edición: 2452 , Lunes, 23 abril 2018
20/06/2013
Nueva tasa: de rescate

La `garantía extra´ de los depósitos no será gratuita

Para Bruselas, los depositantes europeos serán en adelante "bonistas senior"
Juan José González

Cuando todavía no parece haber quedado aclarada del todo esa reflexión de las autoridades europeas (incluidas las españolas) que declama a los cuatro vientos que “los próximos rescates no se pagarán con dinero público”, quien más quien menos se pregunta si el activo en cuestión -el dinero- se refiere a fondos públicos aportados por los Estados -y, por tanto, dinero de los contribuyentes- o se refiere a dinero del público. La distinción puede ser sutil y como suelen adjetivar los ilustrados, no es baladí. Y no lo es por muchas y muy diversas razones, aunque la que parece suscitar mayor interés es la relativa a la calificación del activo. Porque no es lo mismo si el rescate se lleva a cabo con un activo llamado dinero, procedente de impuestos, que el Estado decide aplicar a la causa bajo el concepto `contribución al rescate´, que si el activo, también llamado dinero procede de la incautación impuesta manu militari sobre los depósitos bancarios de los contribuyentes, los mismos que también son titulares del otro activo de la primera vía, la pública. Es probable que el Ecofin de mañana despeje la ambigüedad mediante el aporte de alguna sorpresa.

El asunto de los depósitos parece haberse convertido en una suerte de elemento social indispensable que el Estado -los Gobiernos- gusta utilizar en función de sus objetivos a corto, medio y largo plazo. Sobre los depósitos pende la amenaza permanente de la seguridad, y para eso el Estado se erige en protector eventual (una obligación de protección recogida en la Constitución y que resulta muy interpretable) de los derechos económicos y propiedad privada de sus ciudadanos. El destino ha propiciado que los depósitos se hayan convertido en moneda de cambio y que a modo de chantaje permanente, obligue a mantener de forma constante un vínculo entre el Estado y el ahorrador, con la mala suerte que es aquel quien detenta la máxima autoridad sobre la gran mayoría de los activos.

Mañana se reúnen los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea para aprovechar el `tirón´ que supuso el rescate de Chipre, un buen argumento para la intervención (intervencionismo) estatal en la caja del ahorro, como también perfecto e inocente conejillo para un laboratorio inundado de ansiedad por experimentar. Y del laboratorio resultó hace dos meses una combinación de debate e inquietud que parece haber calado con fuerza en los europeos, en otras palabras: hasta entonces el temor a la pérdida de una parte de los ahorros estaba por debajo de cinco, mientras que tras el experimento de Chipre el indicador supera el nivel ocho, un medidor que en tiempos de guerra es del nueve y del diez.

Si hasta el pasado mes de abril el asunto de la seguridad de los depósitos ocupaba un tercer o cuarto lugar entre los temas de mayor preocupación para el público a propósito del rescate chipriota, los Gobiernos europeos han convenido en que ahora debe ser materia de urgencia. Y así las tasas sobre los depósitos bancarios se muestran con total naturalidad y se dan por hechas para los próximos meses. Prueba de ello es que aparece como el tercer punto en el guion de temas que tratará el Ecofin.

Incluso podría afirmarse que antes de la reunión de los responsables de economía ya se había avanzado mucho, hasta el punto en que ni siquiera los titulares –particulares y empresas- de depósitos inferiores a cien mil euros se escaparían de la tasa del rescate ahora en proyecto. La Comisión, y en ella la mayoría de los socios europeos, quieren aunar el tratamiento dispar del ahorro en razón de la cuantía de los depósitos. También se desea una nueva ubicación en la cadena de prelación de activos en caso de rescate, de forma que los depósitos ocuparían el último lugar de esa fila de la desgracia compartida, del rescate.

Y aunque el propósito es bueno (que no se escape nadie de la quema) con el argumento de la protección de los ahorros se quiere `meter la mano´ en la jerarquía de los depósitos superiores a cien mil euros, a los muy por encima de esa cantidad -a los grandes patrimonios- y, finalmente también a las empresas. En el fondo se persigue implantar en el ahorro, la misma filosofía que en la actividad aseguradora, porque no hay que olvidar que la protección extra para los de menos de cien mil euros, como los superiores a esa cifra -a partir de ahora bonistas senior- no saldrá gratis, claro. Sin duda, el embrión de una nueva tasa estatal mientras se espera que la situación de rescate no se produzca.

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