edición: 2760 , Lunes, 15 julio 2019
24/10/2013
LA OREJA DE LARRAZ

La Eurocámara aprueba un Reglamento para disuadir a los países no comunitarios de incumplir las normas comerciales

Javier Ardalán

El Europarlamento aprobó  este miércoles  un Reglamento que se propone generar una amenaza creíble que disuada a los socios comerciales de la Unión Europea (UE)  de incumplir las reglas de juego. Se trata del Reglamento  sobre el ejercicio de los derechos de la Unión para aplicar y hacer cumplir las normas comerciales internacionales.

La propia existencia del presente Reglamento se espera que representará una amenaza creíble que, cabe esperar, disuada a nuestros socios comerciales de incumplir las reglas de juego.

En la actualidad, la UE no dispone de un marco legislativo horizontal para hacer respetar sus derechos en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y los demás acuerdos comerciales internacionales.

En un contexto global en el que el número de represalias va en aumento, el instrumento propuesto está legítimamente diseñado para reforzar el respeto por los derechos comerciales de la UE, consolidar la credibilidad de la UE y, en última instancia, convencer a los socios comerciales de la UE para que respeten las reglas de juego tal como se establecen en los acuerdos comerciales. La propuesta actual también se encuadra en una estrategia para abrir nuevos mercados en la UE y adapta el proceso decisorio al Tratado de Lisboa.

El Reglamento se aplicará sin perjuicio de la adopción de medidas de política comercial en otros procedimientos, por ejemplo con respecto a medidas de política comercial en el sector de los servicios y de los derechos de propiedad intelectual e industrial tras una decisión jurisdiccional en el marco de una solución de diferencias multilateral y regional o bilateral.

La Unión puede tener que tomar medidas unilaterales para hacer respetar y defender sus derechos e intereses en el marco de los acuerdos comerciales internacionales. Es el caso de las normas sobre solución de diferencias de la Organización Mundial del Comercio (OMC), así como de otros mecanismos bilaterales o regionales de solución de diferencias.

Durante los últimos años, solo ha habido unos cuantos casos en los que la UE ha tenido que recurrir a la represalia; sin embargo, un factor importante para garantizar un proceso de solución satisfactorio es la existencia de una amenaza creíble. El calendario para adoptar una medida es de vital importancia.

El órgano de solución de diferencias de la OMC ya permite a las partes a proceder, directamente o mediante «represalia cruzada», a la suspensión de concesiones en el ámbito de los servicios. Hay algún ejemplo de autorización de este tipo de y algunos otros casos de diferencias comerciales aún pendientes en que está implicada la UE probablemente requieran la solicitud de una contramedida en el sector servicios.

En la época previa al Tratado de Lisboa, la UE siguió un enfoque caso por caso para adoptar medidas de represalia contra un tercer país en virtud del Entendimiento sobre Solución de Diferencias (ESD) de la OMC o medidas de reequilibrio en virtud del Acuerdo sobre Salvaguardias. Estas medidas se contenían en reglamentos aprobados por el Consejo. En la actualidad, de no existir un marco horizontal, todas las decisiones deberían aprobarse con arreglo al procedimiento legislativo ordinario, que, de promedio, tarda entre 15 y 31 meses.

La «represalia cruzada» (es decir, la suspensión de concesiones u otras obligaciones en un sector distinto de aquel en el que se declaró una violación) es en general posible con arreglo a las normas de la OMC, y que no existen límites a su uso en los acuerdos de libre comercio suscritos por la Unión. Si la Unión tuviera necesidad de recurrir a medidas de política comercial no cubiertas por el proyecto de Reglamento, por ejemplo en lo que se refiere al comercio de servicios o los aspectos comerciales de los derechos de propiedad intelectual e industrial, la Comisión podría proponer un acto legislativo sobre la base del artículo 207 del TFUE o recurrir a otros procedimientos aplicables.

Los tipos de medidas comerciales que pueden aprobarse mediante un acto de ejecución son las medidas relativas a la importación o la exportación de mercancías y las medidas en el ámbito de la contratación pública. Las medidas relativas a la importación o la exportación pueden consistir en la suspensión de concesiones arancelarias y la imposición de derechos de aduana nuevos o más elevados o en la introducción o el incremento de restricciones.

Las medidas destinadas a garantizar el ejercicio eficaz de los derechos de la Unión deben seleccionarse de manera que se tenga en cuenta su capacidad para animar a los terceros países en cuestión a respetar no sólo las normas comerciales internacionales sino, también, su capacidad para ayudar a los operadores económicos y a los Estados miembros que se han visto más afectados por las medidas de restricción del comercio adoptadas por terceros países. Las medidas adoptadas en virtud del presente Reglamento no deben restringir el acceso de la Unión a las materias primas vitales para las industrias europeas.

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