edición: 2682 , Viernes, 22 marzo 2019
07/09/2009

La I+D en sostenibilidad, la estrella del Plan Europeo de Recuperación Económica

La Comisión Europea invertirá 3.200 millones de euros en impulsar la investigación en los sectores de automóvil, la fabricación y la construcción
Beatriz Lorenzo

En tiempos difíciles, la creatividad y la innovación se perfilan como una apuesta necesaria para salir del estancamiento. Ante un modelo económico agotado, la savia nueva y la originalidad son las vías más propicias para salir de la crisis, un vocablo (del griego krinein, “separar”, “dividir”) que ya lleva implícita su propia definición: Cuando algo se rompe, hay que analizarlo, investigar. Y es precisamente en el sector de I+D donde deberían concentrarse las inversiones, más aún en 2009, el año Europeo de la Innovación. Consciente de esta necesidad y a pesar de que en los últimos años la intensidad de la inversión en investigación en Europa (es decir, el dinero invertido en I+D en relación con el PIB) permanece estancada en alrededor del 1,84%, la Comisión Europea ha centrado en I+D una buena parte del Plan Europeo de Recuperación Económica, anunciado en noviembre de 2008, a través de tres asociaciones público-privadas que se centran de forma específica en el ámbito de la sostenibilidad.

Los tres PPP (Public Private Partnerships) representan un poderoso medio para impulsar los esfuerzos de investigación en tres grandes sectores industriales - automóvil, construcción y fabricación – que se han visto especialmente afectados por la recesión económica y en los que la innovación puede contribuir significativamente hacia una economía más verde y sostenible. La Comisión prevé para estas asociaciones una contribución del 50% del presupuesto total de I+D con cargo al presupuesto del 7 º Programa Marco.

LOS TRES SECTORES ESTRATÉGICOS

En el sector del automóvil, la “Iniciativa europea por unos coches verdes”, pretende abarcar una amplia gama de infraestructuras energéticas inteligentes fundamentales para avanzar en el uso de fuentes de energía no contaminantes, así como en la fluidez y seguridad del tráfico. La contaminación es el efecto más mortífero asociado al tráfico, con un índice de fallecimientos cinco veces mayor que el que se producen por causa de accidentes. Hasta la fecha, los impulsos encaminados a regular la contaminación por tráfico se han visto envueltos en una polémica humareda de publicidad engañosa, “coches verdes” que no lo eran tanto, y denuncias ante la Comisión Europea de varios países, entre ellos España, por el incumplimiento de la Directiva Europea que regula la manera de publicitar las emisiones de los nuevos turismos.

El uso de materiales contaminantes en edificios, como formaldehído, amianto, plomo, CFCs, disolventes tóxicos o PVC (policloruro de vinilo), ocasiona un deterioro de la salud de sus habitantes y del medio ambiente. La construcción, rehabilitación y demolición de edificios también genera enormes cantidades de residuos. En la actualidad, dentro de las actividades industriales la actividad constructora es la mayor consumidora de recursos naturales como madera, minerales, agua y energía. Además, los edificios, una vez construidos, continúan siendo una causa directa de contaminación por las emisiones que se producen en los mismos o el impacto sobre el territorio, creando un ambiente físico alienante, y una fuente indirecta por el consumo de energía y agua necesarios para su funcionamiento. Por ello, en el sector de la construcción, la “Iniciativa europea por unos edificios enérgicamente eficientes”, se encamina a fomentar la eficiencia energética y las tecnologías verdes en los edificios reformados o de de obra nueva,  con el objetivo de reducir de forma drástica su consumo de energía y sus emisiones de CO2.

Por otra parte, con objeto de incrementar el uso de la tecnología en el sector manufacturero, la "Iniciativa para las fábricas del futuro", pretende ayudar a que todos los sectores manufactureros de la UE, especialmente las Pymes, incrementen su base tecnológica a través de las TIC y los materiales avanzados. La dotación de esta iniciativa es de 1.200 millones de euros.

La muestra del esfuerzo- muy necesario sin duda- que la Comisión Europea está dedicando a la inversión en I+D sostenible se encuentra en la nada desdeñable partida presupuestaria destinada a los PPP, un total de 3.200 millones de euros que, esperan, serán la puerta grande para acceder a una economía más fuerte, más ecológica y más competitiva en el futuro.

Es evidente que la crisis económica ha puesto el acento en una necesidad que otrora se consideraba un lujo propio de las épocas de vacas gordas: la I+D. Si Europa despierta de su letargo, si comienza desde este momento a invertir de forma inteligente en sectores estratégicos, la creación de futuros empleos y el desarrollo sostenible dejarán de ser un oasis lejano para convertirse en una realidad. Las inversiones conjuntas por parte de la Comisión y la industria europea suponen el primer paso para conseguir la excelencia en la investigación y la integración en la economía de la cuestiones ecológicas. Los PPP han de ser el canal a través del cual la Comisión Europea ayude a la industria a invertir una masa crítica de recursos en la investigación a largo plazo aun en estos tiempos de crisis, cuando la industria está tentada a pensar a corto plazo.

NECESIDAD DE COHESIÓN CON LAS INICIATIVAS NACIONALES

La implicación de los estados miembros en el Plan de Recuperación Económica es fundamental. En España, el PNR (Plan Nacional de Reforma) va en teóricamente de la mano de los programas europeos, y a pesar de ello las ayudas que se concretan en las iniciativas nacionales no reflejan todavía las planteadas por los PPP. Así, por ejemplo, en el caso de las Pymes, que componen la mayor parte del tejido empresarial español, las actuaciones nacionales como la reducción de un 5% en el Impuesto de Sociedades están muy lejos todavía de reflejar el discurso europeo que, de la mano de Durao Barroso aseguraba que “La Comisión refuerza hoy esta plataforma de actuación conjunta con un plan destinado a contener la magnitud de la desaceleración, estimular la demanda y generar confianza, salvando cientos de miles de puestos de trabajo y manteniendo la actividad de empresas pequeñas y grandes, a la espera de que se establezca el crecimiento”.

En cuanto a la I+D, el déficit investigador de las empresas españolas revela que no desarrollan conocimiento propio y que no se aprovecha el conocimiento generado por los Centros Públicos de Investigación. Un síntoma del déficit tecnológico es que las empresas residentes en España solicitan diez veces menos patentes por millón de habitantes que la media de la UE-25. También la escasez de recursos públicos e infraestructuras tecnológicas ha llevado a los investigadores españoles a quedarse con “las sobras”, orientando sus esfuerzos a ramas de la ciencia que requieren de menos recursos en detrimento de las más experimentales.

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