edición: 2852 , Viernes, 22 noviembre 2019
23/02/2010
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

La guerra con Google les abre a las telecos un nuevo modelo de banda ancha

Sebastián impulsará ante la UE fórmulas más flexibles para la neutralidad de la red y la gestión de su tráfico e impulsa el canon a Google, pero a cambio de una rebaja de precios en banda ancha
Las operadoras europeas, con Telefónica y Vofafone en cabeza, están abiertas a la cooperación en infraestructuras; Google sólo les tiende la mano en el mercado móvil
Ana Zarzuela

Baten lanzas, sin trinchera ya. Pero sin heridas mortales. Los golpes están calculados, dejan espacio a la negociación. Al menos los de Schmidt, el CEO de Google. Se marcan las distancias y las urgencias: los gigantes de los contenidos necesitan sus redes, las 'telecos' sueñan con compartir ingresos. La tercera vía se despejará en la UE este semestre: Google blinda el 92% de su mercado, repudia la posibilidad del canon, se resiste a coger la mano de las infraestructuras compartidas que Telefónica y Vodafone le han tendido otra vez en la Cumbre Móvil Mundial de Barcelona. Enseña los dientes, lo ha hecho a fondo en el mercado americano con Gizmo5 -una aplicación de VoIP- Google Voice y un sistema operativo, Android.

Pero esta vez sabe que en Europa las cosas pueden ser diferentes. Tras los antecedentes de EE UU y Gran Bretaña -el cobro por tráfico diferido y la gestión de un adsl a medida con servicios Premium- Google hace saber que pisa ya las mismas latitudes que las operadoras: la de la banda ancha móvil, la carrera de las aplicaciones y el cloud computing, ahora que no tiene más remedio que reconocer que -como advierte Cisco- en cinco años el tráfico móvil puede colapsar sin grandes inversiones. Google busca ya fórmulas de acuerdo para que eso que llama la “magia” del sector no le salga tan cara. Pero si los planes de Sebastián llegan a tiempo, será después del bautismo con padrinos españoles de una nueva estrategia de Sociedad de la Información en Europa para el periodo 2010-2015. Si Sinde ha permitido que la industria de contenidos abra el debate sobre nuevas tasas al adls o algún canon de distribución sobre las operadoras, ahora el ministro busca flexibilizar la neutralidad de la red ante Bruselas para que las propuestas de Alierta, Colao y la patronal ETNO del cobro a los grandes buscadores no caigan en el saco roto de la Comisaria Kroes.

El borrador de la Declaración de Granada acentúa el papel ‘policial’ de las operadoras ante internet. Pero a cambio, España estaría dispuesta a flexibilizar la neutralidad de la red que, a grandes trazos, enfrenta a las operadoras y a los ofertantes de servicios y contenidos comerciales de éxito, con el apoyo de los consumidores. En la mesa del titular de Industria  ya hace tiempo que tiene sitio la propuesta de la Organización Europea de Operadores de Telecomunicaciones que desde la Cumbre de Sevilla ha reactivado su propuesta de dejar atrás las tarifas planas de internet y comenzar a cobrar la banda ancha no sólo en función de la velocidad, sino del volumen de las descargas y de su uso. Una opción que le ha abierto de nuevo los ojos a la Industria de Contenidos de la UE. La española no iba a ser menos.

Las operadoras de telefonía y los proveedores de contenidos han dado con las mismas líneas rojas: ellas, las de la rentabilidad, el coste del despliegue de infraestructuras y los muros del mercado y la regulación, que les obligan a competir en contenidos y aplicaciones, restringir el acceso a los contenidos ‘piratas’ y ser los vigías de la red. Las grandes empresas de contenidos, a la limitación de las velocidades, el acceso y los servicios. Cisco advierte que las redes de telefonía móvil se atascarán en cinco años debido al incremento de tráfico que provocarán las conexiones de banda ancha móvil y a un consumo medio por cada uno de los 400 millones de usuarios de Internet en el mundo se conectaran sólo a través del móvil  de 7 GB al mes. En septiembre, otro informe presentado por la compañía británica Unwired Insight ya vaticinaba que los operadores de banda ancha móvil tienen la urgente necesidad de encontrar formas complementarias para ofrecer servicios a los usuarios, incluyendo aquí también soluciones como el uso de puntos de acceso inalámbrico y las  femtoceldas.

Las operadoras denuncian que sus redes podrían congestionarse. En 2009, el tráfico de datos creció un 74% frente a 2008. Para afrontar el aluvión, invirtieron para obtener 9,4 terabits por segundo de capacidad extra. De hecho, los problemas ya han aparecido en algunos países O2 tuvo que pedir disculpas a sus clientes por los problemas de cobertura que sufrió su red por el uso intensivo del iPhone 3GS. En EE UU el operador ATT fue más drástico y dejó de vender el teléfono de Apple en New York para evitar problemas de saturación por la descarga masiva de aplicaciones. Nada que desconozcan las operadoras europeas. Ni tampoco google. Según el último informe del estado de la Red de la consultora Akamai, sólo un 19% de las conexiones del mundo son superiores a 5 Mbps. La media en España es de 2,5 Mbps y es google la primera en reconocer que se le ha empezado a quedar pequeña la Red para sus avanzadillas, sobre todo en el mercado de las aplicaciones. Google ha protagonizado varias iniciativas por mejorar la velocidad, ya tenía una línea abierta en el terreno de las comunicaciones a través de wi-fi;  investiga y apoya un cambio en el protocolo de las direcciones de Internet  locales para agilizar su tráfico y diciembre abrió un servicio ya existente desde otras compañías, google.gl, que abrevia la extensión de las direcciones de Internet.

"Es evidente que los buscadores de Internet utilizan la red sin pagar nada. “Una suerte para ellos y una desgracia para nosotros”, resumía César Alierta. Una que ni los operadores de telefonía ni el Ejecutivo español y el galo quieren dejar correr por más tiempo. Por más que el buscador niegue la mayor –no invertirá en infraestructuras, no es su función- ha pasado la línea roja en EE UU. Se ha peleado últimamente con el gobierno chino, con los editores de libros, con las operadoras, con asociaciones que velan por la privacidad..Demasiados frentes abiertos, así que Schmidt trata de tranquilizar a operadoras y fabricantes avisando que hay “pastel” para todos. Descuenta que la “explosión” de datos de los usuarios está a punto de hacerse realidad  y que las telecos -ya lo ha empezado a dimensionar en EE UU- serán las primeras interesadas en compartir la ‘nube’- servicios de cloud computing- , el potencial de los "smartphones" o algunas aplicaciones con los gigantes de los contenidos de la red.  El software está consiguiendo con el móvil lo que antes logró con el ordenador: que sirva para todo. "Lo primero, el móvil". Es una definición de Schmidt. Según la consultora IDC, el teléfono móvil mueve en todo el mundo 620.000 millones de dólares, el 57% del mercado de las telecomunicaciones; pero este año supondrá ya el 62%. No hay otro sector con despegue tan rápido. Google lo sabe por experiencia propia: hace un año sólo existía un móvil con sus sitema operativo Android. Un año después rondan el centenar. Y el buscador no quiere limitarse a los contenidos y las aplicaciones en el ‘internet para llevar’. Aunque, a cambio, tenga que rendir sus lanzas ante las grandes operadoras en este mercado.

Pero las operadoras no pueden quitarse de la cabeza las cifras de Google. Unos ingresos que han pasado de 6.138 millones de dólares en el año 2005 a los 23.650 millones que ingresó en el pasado ejercicio, a pesar de ser el año de la crisis del sector. Sólo tienen ojos para el ‘oligopolio’ de Google que acaparó un 92,8% de las búsquedas en España en enero, según el último análisis de la consultora AT Internet, un 75% en el conjunto del planeta. Un ariete que junto a Yahoo -lo recordaba el consejero delegado del grupo británico Vodafone, Vittorio Colao en Barcelona esta semana- copan "entre el 60% y el 70% del margen de ganancia" del negocio de la publicidad en la Red. Tampoco olvidan que los operadores de telefonía móvil de todo el mundo podrían invertir este año hasta 53.000 millones de euros en tecnologías inalámbricas de banda ancha para afrontar el crecimiento de la demanda, según la patronal del sector de las telecomunicaciones, GSMA, lo que supone un aumento de alrededor del 15% frente al 2009 y tienen aún por delante nuevas inversiones para extender la red de telefonía móvil de cuarta generación (LTE).

Bruselas busca aún las cifras de las redes de nueva generación. Google trata de que ninguna -salvo en telefonía celular- lleven sus apellidos. Pero busca esquivarlas sin caer en las aguas de la banda ancha a la carta. “No queremos que las operadoras elijan entre las diferentes variedades de un mismo tipo de producto", confiesa Schmidt con la vista puesta en las amenazas de las operadoras europeas. Le duele el telón de fondo del debate, la capacidad de las telefónicas de discriminar dentro de sus infraestructuras aquellos contenidos que les aporten mayor volumen de ingresos y, primar el tráfico de los usuarios que más paguen o bien el de los proveedores que hagan ese pago en nombre de sus usuarios. Ahora que Google quiere competir con iTunes en la 'nube' y que busca a medio plazo alquilar contenidos de pago por visión, se arma para la batalla de la neutralidad y lanza un test de velocidad de descarga de vídeos de Youtube, quiere evitar que los operadores caigan en la tentación de ralentizar el acceso a sus servicios, aunque sabe que hay muchos factores que afectan a la velocidad del vídeo.

DE LAS DESCARGAS AL DEBATE SOBRE LA NEUTRALIDAD DE LA RED

Las operadoras de telefonía europeas -las españolas, británicas y galas sobre todo- empiezan a sopesar las facturas de la neutralidad de la red, que hasta ahora sólo vuelve las excepciones hacia sus hombros: la del control de los contenidos –P2P y streaming en cabeza- y la de su supervisión. Si el paquete ‘antipiratería de la disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible acaba por cristalizar en el mercado español las firmas de hospedaje web se verán en una encrucijada. Para detectar las webs que vulneren la ley, la Comisión de Propiedad Intelectual dependiente de Cultura –antes que la Audiencia Nacional- podría solicitar a las compañías de acceso a Internet (Telefónica, Jazztel, Vodafone, Orange y operadores de cable) los datos que considere oportuno para su identificación y estas operadoras estarán obligadas a ofrecérselos. Los alojadores tendrían que cortar el servicio si la Comisión (o el juez, como hasta ahora) lo deciden. Pero si el servidor no está bajo jurisdicción española -al menos el 30% de las webs incluidas en la ‘lista negra’ de la Coalición de Creadores- se recurriría a las operadoras para que bloquearan el acceso a la web -mediante el enrutado o a través de la resolución DNS-. El sector ya ha levantado la voz.

La propuesta de la Presidencia Española en la "Declaración de Granada"  que espera aprobar el 21 de abril impulsará en su artículo 30 nuevas medidas penales para proteger los derechos de autor digitales, a pesar de dejar en los hombros de las operadoras y los proveedores de la red una responsabilidad casi policial sobre las webs y la identificación de sus usuarios. Nada diferente a los indicios de acuerdos de Comercio Internacional que la patronal ETNO denuncia. Moncloa calla. Los representantes españoles han vuelto en silencio hace dos semanas de la Cumbre mexicana en la que la UE, EE UU, Australia, Japón y Canadá, entre una cuarentena de países han ultimado la séptima ronda de las negociaciones del acuerdo por la lucha contra la falsificación, el Anti-Counterfeiting Trade Agreement (ACTA). No hay noticias oficiales sobre un acuerdo que se negocia desde hace más de dos años entre una veintena de países industrializados bajo el paraguas de la OMC. Pero la industria de internet y la asociación de grandes telecos europeas -ETNO- han encendido todas las luces rojas. Si las propuestas que ahora tendrán que concretar los países ponentes se consuman -lo advierten ya los 1.700 proveedores de servicios en la red de EuroISPA- el acuerdo para “sabotear la piratería” implicará la desconexión de quienes descarguen repetidamente material con derechos de autor sin permiso, pero sobre todo nuevas responsabilidades para los proveedores de servicios de Internet y las operadoras de telecomunicaciones sobre el contenido que distribuyen, como el filtrado de contenido. Lo advierte Michael Bartholomew, director de ETNO: sólo la legislación de la UE y el paquete telecom que acaba de entrar en vigor en la Unión lo podrían bloquear. Las propuestas del ACTA miran a los antecedentes estadounidenses y al modelo de tres avisos impulsado por Sarkozy, pero sobre todo a Gran Bretaña, donde el proveedor de Internet británico Virgen planea monitorear Gnutella, eDonkey y BitTorrent y ha encajado ya la denuncia de Privacy Internacional por utilizar el software CView para analizar el tráfico P2P en su red de usuarios.

Además, Moncloa ha dejado, en silencio, que la industria de contenidos audiovisuales española le busque la ‘caja’ de las empresas de telecomunicaciones: han pasado de barajar algún tipo de canon fijo o progresivo que grave las conexiones a internet (una propuesta con poca aceptación en Industria y la CMT) a un canon a los contenidos audiovisuales en la red. En sintonía con la ministra Sinde no han sacado aún de la carta de sus exigencias gravar a los grandes buscadores, o retocar las ventajas fiscales de la banda ancha. Lo destapaba en público, de manera formal, DAMA (la Asociación de Derechos de Autor de Medios Audiovisuales), con una opción que no es del agrado de la CMT, que el pasado trimestre rebajó el precio del adsl indirecto un 20% para que las operadoras lo trasladaran al precio final al consumidor. La Asociación Nacional de Empresas Distribuidoras de Soportes Discográficos (ANEDI) calcula que los operadores han duplicado sus ingresos desde 2000 gracias a las descargas ‘ilegales’ mientras la industria de la música ha caído casi un 75% y le ha puesto sobre la mesa del Congreso la primera propuesta formal para que los operadores de banda ancha asuman un "canon de distribución digital" para compensar las pérdidas de la industria musical. Es la respuesta al cuestionamiento del canon digital, la batalla que las telecos les darán en Bruselas si hace falta. Industria no quiere agitar las aguas del sector de internet, que  le recuerda que ya es uno de los mercados con una de las bandas anchas más caras de los Veintisiete. A cambio, el ministro avala en público y ante los Veintisiete la opción del cobro de tasas, pero a cambio, ha dejado ya la contrapartida para las operadoras sobre la mesa -aún a coste de traspasar las líneas rojas de la CMT- : una rebaja de los precios de la banda ancha española.

EN BUSCA DE LA TERCERA VÍA CON LAS TELECOS

La opción de cobrar a proveedores de contenido online -como el propio Google-, por usar unas redes que despliegan y ellos utilizan sin pagar nada no sólo tiene que ver con el cuerpo a cuerpo en ingresos y beneficios entre los grandes buscadores y las multinacionales de las telecomunicaciones. Ni siquiera de la incursión de buscadores como Google en el negocio de las operadoras, ahora que tantea el despliegue de redes de fibra ultrarrápida, para empezar en EE UU: promete ofrecer conexiones con una banda ancha de un gigabit por segundo (Gbps) a precio de mercado. Una velocidad, según Google, "más de 100 veces superior a la media de muchas conexiones que existen en este momento en EE UU" y que ya cuenta con el visto bueno de las autoridades norteamericanas (Julius Genachowski, máximo responsable del Comité Federal de las Telecomunicaciones, FCC) pero  por ahora es poco más que "un experimento" para entre 50.000 y medio millón de clientes en EE UU y muy vinculada a la voluntariedad de las comunidades que quieran sumarse a la iniciativa. Y aunque ya ha anunciado que su red estará abierta a terceros operadores, sólo Verizon ha sido algo receptivo.

No es la primera vez que lo hace: la expansión a otros negocios periféricos del entorno on-line y los ingresos en el último año han alejado al buscador de esa imagen clásica con la que hace doce años vio la luz el proyecto de Larry Page y Sergey Brin de empresa que sólo quiere organizar la Red. La compañía hace unas semanas presentó una solicitud a las autoridades norteamericanas para entrar en el mercado de la energía eléctrica. Ha pasado a priorizar los sistemas móviles, no deja de intentar horadar los muros del iPhone desde principios de año con su  primer teléfono propio, Nexus One, que aún no tiene fecha de lanzamiento concreta en España. Se enreda en el zigurat de las publicidades encadenadas: se adentra en negocios relacionados con la navegación porque abren perspectivas de su negocio publicitario, nada que no hayan tanteado con su sistema operativo Android. Los más de 3.000 millones de teléfonos en el mundo suponen un nuevo mercado por explotar frente a los 1.200 millones de conexiones a Internet.

Ni el ministro Miguel Sebastián ni Telefónica -con la propuesta de cobro a los grandes buscadores- defienden nada que no hayan planteado ya otras grandes operadoras en el mercado anglosajón: Ya el operador británico BT propuso cobrar a los proveedores de vídeo –entre ellos la BBC- por consumir mucho ancho de banda ofreciendo contenidos en alta definición. BT alegó que manejaba el ancho de banda disponible para "optimizar la experiencia de todos los clientes". AT&T, Verizon y Comcast  empezaron en 2005 a defender en público la posibilidad de priorizar un tipo de tráfico sobre otro. Aunque la Casa Blanca se ha mostrado pública defensora de la neutralidad de la Red -Barack Obama acaba de blindar ante el Senado la regulación de la red-, las reglas propuestas por la FCC en el último trimestre del año pasado admiten excepciones: las operadoras podrán discriminar el tráfico para descongestionar la Red, contener la circulación de productos hostiles (como los virus o el spam), combatir el contenido ilegal o las infracciones de los derechos de autor y por cualquier otro motivo necesario para "una gestión razonable de la Red".

Por eso los sistemas de gestión de tráfico -que creció un 72% en la segunda mitad de 2009-, y el balance de la carga de datos son el argumento por el que el ministerio de Industria español espera al menos poder abrir el debate este semestre en la UE. YouTube, la telefonía IP y las descargas P2P fueron los que más tráfico consumieron. Las operadoras denuncian que la ‘barra libre’ para todos impide dar prioridad a servicios como la telemedicina. Hay empresas que estarían dispuestas a pagar un extra por llegar antes o de forma garantizada y birlar la neutralidad frente a la aparición de servicios ‘premium’.Por eso, las operadoras no quieren extender la neutralidad de la Red al móvil. No, al menos, en los términos en los que se ha entendido hasta ahora. De hecho, la FCC estadounidense la ha excluido de su informe preliminar. Y 44 compañías dedicadas a las telecomunicaciones y tecnología de redes, como Cisco, Motorola, Nokia o Alcatel le han recordado por escrito a la FCC que imponer la neutralidad en la Red puede impedir a los suministradores de banda ancha invertir en ofertas avanzadas porque se les negaría una fórmula comercial para rentabilizarla.Aún así, las operadoras han tenido que ofertar tarifas planas de datos para seducir a los clientes.

En la Unión Europea, aún el blindaje de la neutralidad de la red de redes se levanta sobre la mesa de la Comisaria de Telecomunicaciones, Noeelie Kroes. Fue una de las banderas que Vivianne Reding compartía con su entonces compañera en la Comisión de Competencia. En el trámite del  Paquete Telecom que rige desde enero el sector en la Unión se redactó una enmienda, la 138, a favor de la neutralidad que  prohibía cualquier restricción a los derechos y libertades de los internautas sin intervención judicial, pero en la votación final  fue sustituida. En Industria descuentan que la Comisión Europea –aunque sea bajo la batuta de Kroes- puede estar ahora dispuesta a contemplar una neutralidad de mínimos para asegurar el acceso de los usuarios y permitir a las telefónicas cobrar por los servicios que más ancho de banda requieren y que afectan a sus ingresos. O, al menos, excepciones si son los propios ‘medios’ que utilizan internet -en este caso los grandes buscadores- los que aceptan excepciones, servicios Premium o zonas exclusivas en común a cambio de alianzas con las operadoras. La Declaración de Granada puede ser su puesta de largo. Sería también la oportunidad para cerrar una de las grietas entre las operadoras de telefonía y la industria de contenidos audiovisuales y la Comisión de Propiedad Intelectual cuya renovación se gesta en Cultura.

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