edición: 2514 , Viernes, 20 julio 2018
10/04/2014

La falta de apoyo del Gobierno al gas deja a España fuera de su posible participación en una salida estratégica al gas ruso

Con alternativas lentas, Oettinger se reúne con el Grupo de Coordinación ante la crisis en Ucrania
Carlos Schwartz

El Comisario de Energía de la Comisión Europea, Gunther Oettinger, convocó una reunión en Bruselas del Grupo de Coordinación de Gas fuera de calendario. La reunión se ha hecho con el telón de fondo de la caída en el consumo europeo de gas, el abandono de políticas que lo respalden, y la crisis con Rusia por la anexión de Crimea. En su esencia ha sido una puesta en escena del apoyo a Kiev cuyo ministro de Energía, Yuri Prodan, estuvo presente. La reunión formal estaba prevista recién el 22 de mayo y la anterior se efectuó el 14 de febrero. El encuentro fue para estudiar opciones de suministro de gas a Ucrania ante la posibilidad de un corte por parte de Rusia. Hasta ahora Gazprom no ha suspendido el suministro a Ucrania, aunque si le aplicó un incremento del 44% sobre los precios y ha exigido el pago de una significativa deuda acumulada tras esa revisión. Una portavoz de Eurogas, entidad que participó en la reunión y en una mesa redonda convocada el mismo día afirmó a ICNreport que: “La seguridad de suministro es inherente a un mercado que funciona de forma adecuada... Diversificación de las fuentes de suministro y rutas, buena interconexión de las redes de energía de la UE, ventas fluidas entre fronteras y capacidad de almacenaje, son elementos esenciales” de ese mercado. Estos objetivos ponen de relieve que su desarrollo será lento y complejo.

Eurogas participa regularmente en el Grupo y representantes de las compañías que forman parte de la asociación estuvieron presentes en la mesa redonda sobre Seguridad en el Suministro convocada por el Comisario Oettinger.  La Comisaría prepara un informe para la reunión de Consejo Europeo de junio que debe tomar decisiones en torno a los problemas energéticos de Europa. Entre ellos y de forma relevante tras la crisis en Ucrania, sobre la red y las fuentes de suministro de gas para Europa.

Parte de este debate es la reducción de la dependencia de Rusia, algo que no es fácil de alcanzar ni acerca de lo cual haya realmente un acuerdo de fondo. La construcción de redes y fuentes alternativas de suministro pone a España en la parrilla de salida. Sin embargo la posibilidad de participar en los proyectos que puedan surgir es remota, “empezando porque no tenemos una política para ello” de acuerdo con una fuente del sector consultada por ICNreport. “Respecto del área del Mediterráneo Italia está mejor situada”, añadió la fuente quien señaló “al menos tienen una política decidida como lo han puesto de manifiesto con la participación en TAP, TAG y South Stream”.

La adjudicación del transporte del gas del campo de Sha Deniz en Azerbaiyán al gasoducto trans Adriático (TAP, por sus siglas en inglés) de cuyo capital participan E.ON, Statoil y Axpo y que acaba en Italia, ha dado a esta una posición de leve ventaja por la propiedad del gasoducto TAG que trae gas ruso procedente del North Stream desde Alemania a través de Austria, pero cuyo flujo puede ser reversible. En realidad, Italia habría dado el golpe de gracia a las posibilidades españolas si el proyecto de South Stream no hubiese quedado congelado por la crisis en Ucrania. Este supone una capacidad de transporte de 63 mil millones de metros cúbicos al año (bcm).

La pregunta es si está realmente condenado, pero la respuesta no es sencilla. Por su parte el operador del sistema español, Enagas, recibe el gas de Argelia en Almería del gasoducto Medgaz. En este participan la argelina Sonatrach (43%), CEPSA (42%) -propiedad del fondo IPIC de inversiones petroleras de Abu Dhabi- y Gas Natural Fenosa (15%). Pero su capacidad de transporte es de 8 bcm al año, comparado con los 10 bcm de TAP. Sin embargo el balance neto que recibe Italia es de 8 bcm ya que un 10% se queda en Bulgaria y otro 10% en Grecia.

“La cuestión del gas ruso es un tema demasiado complejo como para simplificarlo de forma lineal”, señaló una fuente diplomática británica a ICNreport. La realidad es que los vínculos comerciales y técnicos entre Alemania y Rusia son muy estrechos y difíciles de romper. La principal eléctrica alemana E.ON y la filial de BASF, Wintershall, participan en la explotación del campo de gas de Yuzhno Russkoie (YR) en Siberia cuya producción anual total es de 25 bcm y alimenta al gasoducto North Stream, del cual además ambas empresas son socias. El portavoz de E.ON, Georg Oppermann, ha dicho a ICNreport que: “YR es una pieza importante de nuestra probada asociación con Gazprom. Es también un mojón en nuestro negocio de upstream, que es una parte esencial de nuestra estrategia para la diversificación del suministro de gas”. North Stream, propiedad en un 51% de Gazprom tiene una capacidad de transporte de 55 bcm, es decir siete veces la de Megaz.

Las 28 naciones de la Unión Europea consumieron en 2013, 462 bcm de gas con una caída respecto de 2012 del 1,4% según los datos preliminares recopilados por Eurogas. De este total 156 bcm fueron extraídos en Europa, en materia de aportes exteriores al bloque Rusia ha aportado un 27%, Noruega un 23%, y Argelia un 8%. Pero ocurre que la empresa noruega Statoil ya anunció el año pasado su desinterés por incrementar la producción en el mar del Norte, a causa de la falta de protección por parte de la CE al consumo de gas.

El sistemático cierre de plantas generadoras de electricidad accionadas por gas para sustituirlas por generación térmica a carbón da cuenta del castigo que sufre este combustible fósil pero limpio. Sin contar con la crisis de los sistemas de cogeneración forzada por la falta de subvenciones y la fiscalidad del gas, que en España ha sido llevada al paroxismo por la política del Gobierno.

Europa estudia la posibilidad de revertir el flujo de los gasoductos que salen de Ucrania para poder enviar gas a ese país en caso de un corte de suministro ruso. Sin embargo, Gazprom sabe que una decisión de esa naturaleza crearía inseguridad en el suministro, algo que los países consumidores valoran más que el precio. Ni Gazprom ni Rusia pueden sacrificar sus exportaciones de gas y petróleo, que sostienen el comercio exterior del país. Lo cual hace pensar que la CE no está realmente preocupada por una crisis energética en Ucrania ni por un desabastecimiento de Europa. Sino más bien que la crisis de Ucrania, un accidente no previsto tras el pacto con el Gobierno para unas elecciones anticipadas que fracasó con la huida del presidente Viktor Yanukovich, ha desbordado a la CE.

Es probable que Alemania, cuyas grandes empresas tienen importantes negocios en Rusia y con empresas rusas estuviera dispuesta a contemporizar con la pérdida de Crimea. Otra cosa es el fantasma de la partición del país entre este y oeste. Aunque ese es otro capítulo. De momento todo parece indicar que España no podrá capitalizar esta crisis sin una política energética de estado.

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