edición: 2112 , Viernes, 9 diciembre 2016
12/09/2008
OBSERVATORIO DE COYUNTURA

La economía entra en un severo proceso de ajuste

Servicio de Estudios de ´la Caixa´

En el segundo trimestre se intensificó la desaceleración económica iniciada en el pasado ejercicio, a lo que contribuyeron la escalada de los precios de las materias primas y la crisis financiera internacional. De acuerdo con los datos de la contabilidad nacional trimestral publicados por el Instituto Nacional de Estadística, el producto interior bruto (PIB) aumentó el 1,8% en relación con el segundo trimestre de 2007, 8 décimas menos que tres meses antes. Esta tasa es ligeramente superior a la registrada en el conjunto de la Unión Europea y en la zona del euro. No obstante, esta tasa interanual no refleja propiamente el brusco aterrizaje de la economía en los últimos meses, puesto de manifiesto por un crecimiento intertrimestral de sólo una décima, el menor desde la última recesión de 1993 y que indica que el PIB está próximo al estancamiento.

Los datos de la serie trimestral del PIB ya incorporan la habitual revisión anual de los últimos ejercicios, que incluyen los nuevos datos estadísticos disponibles. En esta ocasión, la revisión rebajó en una décima el crecimiento anual del PIB en 2007, que pasa al 3,7%. Los cambios en la composición del crecimiento son un poco más marcados. Así, la aportación al crecimiento del PIB de la demanda nacional se redujo en 0,15 décimas, hasta el 4,4%. Las revisiones a la baja de los componentes de la inversión y del consumo público sólo fueron compensadas parcialmente por una mayor estimación del consumo privado.

La ralentización del PIB es atribuible a la profundización de la pérdida de dinamismo de la demanda interna. Ésta pasó de contribuir el 2,8% al PIB en el primer trimestre al 1,5% en el segundo. Por el contrario, la demanda exterior pasó de restar 0,2 puntos a sumar 0,3 puntos.

Esta mejora de medio punto de la aportación de la demanda externa se produjo por una ralentización más marcada de las importaciones de bienes y servicios que de las exportaciones, de modo que se amplió la brecha entre los ritmos de crecimiento de ambas a favor de éstas últimas. De este modo, el déficit por cuenta corriente con el exterior, que había alcanzado un máximo histórico del 12,0% del PIB en el primer trimestre, se cifró en el segundo en el 9,5% del PIB, debido mayormente a factores estacionales, pero reflejando también un freno en su deterioro. De todas formas, sigue siendo muy elevado y representa uno de los más importantes desequilibrios de la economía española, el cual ha cobrado más importancia en la actual coyuntura de crisis financiera internacional, que dificulta su financiación.

Volviendo a los componentes de la demanda nacional, el consumo de las familias sufrió un fuerte frenazo en el segundo trimestre y anotó un modesto crecimiento interanual del 1,2%, un punto menos que en el periodo enero-marzo. Un menor aumento de la renta real debido al encarecimiento de la cesta de la compra, unos niveles de endeudamiento elevados en un contexto de alzas de los tipos de interés y el aumento del paro socavaron la confianza de los consumidores. De hecho, es probable que el consumo continúe deprimido si nos atenemos al mínimo histórico registrado por el índice de confianza del consumidor en el mes de julio.

En cambio, el consumo público avivó su ritmo de crecimiento hasta el 3,8% interanual, contrarrestando parcialmente la deceleración del privado. El aumento del consumo público se basó en el crecimiento de las remuneraciones de los asalariados de las administraciones públicas. De esta forma, el consumo público jugó un papel contracíclico.

La inversión flexionó más intensamente que el consumo, hasta el punto que la formación bruta de capital fijo cayó el 0,2% en relación con el segundo trimestre de 2007. Todos los componentes de la inversión se ralentizaron significativamente en respuesta al debilitamiento de la demanda, tanto interna como externa, a la desaceleración de los resultados empresariales y al consiguiente deterioro de la confianza empresarial.

La formación bruta de capital fijo en bienes de equipo pasó de presentar un incremento interanual del 11,3% en el segundo trimestre de 2007 al 2,3% doce meses después. La inversión en otros productos, como los programas informáticos y las prospecciones petroleras, redujo su ritmo de avance anual a casi la mitad en el último trimestre al mostrar un aumento anual del 3,3%. En cuanto a las perspectivas de la inversión industrial, no parecen favorables en los próximos meses, dado un nuevo descenso del nivel de utilización de la capacidad productiva en el tercer trimestre.

Pero es en la construcción donde radica la causa de la caída de la inversión. La inversión en construcción se redujo el 2,4% respecto al segundo trimestre del año pasado. La contracción en la edificación residencial se intensificó, con un decremento interanual del 6,3%. Las proyecciones son de una continuación del ajuste en este sector dado el amplio volumen de viviendas sin vender, que ya condujo a una leve disminución del precio de la vivienda en el segundo trimestre en relación con el trimestre anterior. Así lo corrobora el índice de confianza en la construcción, que marcó un nuevo mínimo en el mes de julio.

Las otras construcciones (obra civil y edificación no residencial), no obstante, mantuvieron un crecimiento interanual en el 1,9%. Por otra parte, la licitación oficial de obra pública aumentó el 11% en los cinco primeros meses del año en relación con el mismo periodo del año precedente. De esta manera, probablemente la inversión pública compensará el freno en la construcción de viviendas, pero sólo en parte.

Desde el lado de la oferta, la principal novedad en el segundo trimestre es la profundización de la crisis de la industria, además de la construcción. Así, el valor añadido de las ramas industriales manufactureras bajó el 2,8% en relación con el segundo trimestre de 2007, mayor incluso que el registrado por la construcción. Al efecto arrastre negativo de la construcción en subsectores como la fabricación de materiales de construcción y de bienes duraderos, se han añadido otros problemas. El deterioro del mercado de trabajo, con el epicentro de la destrucción de empleo en la construcción, ha incidido negativamente en el consumo. Además, el debilitamiento de la demanda externa por la ralentización económica global y la pérdida de competitividad agravada por la fortaleza del euro también han perjudicado a la industria.

Los servicios resistieron. Con todo, los servicios de mercado anotaron un crecimiento anual del 3,4%, 4 décimas menos que en el primer trimestre. Las perspectivas son de una continuación de la ralentización. Así, en julio el tráfico aéreo de pasajeros se redujo el 3,7% en relación con el mismo mes del año anterior y el número de turistas extranjeros cayó el 8,0% interanual. Sin embargo, las pernoctaciones en establecimientos hoteleros subieron el 0,9% en julio respecto al mismo mes de 2007, y las de no residentes aumentaron el 2,9%.

Por otra parte, la productividad aparente del factor trabajo continuó la recuperación experimentada en los últimos trimestres, después de haberse colocado en niveles muy bajos en los últimos años. Así, la productividad aparente del trabajo para el conjunto de la economía registró un avance anual del 1,4% en el segundo trimestre, el doble que en el mismo trimestre de 2007. Esta mejora, no obstante, se ha debido sobre todo a un ajuste en el empleo. Así, la construcción, que hasta el tercer trimestre de 2007 presentaba retrocesos de la productividad, en el segundo trimestre de 2008 mostraba un gran aumento después de haber destruido ocupación fuertemente. En cambio, la productividad continuó disminuyendo en la industria, lo que no constituye un buen augurio.

El severo deterioro de la coyuntura económica propició que hacia el final de julio el gobierno revisase a la baja sus proyecciones de crecimiento económico, que han de servir para enmarcar los presupuestos generales del Estado para 2009. Así, el crecimiento previsto del PIB para 2008 pasó del 2,3% al 1,6%, mientras que para 2009 la cifra se recortó del 2,3% al 1,0%.

Asimismo, a mediados de agosto el gobierno aprobó un nuevo paquete de medidas económicas, que se añadió a los de abril y junio de este año, para hacer frente a la crisis económica. Una parte de estas medidas son de estímulo económico. Otras tienen por objetivo acometer reformas para aumentar la competitividad de la economía. Estas medidas se completan con un proceso de diálogo social para cambiar el modelo productivo español y preparar el relanzamiento económico sobre bases sólidas. Quedan pendientes, no obstante, posibles reformas en el mercado laboral, entre otras.

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