edición: 2684 , Martes, 26 marzo 2019
18/12/2014
Negociar con los deudores

La EBA ya descuenta una subida de tipos

Directrices para negociar con los deudores y evitar los desahucios o, lo que es lo mismo, frenar la morosidad
Juan José González

Cinco años después de que comenzaran a multiplicarse por cifras de escándalo los desahucios derivados de ejecuciones hipotecarias en España, el supervisor europeo y máxima autoridad bancaria en la Unión, la EBA, va y se le ocurre tirar del ruego a los acreedores para que extremen compasión y perdones con sus deudores. Es probable que la iniciativa responda a una demanda de algún diputado europeo (español, por supuesto) de la nueva hornada. O puede que tenga algo que ver con las resacas de las celebraciones de la prenavidad. Incluso podría darse el caso de que el súbito interés figurase entre los puntos del guion de temas pendientes de la EBA. Esta institución ha comenzado a mover en el sector financiero las directrices que deberán seguir las entidades en su trato y relación con los deudores hipotecarios, haciendo hincapié en la necesidad de negociar en la medida de lo posible. Lo que para algunos es una puerta para resolver los desahucios, para otros es una iniciativa débil y tardía.

Lo cual no invalida la buena intención que persigue la Autoridad Bancaria Europea (EBA) al tratarse de un problema que, tras siete años de crisis lleva acumulados un volumen ingente de deudores hipotecarios con diferentes resultados y situaciones. El caso español resulta ser uno de los más ilustrativos en toda Europa por el fuerte impacto de las ejecuciones hipotecarias, con un aumento del 22% en el año y que tan sólo en el período comprendido entre julio y septiembre pasado aumentaron un 7,3%, desahucios que en el 95% de los casos fue debido a ejecuciones hipotecarias y a impagos del alquiler.

Vistas las causas, diferentes a pesar de que por mayoría el origen sean impagos y mora, no parece que la solución propugnada por la EBA para que las entidades financieras observen un trato diferente al deudor moroso, vaya a tener mucho éxito en el futuro. Entre otras razones porque es más que probable que la entidad se haya desprendido de la deuda en favor de una sociedad diferente. Pero hay más razones de peso para que la iniciativa del organismo europeo no llegue a ser solución, como se pretende. El más que suscita mayor duda es el argumento que utiliza el organismo supervisor para justificar su iniciativa así como el momento, el tiempo.

Entiende la EBA que hoy día los deudores cuentan con el viento a favor para devolver sus deudas, dado que los tipos de interés de la eurozona viven en mínimos históricos, una situación más que favorable para el pago de las deudas. Está claro, como es lógico, que el organismo supervisor pretende que no se pierda el tiempo y que se aprovechen las oportunidades que brinda la coyuntura (tipos bajos) para que bancos y clientes negocien una refinanciación de la deuda. A la EBA no sólo le preocupan las deudas, las quiebras, impagos y desahucios hipotecarios pendientes. Al supervisor bancario le preocupa más la posibilidad de una elevación de la morosidad hipotecaria porque entre sus previsiones ya cuenta con que el Banco Central Europeo estudia una subida de los tipos de interés.

Una subida del precio del dinero no es precisamente una buena noticia para los deudores hipotecarios. Peor si cabe en el caso de no ser acompañada por un crecimiento económico. La EBA y el BCE entienden también que la situación actual no parece muy sostenible ni a corto ni a medio plazo, por lo que la subida del precio del dinero sea una hipótesis que deberá adaptarse a las necesidades. El actual nivel del precio del dinero, próximo a cero, no parece que sea sostenible para el BCE, lo que aumenta las posibilidades de impago para un buen número de deudores, de ahí las prisas de la EBA para que comiencen a ver la posibilidad de renegociar las hipotecas y ver en los aplazamientos de los pagos una posible solución.

En ese intento de la EBA por intermediar en las dificultades de pago del deudor, el organismo recoge en sus directrices diversas fórmulas para salir del trance, que van desde los aplazamientos de pago hasta el cambio del tipo de hipoteca y pasando por otros más habituales como el alargamiento del período de pago. La autoridad bancaria solicita a los bancos que apliquen soluciones razonables antes de llegar a un punto en el que el propietario pierde su propiedad y el banco cobra un moroso. En todo caso, las directrices (aún recomendaciones en tanto no sea efectiva la Directiva sobre créditos hipotecarios) con independencia de que los procesos de supervisión financiera no sean efectivos hasta dentro de un año, no deberían esperar más tiempo, por entender que las mismas pueden evitar el aumento de los desahucios y también de los morosos.

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