edición: 2557 , Miércoles, 19 septiembre 2018
13/01/2016
banca 
Unión Bancaria

La escasa dotación del fondo de resolución bancaria le impediría resolver la crisis de un banco pequeño

El sector bancario se muestra escéptico con el mecanismo de resolución en el primer mes de su entrada en vigor
Juan José González
Las entidades financieras europeas cuentan desde este mes con un fondo de resolución bancaria que suministraría los recursos financieros necesarios a las entidades en caso de inviabilidad declarada (por el supervisor). Se trata de un fondo con una dotación que aspira a alcanzar los 50.000 millones de euros en el período de los próximos ocho años y que el sector considera insuficiente, habida cuenta de que el sector bancario español, por citar un ejemplo cercano, si llegara a producirse un episodio de inviabilidad, apenas serviría para hacer frente ni siquiera a la recapitalización de una pequeña entidad bancaria. Se recuerda al respecto que los pasivos afectados por la reciente crisis de la banca española, difícilmente podrían haber sido cubiertos con la parte disponible (del 5% de los pasivos) del fondo de resolución.
El mecanismo de resolución habilitado por la Unión Bancaria bajo la responsabilidad del Banco Central Europeo, comienza su entrada en vigor (desde el día uno del presente mes) con la sombra de la duda y el escepticismo del sector bancario, debido, principalmente, a su escasa dotación de 50.000 millones de euros, y cuyo importe objetivo no llegaría a completarse hasta el final del ejercicio de 2023. Por tanto, si el objetivo fundacional del mecanismo en cuestión era aportar al sistema bancario de mayor seguridad y credibilidad, ambos propósitos quedan en entredicho por la escasa asignación del fondo de resolución.

Tan corta cantidad para un posible auxilio a una entidad bancaria queda constatada por la simple comparación de las cantidades que en forma de ayuda financiera fueron necesarias como aportación para el caso español. Ni siquiera la situación de una de las entidades bancarias griegas en apuros habría podido salvarse con la aportación prevista del fondo hoy ya en vigor para la resolución de entidades financieras. Un experto del sector bancario apunta que, "si bien el mecanismo de resolución previsto, se puede mostrar útil para supervisar la actividad a cargo del BCE, no parece que vaya a ser decisivo para resolver los problemas típicos de una situación de quiebra técnica".

Por tanto, la opinión más generalizada en el sector muestra la necesidad de otro mecanismo más ágil  para resolver los problemas puntuales de las entidades, o bien, acelerar la dotación del fondo, punto que se encuentra con numerosas resistencias de los socios europeos. Pero la escasa dotación fijada por el calendario para que el fondo cuente con recursos disponibles suficientes pone en cuestión su utilidad y eficacia no sólo a largo plazo, cuando se calcula que ya cuente con los 50.000 millones de euros, si no a medio plazo, puesto que es en el transcurso de los tres próximos ejercicios (incluido 2016) cuando podrían aparecer los primeros problemas en entidades financieras europeas.

La escasez de la dotación del fondo de resolución no será, sin embargo, el único aspecto que puede pesar sobre el mecanismo, ni tampoco sobre su capacidad y agilidad para demandar una posible recapitalización. Desde otra perspectiva, la unión bancaria tampoco ofrece mucha seguridad para el caso en que el BCE considere, o decida, que una entidad financiera es susceptible de ser declarada inviable. La situación no sería fácil como tampoco la decisión tomada por el BCE sería fácilmente aceptada por las autoridades del país al que pertenece el banco `sentenciado´. Se puede decir que se trataría de un asunto de soberanía donde, difícilmente el Estado español aceptaría la inviabilidad de Bankia o Santander, Popular o Ibercaja, por citar algunos ejemplos.

Es posible que el escepticismo general que provocan algunos puntos de la Unión Bancaria se vea compensando, por otra parte, con la división de las cargas que tendrían que asumir los acreedores y los accionistas de una entidad en resolución (división o reparto de pérdidas que sería previo a una aportación de capital público). Al menos, el modelo de resolución bancaria, sí parece que es un garante para los depósitos bajo garantía de los inversores y ahorradores. No todo es negativo, aunque lo parezca, en esta primera etapa del mecanismo único de resolución.

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