edición: 2861 , Jueves, 5 diciembre 2019
09/09/2009

La fusión de T-Mobile y Orange UK y la avanzadilla de Telefónica dejan fuera de juego en 'su casa' a Vodafone

Colao busca de nuevo el salvavidas británico en una alianza con Telefónica
La consolidación del mercado y la rebaja de la presión de precios benefician a O2 y despejan su camino a Hansenet en Alemania
Ana Zarzuela

Encaja el golpe de mano germano-francés. El del mercado, hace mucho que lo consumó O2 en las espaldas de Vodafone, con su hegemonía en el mercado móvil británico.  A la otrora primera operadora celular del Reino Unido le sabía a poco la medalla de plata de su mercado móvil, tanto que no dudó en estirar las costuras y enseñarle a Deutsche Telekom 4.500 millones de euros por T-Mobile, todo con tal de no perder la puja con O2. Pero si se consuma ahora, el ‘todo o nada’ de la fusión entre Orange UK y T-Mobile -una operación llamada a crear la mayor empresa de móviles del país, con el 37% del mercado- dejará a Vodafone abrazada a los galones del ‘penúltimo’ de la fila. Con peores márgenes de beneficio, pierde perímetro, galones y opciones. No saldrá tan beneficiada como Telefónica de la rebaja de la competencia y las presiones tarifarias. La digestión de la ‘maldición’ de T-Mobile, la de los costos y la erosión del margen de beneficio por la captación de nuevos clientes llueve sobre mojado en la de Vodafone: ésa que lastra sus márgenes y le permite añadir usuarios sin ver los beneficios desde hace dos semestres. Colao ni siquiera cruzará los dedos para que a Orange y DT se les chafen los planes de T-Mobile en los muros de la Ofcom. Tiende la mano de las alianzas, de nuevo a Telefónica. Seguirá las recomendaciones de Fitch Ratings, es su último cartucho.  Reactivará las prisas de las redes de telefonía compartidas en el Reino Unido que Vodafone le desempolvó a O2 en primavera -tras los pasos entonces del acuerdo entre Orange y T-Mobile y Hutchilson-, la forma más asequible para la británica de ahorrar costes sin perjudicar a los clientes.

La joint venture con Orange es para Deutsche Telekom la única solución en el mercado británico, al menos financiera. Eso será si el regulador Ofcom -poco partidario de reducir el quinteto de operadores móviles- no le da el portazo. Para Vodafone, la peor. Telefónica -lo recuerdan los analistas-, pese a perder el liderazgo teórico podrá destinar a otras latitudes los 4.000 millones de euros ofertados, reducirá la distancia que le habría aventajado Vodafone si hubiera conseguido sumar el perímetro de DT y podrá adelantar de nuevo por la derecha en cuota de mercado a la operadora que preside Colao. Paradojas de su nueva posición como ‘último de la fila’ de las telecos, a Vodafone la consolidación del mercado británico móvil a sólo cuatro voces y la reducción de la presión competitiva, con precios más estables, no le aprovechará.

Ni los 18 meses que Orange UK y T-Mobile estarán enfrascadas en el proceso, ni un coste de entre 600 y 800 millones de libras (entre 684 y 912 millones de euros), ni el cierre de al menos 120 tiendas y la integración de sus infraestructuras de 2G y 3G opacan que la fusión sería la menos costosa de las opciones para la gala y la germana en territorio británico.  Tampoco los avisos de los analistas: la integración puede derivar en una suma de debilidades y ni deuda ni la pérdida de clientes y rentabilidad van a cambiar sólo con la joint ventur. A France Telecom, con 15,4 millones de clientes -más los 4 millones de Virgin Mobile- frente a los 12,5 de la filial de DT, la fusión le permitiría acceder al 50% de una tarta que durante 2008 ha supuesto una cifra de negocios de 10.000 millones de euros y generar sinergias estimadas en más de 4.000 millones de euros. Y hacerlo sin aumentar el techo de los 34.700 millones de euros de la deuda con la que ya carga, sin que ningún desembolso desvíe a Didier Lombard de su objetivo estratégico: estirar sus costuras en mercados emergentes -Vietnam, Argelia, o Egipto- para compensar las zozobras de sus mercados tradicionales. Para René Obermann y Deutsche Telekom, a la vista de la pérdida de clientes, de una rentabilidad mucho menor que sus cuatro grandes competidoras y de la depreciación de su filial en 1.800 millones de euros en sus cuentas del primer semestre, sería la única opción para intentar subirse a una reestructuración sin echar en saco roto sus inversiones, más de 4.000 millones de euros en licencias e infraestructuras de tercera generación móvil.

Vodafone, con la vista puesta en T-Mobile, trataba de subirse a los precios por la estrechez de la cancha de juego en el mercado más feroz de Europa, el único de los principales del continente con cinco grandes operadores móviles -y 12 comercializadores sin red propia- compitiendo por los servicios de telefonía móvil, el más voraz con los márgenes de beneficio de las operadoras, hasta el punto de mantener planos los ingresos medios de las cinco grandes, a pesar de que la demanda de voz y datos de tráfico creció casi un 12% el año pasado. Unos predios, con una penetración superior al 111%, en los que el número uno hasta ahora, O2 -con márgenes del 26%- goza de la menor cuota de cualquier líder de mercado en Europa. Si se reduce de ahora en adelante el número de operadores con la joint venture de Orante y T-Mobile y se consolida un mercado a cuatro grandes telecos -como en Alemania Italia, Francia o España- la presión en las tarifas se vería aliviada a favor de un aumento de los márgenes de Vodafone. Pero no menos que de sus otras competidoras en el ‘campo de juego’ británico. Lo ha empezado a descontar O2, con los mejores márgenes brutos. Ahora que Orange ha dado el portazo al acuerdo de infraestructuras compartidas con Vodafone, cruza los dedos la operadora 3. Las 10.000 estaciones base de 2G de T-Mobile y las base 13,000 de Orange UK, así como las 7,000 estaciones 3G de las dos dibujan un nuevo horizonte al mapa de las frecuencias que baraja la Ofcom con el refarming de las licencias de segunda generación y el proceso de adjudicación de las nuevas. Si T-Mobile y Orange UK integran una sola red de 2G y de 3G y Orange se sube en el progreso de 2G a 3G que emprendió la alemana, ya no serán necesarias tantas cesiones de Telefónica y Vodafone. 

DESBANCADA POR TELEFÓNICA

Los británicos se han tomado a pecho los halagos de César Alierta: Vodafone sigue siendo el único rival serio y global de Telefónica. Prometieron en marzo, con los primeros pasos de una alianza para compartir infraestructuras de redes móviles en España, Alemania, Irlanda y Reino Unido, explorar más posibilidades de cooperación. También, seguir compitiendo a fondo en todos sus mercados. Vittorio Colao y Francisco Román lo cumplen. En Alemania comparten acuerdo de telefonía celular, pero compiten por Hansenet y sus 2,3 millones de clientes de banda ancha y la fibra Vodafone se hermana con Deutsche Telekom. En República Checa sintonizan sus redes móviles Vodafone y O2. En España, ni el éxito en portabilidad celular de Vodafone ni su cuota creciente de mercado de banda ancha -en el que ha ganado un punto de cuota de mercado en un semestre- le impiden ver sus urgencias de subirse a la fibra óptica. La llave -lo reconoce Román- es demasiado cara si no va de la mano de Telefónica y los 100 megas de la FTTH. La británica echa otra vez cuentas y baraja alianzas. Vodafone le coge el guante a César Alierta y sigue tratando de hacer de él un paraguas de sinergias bajo el que cobijarse. En mente tiene el modelo germano para compartir las redes ultrarápidas con Deutsche Telekom. Y las urgencias de aplicarlo en latitudes británicas.

Y es que Telefónica le ha doblado hasta ahora el brazo a Vittorio Colao en su propia casa. Los de Alierta cuentan con más clientes, mejores frecuencias, el iPhone en ristre, 400.000 nuevos usuarios en un año y mayor volumen de facturación. Ni el incremento en un 3,5% del dividendo en la primera presentación de resultados anuales de Vittorio Colao ha podido opacar que Vodafone sangra también por todas las heridas británicas: las de la rentabilidad, las de la limitación de redes, la competencia -antes de nada la de O2- y las presiones del regulador. Tanto que, por primera vez los ingresos de su core bussiness europeo se han reducido, sobre todo por el descenso del consumo de sus clientes. Es mucho más que el despido de 500 trabajadores -el 5% de su plantilla- en su ‘casa madre’ y la urgencia de reducir más de un millón de libras antes de marzo de 2011 lo que le mancha el escritorio a Vittorio Colao.  Con sus mejores expectativas depositadas en la cesta de los ingresos por voz -los más debilitados en el conjunto de Europa-, al albur de los precios a la baja, por la competencia y la reducción de tarifas -erosionada por la desaceleración del crecimiento del ADSL en Gran Bretaña y en el conjunto de Europa, a Vodafone todo se le han vuelto ‘pulgas’ para sus flaquezas. Prometió, en julio de 2008, en su desembarco en Vodafone, seguir con la expansión de las costuras emergentes de la operadora en India, Oriente Medio y África. Pero después de dos ‘profit warning’ y a la vista de la erosión de sus ‘oasis’ exteriores, se aferra a la depreciación del 23% de la libra, la única que impulsa sus beneficios en el Viejo Continente. El mercado británico es el único salvavidas -con la divisa en ristre- para salvar la fiebre de Vodafone en los mercados turco y español. Solo los menores ingresos por cada equipo y una caída de los volúmenes totales han sido capaces de  nutrir una caída orgánica de los ingresos de un 1%. Y sólo India -con dos millones de nuevos clientes al mes- y Alemania han servido de vacuna para su fiebre española y la decadencia de la ‘vacuna’  turca.

En Alemania -uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento para ambas operadoras, dominado por Deutsche Telekom con el 45,3% de cuota- la española y la británica sostienen el pulso de Hansenet, que Telecom Italia quiere soltar. La digestión de T-Mobile por Orange deja más despejado para Alierta el horizonte de Hansenet, ahora que United Internet retiró su oferta y ha hecho de la pugna sólo una ‘cosa de dos’ con los de Vittorio Colao. Vodafone podría atacar a DT de manera más efectiva y reducir costes administrativos, mientras que Telefónica podría disparar su comparativamente pequeño negocio de banda ancha y convertirse en un competidor real en el mercado. Quien se quede al mando de la filial germana deberá emprender las exigentes inversiones que requerirá la futura competencia sobre las redes de fibra óptica. Pero la operadora española, con una red de infraestructura de 1,3 millones de hogares como minorista de otros operadores y 215.000 clientes directos de banda ancha con O2, quiere superar el 15% de su cuota de mercado y pasar del cuarto al tercer operador móvil. Telefónica y Hansenet trabajan juntos desde el año pasado, ya que el grupo español firmó un acuerdo con la subsidiaria de Telecom Italia en la provisión de infraestructura de DSL. Al mismo tiempo, Hansenet ofrece telefonía móvil a sus clientes suscritos a Alice a través de O2.

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