edición: 2362 , Martes, 12 diciembre 2017
20/11/2013
LA OREJA DE LARRAZ

La empresa no está obligada a asumir el saldo no consumido por los trabajadores con la ‘tarjeta menú’ si la gestora entra en concurso

Javier Ardalán

La crisis económica ha generado situaciones impensables hace tan sólo unos años, como es la desaparición de empresas del sector de las tarjetas y cheques menú, que habitualmente incluyen sus productos en los acuerdos de los convenios colectivos de grandes y pequeñas y medianas empresas.

En estos casos, la empresa no está obligada a asumir los costes de la tarjeta o talón de cheques menú  de los días laborables  no utilizados por los trabajadores, que voluntariamente la solicitaron, si le empresa gestora de la tarjeta entra en concurso de acreedores y deja de pagar.

Así, lo establece una sentencia de la Audiencia Nacional, de 25 de octubre de 2013, que considera que en estos casos, la empresa cumplió su obligación convencional, consistente en abonar nueve euros de subvención de comida por día laborable, o bien proporcionó, a los trabajadores que lo solicitaron libremente, una tarjeta que les permitía comer los días laborables en los restaurantes que la admitían, sin que la empresa tenga que responsabilizarse del pago de los saldos de las tarjetas, causados por su no utilización en días laborables, porque dicho beneficio derivaba de la propia tarjeta, sin que se haya acreditado que la empresa se comprometiera a más obligaciones que las ya citadas.

La tarjeta permitía acumular las cuantías de las comidas no realizadas diariamente en saldos, que los trabajadores podían utilizar libremente y que no pudieron utilizarlos, porque la empresa fue declarada en concurso voluntario de acreedores, pero dicha circunstancia no es imputable a la empresa demandada, quien pagó religiosamente sus facturas y no pactó nunca con sus trabajadores que cubriría sus saldos, caso de que la empresa gestora de la tarjeta no lo hiciera, porque dicha acumulación de saldos era un beneficio de la propia tarjeta, no una condición más beneficiosa acordada por la empresa, quien nunca impuso a sus trabajadores la utilización de no utilizar la tarjeta.

El ponente, el magistrado Bodas Muñoz, considera que no es aplicable, por consiguiente, la doctrina de la Sala de lo  Social del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, de 31 de octubre de 2001,  porque la tarjeta no es ni un pagaré, ni una letra de cambio, ni es un documento mercantil, que no libera al deudor de la deuda dineraria, cuando no llega a buen fin, sino que se trata de un medio de pago de la subvención por comida para los días laborables, que ha podido utilizarse para tal fin por todos los trabajadores.

El convenio, en el caso en litigio tenía un artículo denominado ‘subvención comida’, que decía que  "Para el año 2010 y 2011 y para todo el personal, se abonara la subvención de comida bajo la siguiente formula: días laborables menos 22 días de vacaciones y por nueve euros según calendario establecido tomando como base el de Tres Cantos. El cobro de esta prestación es incompatible con otras percepciones en el mismo día tales como dietas, liquidación de gastos en restaurantes o similares".

La empresa (Nokia) abonaba en nómina dicha cantidad a los trabajadores, que optaban por dicha fórmula de pago, o proporcionaba una tarjeta (Buen Menú), que permitía a sus trabajadores comer cada día laborable en los restaurantes, que admitían la tarjeta antes dicha, siempre que optaran voluntariamente por dicha fórmula. La tarjeta acumulaba las cuantías de los días en los que no se utilizaba en un saldo, del que el trabajador podría disponer con arreglo a su libre albedrío. Sin embargo, desde el mes de junio de 2012 la empresa, que gestionaba la tarjeta’ Buen Menú’, dejó de prestar servicios los fines de semana.

La Sala comparte la tesis empresarial, puesto que la deuda, contraída por la empresa con sus trabajadores, se limitaba a subvencionarles la comida en los términos regulados en el convenio, lo que ha cumplido en sus propios términos, como le exige el artículo 1157 del Código Civil, ya que los trabajadores, que optaron por la fórmula percibieron en nómina los 9 euros por cada día laborable.

Los trabajadores, que optaron libremente por la tarjeta pudieron comer diariamente en los restaurantes que utilizaban dicha tarjeta, por lo que la empresa cumplió escrupulosamente también su obligación convencional con ellos. Aquellos trabajadores, que decidieron libremente también, no utilizar diariamente la tarjeta, optando por la acumulación de saldos, no pudieron utilizar la tarjeta en días no laborables desde el mes de junio de 2012, pero dicha limitación no es imputable a la empresa, cuyo compromiso, como hemos reiterado se limitaba a asegurar que los trabajadores pudieran realizar una comida subvencionada los días laborables.

La empresa cumple lo pactado convencionalmente, sin que sea aplicable el artículo 1170  del Código Civil, si la obligación dineraria, pactada en el convenio, fue sustituida por la utilización de la  tarjeta, que pudo utilizarse todos los días laborables, como se había convenido, sin que la empresa demandada tenga que asumir los costes del impago de los saldos acumulados y no utilizados por los trabajadores, dado que si no los utilizaron fue porque no quisieron.

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