la mayoría de los medios de información de este tipo de prácticas cuyo origen se localiza en la política comercial de algunas entidades financieras (con mayor énfasis, como se podrá comprobar por el volumen de provisiones y litigios pendientes y en marcha). Aunque en los últimos tiempos parece que el interés ha surgido por la creciente aparición de numerosos y masivos casos de comportamientos dudosos con los clientes.

Pero la alarma de la EBA procede de la siguiente reflexión: la venta de productos financieros y su comercialización masiva entre clientes minoritarios, causa costes igualmente pequeños, y sin embargo, el beneficio final para el banco puede llegar a ser muy elevado, tan alto que tenga cuenta el fallo producido, en principio, sin intención. La EBA ha concluido, tras examinar la relación coste-beneficio de una muestra de fallos de comercialización de determinados productos, que hay un gran número de "fallos intencionados". Incluso aseguran que existe una propensión a que dichos fallos se produzcan en clientes minoritarios, los más vulnerables a la información "asimétrica".

Es probable que el coste de las sentencias condenatorias y contrarias a alguna comercialización de productos financieros haya provocado un desaguisado en las cuentas, y que para eso se entiende que están las provisiones. Pero mientras tanto, el dinero ha entrado en el banco, ha pasado por caja y permanecido en tesorería el tiempo suficiente para hacerlo muy rentable. Picaresca, al fin y al cabo, que es la advertencia que lanza la EBA, convencida de que los cada vez más elevados niveles de provisiones ya no responden tanto a impagos o comisiones cláusulas suelo, etc. como a que algunas de ellas "exploten intencionadamente el comportamiento de los consumidores". Atentos a las provisiones, a los errores, fallos y sentencias.

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