La escalada de precios aflojará un poco el ritmo de
edición: 2534 , Viernes, 17 agosto 2018
04/05/2011
OBSERVATORIO DE COYUNTURA

La escalada de precios aflojará un poco el ritmo de progreso de la economía

SERVICIO DE ESTUDIOS DE 'LA CAIXA'
La actividad económica avanza en España, aunque más lentamente que en la mayoría de países europeos. La reciente subida de los precios de las primeras materias ha motivado que las previsiones de crecimiento para el año 2011 se revisaran dos décimas a la baja hasta el 0,5%. La lectura de los indicadores ofrece una visión mixta y apunta a que los riesgos se nivelarán, permitiendo un avance de la economía lento pero seguro. En efecto, durante los próximos meses, aunque es posible que se ralentice un poco el ajuste si la inflación elevada persiste, el mejor comportamiento del turismo podría impulsar el sector exterior y suplir así la menor demanda interna.

Desde la perspectiva de la demanda, las variables se mueven en varias direcciones y, por tanto, en promedio apuntan a que el consumo privado tendrá un progreso lento a lo largo del año con tasas intertrimestrales próximas al 0,3%, situando la tasa anual para el conjunto del 2011 en el 0,9%. Un ejemplo de esta dispersión en los indicadores se observa en la evolución de las matriculaciones de coches y las ventas minoristas, que han continuado cayendo en el mes de enero, hecho que contrasta con la mejora de la confianza del consumidor del mes de febrero.

Si bien existen algunos factores que pueden incidir negativamente sobre el gasto de las familias, probablemente éstos puedan ser compensados por otros más favorables. Uno de los riesgos a tener en cuenta es la posibilidad de que un prolongamiento de las tasas elevadas de inflación reduzca el poder adquisitivo y desincentive así el consumo. Otro aspecto que podría desacelerar el ritmo de recuperación del consumo es la lenta recuperación del mercado de trabajo, que incide negativamente sobre la renta disponible de los hogares. No obstante, como la tasa de ahorro es relativamente alta (más del 14% mientras que en la década anterior a la crisis se localizaba cerca del 11%) parte del descenso de la renta disponible puede dirigirse hacia una reducción de ahorro sin que el consumo se vea afectado en gran medida. Por tanto, el efecto sobre el consumo de un aumento de los precios y del empeoramiento del mercado de trabajo probablemente acabe siendo relativamente pequeño.

Otra consecuencia de una inflación elevada es que puede motivar una subida de los tipos de interés por parte del banco central, lo cual podría alterar la voluntad de consumir. Sin embargo, se espera que la subida del tipo de referencia del BCE sea muy moderada y, en cualquier caso, su efecto sobre el gasto de las familias no será inmediato.

Por otro lado, cabe señalar algunos factores favorables que pueden contribuir a que el crecimiento se recupere más rápido de lo previsto como el aumento de la confianza del consumidor y la reorganización del sistema financiero. Esto último está incidiendo positivamente sobre la confianza de los mercados como pone de manifiesto la bajada importante de las primas de riesgo, a diferencia de otros países periféricos de la zona del euro. Ello puede contribuir a que el crédito fluya mejor y se estimule así la demanda interna.

Por lo que respecta al consumo público, las perspectivas son de tasas de crecimiento negativas a fin de cumplir el objetivo de reducción del déficit público. Si los tipos de interés aumentan, la carga del pago de los intereses se hará más pesada y para contrarrestrar el gobierno puede acabar recortando más los gastos. Pero cabe remarcar que ésto es un escenario cada vez menos probable. En este contexto, es importante el esfuerzo de la Administración para equilibrar sus cuentas a través de la introducción de algunas reformas de calado.

Tampoco la inversión ayudará al crecimiento de la demanda interna ya que se espera que la inversión en construcción vuelva a anotar un importante retroceso en 2011. A pesar de ello, es notable la buena evolución de la inversión en bienes de equipo. Así, destaca el buen comportamiento de la producción de bienes de equipo en el mes de enero, que subió significativamente, colocando la tasa de crecimiento interanual en el 4,6%. Por lo que respecta a la inversión en construcción, los indicadores continúan siendo en promedio desfavorables. De este modo, aunque la mayoría de ellos intensificaron su caída, como la confianza en la construcción y los visados para obra nueva, la demanda de cemento presentó algún síntoma de cambio de tendencia.

Como resultado de la evolución de sus diferentes componentes, está previsto que la demanda interna retroceda cerca de seis décimas en 2011. Por tanto, será gracias a la contribución de la demanda externa que el PIB crecerá aproximadamente a un ritmo del 0,5% interanual. Efectivamente, los datos disponibles del sector exterior confirman la buena marcha de esta partida. En el mes de enero, las ventas al exterior aumentaron significativamente en gran parte gracias a la recuperación de Europa, el principal socio comercial. Además, la productividad empezó a mejorar como resultado de la moderación de los costes laborales y la reducción del empleo. Ello, de mantenerse, facilitará el aumento de la competitividad, un factor clave para impulsar las exportaciones. Por su parte, el crecimiento de las importaciones fue también elevado, aunque menor, impulsado por el encarecimiento del precio del crudo.

Las perspectivas son favorables para la demanda externa y está previsto que la contribución al crecimiento alcance el 1,2% este año. No obstante, la evolución positiva del sector exterior no está exenta de riesgos ya que depende estrechamente de la evolución del precio del petróleo. De este modo, si continúa la tendencia alcista, las importaciones se encarecerán y la contribución del sector exterior al crecimiento del PIB será menor. Una mayor inflación también deteriorará el poder de compra de los países compradores de productos españoles, lo cual incidirá negativamente sobre las exportaciones. Por el contrario, el buen comportamiento del turismo puede facilitar el ritmo de avance del sector exterior.

Por el lado de la oferta, un ejemplo de que la actividad económica se encuentra en terreno positivo se pone de manifiesto cuando se observan los indicadores de producción industrial. Efectivamente, éstos muestran en promedio un mejor tono en los últimos meses. Así, en el cuarto trimestre de 2010, el índice de gestores de compra (PMI) se situó por encima de los 50 puntos, la cota que separa periodos expansivos de recesivos. Esta tendencia se ha mantenido durante los primeros meses de 2011 y en febrero esta variable se ha colocado en los 52,1 puntos.

No obstante, aunque la economía se expande de nuevo, España está aún lejos de recuperar los niveles de PIB previos a la crisis. Para volver a la misma cota que a principios de 2007, cuando empezó la crisis financiera, se necesitarán probablemente cinco trimestres más. Asimismo, para alcanzar el máximo de principios del año 2008, es posible que la espera se alargue hasta finales de 2013. Ello contrasta, por ejemplo, con el caso germano, que ya ha recobrado el total de la pérdida del PIB durante el periodo recesivo. Con todo, el proceso de recuperación en España claramente parece más reconfortante que en Grecia, Portugal, Italia o Irlanda.

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