edición: 2557 , Miércoles, 19 septiembre 2018
14/08/2009

La Eurozona se enfrenta a una desinflación histórica

El FMI advierte de que no existe riesgo inmediato de deflación, aunque no lo descarta por completo
Se aboga por una bajada de los tipos del BCE mientras persista la desinflación
Beatriz Lorenzo

Las advertencias del Fondo Monetario Internacional son claras y directas: "La zona del euro se enfrenta a importantes presiones de desinflación". En el mes de julio de 2009, los precios al consumo han caído en toda la zona euro un 0,6% en comparación con el mismo mes del año anterior. La disminución de los precios es debida, muy de acuerdo con las previsiones del FMI, no solo al abaratamiento de las materias primas, sino también a la grave desaceleración de la actividad económica. A pesar del negro panorama, el organismo internacional no cree que exista a corto plazo un riesgo de deflación en la zona euro, aunque no lo elimina por completo. Y es que a pesar de que los analistas confían en que la reducción de los precios sea temporal y se concentre sobre todo en productos energéticos, todas las previsiones apuntan a nuevas tasas de inflación negativa en los meses venideros.

Uno de los principales culpables de la caída de los precios es la vertiginosa bajada experimentada en los últimos meses por el barril de petróleo, que en julio de este año costaba 65 dólares frente a los 135 del año anterior. También la atonía de la actividad económica, la debilidad de las demandas internas, el aumento del ahorro en los hogares y la disminución del poder adquisitivo de las familias son factores que contribuyen a fortalecer este círculo vicioso que afecta a toda Europa.

LA SOMBRA DE LA DEFLACIÓN

A pesar de todo, la situación no es uniforme, difiere enormemente según los países. Los riesgos de una espiral deflacionaria mucho más elevados en España e Irlanda en comparación con sus vecinos. En España, los precios han caído un 1,4% en julio de 2009 con respecto al año anterior, el desempleo afecta a 4 millones de personas y los hogares consumen menos que nunca. España lleva ya cinco meses con IPC negativo y los analistas prevén que la inflación registre tasas negativas hasta los primeros meses de 2010 y se mantenga «débil» durante cierto tiempo.

Sin embargo, esta situación genera ciertos beneficios. La moderación del crecimiento de los precios del consumo tiene efectos positivos sobre la renta disponible, lo que podría relanzar el consumo. Por otra parte, el diferencial favorable para la economía española con relación a los crecimientos de precios de la zona euro contribuye a la recuperación de la competitividad. Esta tendencia, al prolongarse durante varios meses, puede ayudar a la corrección del déficit comercial.

La situación es todavía más grave en Irlanda, donde el PIB ha caído un 8,5% durante el primer trimestre y los precios lo han hecho un 5,4% en junio como resultado del colapso del mercado de la vivienda. La bajada salarial abordada por la administración pública para limitar la deriva de las cuentas públicas, ha despertado entre la población y los expertos el temor a entrar en una espiral deflacionaria.

En Alemania, parecen tener la situación bajo un control más riguroso. Los precios al consumo han experimentado durante el pasado mes una caída que no se veía desde hacía 22 años, pero los economistas se la achacan única y exclusivamente a la caída de los precios del petróleo. En cuanto a Italia, los precios reflejan todavía un aumento del 0,5% interanual. Sin duda es el ritmo más bajo desde 1968, pero sigue siendo positivo.

PROVISIONES DE LIQUIDEZ PARA BAJAR LOS TIPOS DEL BCE

Ante la situación, el FMI ha recomendado que el Banco Central Europeo debe mantener bajos los tipos de la zona euro durante algún tiempo, principalmente mediante una provisión de liquidez ilimitada, y debe estar dispuesto a dar señales más "enérgicas" en caso que sea necesario.

Teniendo en cuenta que está previsto que la inflación siga claramente por debajo del 2% que el BCE ha fijado como nivel de tolerancia durante este y el próximo año, la política monetaria debe permanecer en un estado “acomodaticio” mientras la presión desinflacionista esté presente: "Los beneficios de nuevos recortes de tipos deben ser evaluados en relación con los posibles efectos adversos en el funcionamiento de los mercado monetarios, pero cualquier margen potencial para nuevos recortes deben emplearse lo más pronto posible", expuso el organismo internacional.

El BCE inundó el sistema bancario de la zona euro el pasado mes de junio con 442.000 millones de euros a un año en un intento de potenciar los préstamos a las empresas y consumidores y apoyar así la actividad.

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