edición: 2513 , Jueves, 19 julio 2018
18/12/2009

La Eurocámara pone en marcha una línea de microcréditos para desempleados

El Parlamento Europeo destinará 100 millones del presupuesto comunitario en los próximos cuatro años
Los beneficiarios de los microcréditos podrán recibir préstamos de hasta 25.000 euros
Beatriz Lorenzo

No son pocos los interrogantes que flotan alrededor de las tradicionales políticas financieras y las controversias motivadas por las crisis del panorama bancario. En un panorama desolador y caracterizado por la parálisis, florecen cada vez con mayor ímpetu los instrumentos financieros alternativos que buscan sentar las bases de un modelo económico sostenible y menos voraz que el anterior. Entre ellos, destacan los microcréditos han pasado de ser una herramienta casi marginal encomendada a la lucha contra la pobreza y la exclusión social, a convertirse en un medio cada vez más utilizado.

Se trata de créditos de pequeña cuantía (10.000 euros de media) sin garantías ni avales, a un interés entre el 4 y el 6%, con un plazo de reembolso de entre 3 y 5 años, destinados a la creación de negocios capaces de generar al menos un puesto de trabajo. Denominados también micropréstamos o microfinanzas, se separan cada vez más de su interpretación inicial como donativos o limosnas. Con la debacle económica de por medio, su solicitud crece día a día y ayer mismo el pleno de la Eurocámara aprobaba un nuevo instrumento financiero para facilitar la concesión de microcréditos a los trabajadores que hayan perdido su empleo o corren el riesgo de perderlo y quieran montar su propio negocio. Este instrumento estará dotado con un presupuesto de 100 millones de euro para el periodo 2010-2014. La nueva iniciativa europea está pensada para microempresas, con menos de diez empleados cuyo volumen de negocios no supere los dos millones de euros y para personas en paro que quieren hacerse autónomas pero no tienen acceso a los servicios bancarios tradicionales. Los beneficiarios de los microcréditos podrán recibir préstamos de hasta 25.000 euros. Son 100 los millones de euros que finalmente serán destinados a esta medida durante los próximos cuatro años, aunque los eurodiputados que han apoyado la propuesta- con 516 votos a favor, 82 en contra y 4 abstenciones- aunque se han opuesto a que este dinero proceda de las arcas del programa 'Progress' creado para ayudar económicamente a los desempleados.

Para conseguir una adecuada financiación de este instrumento en 2010, el PE ha desbloqueado 25 millones del presupuesto comunitario para el próximo año. Además de esto, los eurodiputados exigen que para los tres años siguientes (2011-2014) tampoco se utilicen fondos del programa Progress y piden que la financiación para este periodo se decida anualmente en el marco del procedimiento presupuestario. El Parlamento y el Consejo deberán ahora llegar a un acuerdo al respecto. El nuevo instrumento financiero estará abierto a organismos públicos y privados en los Estados miembros que den financiación a personas y microempresas. Asimismo, estará gestionado conjuntamente por el Banco Europeo de Inversiones y el Fondo Europeo de Inversiones. El proyecto de la Eurocámara ahonda en la definición original de los microcréditos, como herramientas que evitan las inversiones millonarias y las sustituyen por pequeños préstamos que ayudan a miles de pequeños microempresarios a crear su propio negocio, crear nuevos puestos de trabajo e incrementar sus ingresos.

 Durante las últimas décadas, los antecesores de los modernos microcréditos han estado allanando el camino en forma de iniciativas, la mayoría de las veces privadas y sin ánimo de lucro, con el fin de poner en marcha mecanismos de financiación para la microempresa. Los primeros programas de microcréditos surgieron durante la década de los setenta, y fueron en sus inicios adaptaciones de las técnicas usadas por la banca comercial. Se trataba de instituciones que funcionaban con fondos concesionales y no tenían pretensiones de ser devueltos, gozando además de tasas de interés inexistentes o cercanas a cero. A pesar de todo, los resultados de estos programas no fueron positivos, ya que sentaban sus bases en fondos subsidiados que son tradicionalmente negativos para los microempresarios ya que provocan que éstos no realicen las inversiones necesarias para operar de forma eficiente. En este caso, el empresario trabaja bajo una estructura de costes irreal, que le lleva a maximizar beneficios de manera ficticia. En el momento en que esos fondos externos faltan, el empresario comienza a tener pérdidas y experimenta problemas por no haber realizado las inversiones necesarias en su estructura productiva, terminando en la descapitalización y no pudiendo devolver los recursos que se le han concedido. El fallo de estos programas radica en que quedaban de nuevo sujetos a la voluntad de los donantes, por no hablar de los elevadísimos costes de transacción en los que incurrían, debido a las especiales características de los clientes. De este modo, los procedimientos para el estudio y aprobación de nuevos créditos se presentaban como arduas tareas. El tercer problema radicaba en la especialización en la concesión de créditos, dejando de lado la oferta de servicios de ahorro. Estos programas consideraban que los pobres, dado que no podían ahorrar, nunca demandarían este tipo de servicios. Todas estas características dieron lugar una elevada morosidad y a la rápida descapitalización de las instituciones.

Es indudable que los microcréditos han modificado las prácticas tradicionales de la banca, eliminando la necesidad de garantías colaterales y ahora tratan de dar lugar a un sistema bancario basado en la confianza mutua, responsabilidad, participación y creatividad. En comparación, por lo tanto, con las instituciones financieras más tradicionales, las instituciones de microfinanzas poseen unos rasgos comunes que las hacen ser muy innovadoras.

EL MERCADO ESPAÑOL DE LOS MICROCRÉDITOS

En España destacan dos tipos de microcréditos, los sociales y los financieros, fomentados por varias entidades financieras entre las que destaca la Caixa que ha impulsado las dos modalidades de créditos a través de Microbank. Los microcréditos sociales son las operaciones de préstamo personal de hasta 15.000 euros que se utilizan para financiar proyectos de autoempleo promovidos por personas que padecen exclusión financiera y precisan asesoramiento para concretar y desarrollar su idea de negocio.

 La gestión de los microcréditos sociales está dirigida por entidades sociales, entidades con experiencia en acciones de asistencia económica o social con las que se han firmado convenios de colaboración para el asesoramiento y seguimiento de los proyectos. Por su parte, los microcréditos financieros a las operaciones de préstamo personal de hasta un máximo de 25.000 euros que se dirigen a financiar pequeños negocios y que promueve para personas con recursos económicos limitados y que desean obtener autonomía laboral. Para acceder a estos pequeños préstamos financieros deben cumplirse los siguientes requisitos: el solicitante debe tener capacidad para desarrollar un proyecto de negocio y el proyecto presentado debe promover la economía social y potenciar la creación de valor económico.

Por otra parte, en el mercado financiero español pueden encontrarse también microcréditos para emprendedores como los ofrecidos por Caja Astur, que facilitan el acceso a la financiación a emprendedores y microempresas con domicilio social en Asturias, y que inicien su actividad o la hayan iniciado en un periodo inferior a un año.

La financiación que se concede se destinará al inmovilizado material (reforma y acondicionamiento de locales, bienes de equipo, elementos de transporte..), al activo inmaterial (aplicaciones informáticas, propiedad industrial o intelectual, cánones...) y al activo circulante (gastos de puesta en marcha, existencias iniciales...). Su destino recaerá en aquellas empresas que no lleguen a diez trabajadores y cuyo volumen de negocio anual sea inferior a los 600.000 euros.

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