edición: 2890 , Viernes, 24 enero 2020
16/01/2012
EL DEDO DE MADOZ

La imperiosa necesidad de liquidez de la banca delata fuertes suspicacias patrimoniales

La cifra real en manos de los bancos españoles no está por debajo de los 150.000 millones de euros de acuerdo con estimaciones de fuentes del mercado
No es creíble que el Gobierne piense que a la hora de la verdad, cuando un gran banco deba absorber a otro con pérdidas, esté dispuesto a hacerlo sin ayudas del Estado
Carlos Schwartz

El préstamo neto del Banco Central Europeo (BCE) a través del Banco de España a las entidades de crédito españolas ha seguido creciendo en el mes de diciembre de manera significativa. Tal como anunciara ICNreport (...)  los bancos han roto el récord establecido en el mes de julio de 2010 cuando se obtuvo en préstamo la cantidad de 131.891millones de euros en media mensual de cifras diarias. De acuerdo con los datos difundidos por el Banco de España el pasado viernes, la media mensual de cifras diarias en diciembre pasado fue de 118.861 millones de euros. Pero la media mensual de cifras diarias sólo incorpora parcialmente la cifra de la subasta con la que el BCE inundó de liquidez el sistema el 21 de enero al conceder 489.000 millones de euros a tres años al 1% de interés. La cifra real en manos de los bancos españoles no está por debajo de los 150.000 millones de euros de acuerdo con estimaciones de fuentes del mercado.

A esta cifra se debe añadir la liquidez obtenida del London Cleraring House (LCH.Clearnet) a través de MEFF con un total de 95.517 millones de euros en diciembre. Esto supone que entre la liquidez obtenida del BCE y a través de las entidades de contrapartida, la banca en España necesita casi un cuarto de billón de euros. En diciembre, y siempre medido por la media mensual de cifras diarias la banca obtuvo del BCE 85.302 millones de euros en operaciones a largo plazo y 47.109 en operaciones principales de refinanciación. La última semana de diciembre el activo del balance del BCE en las operaciones de largo plazo para todo el eurosistema pasó de un total de 368.609 millones de euros a 703.000 millones de euros. Mientras la cifra de operaciones principales de refinanciación bajó en 150.000 millones. En cualquier caso la suma de ambas partidas está por encima de los 800.000 millones.

La política del BCE es la de dar financiación de largo plazo a un tipo de interés reducido presuntamente con el objetivo de que la liquidez sea utilizada por la banca para reanudar el ciclo de crédito. Sin embargo, el Consejo Ejecutivo del BCE presidido por Mario Draghi, sabe sobradamente que el dinero se aplicará a la mejoría de la cuenta de resultados de la banca sin exposición a riesgo mediante la inversión en deuda soberana. De todas formas, un grupo considerable de analistas considera que la cifra de la primera gran subasta de muy largo plazo alcanza sólo para las necesidades de vencimientos de los bancos del eurosistema a lo largo de 2012. De allí que hayan afirmado que el dinero de esa subasta difícilmente se pueda aplicar al carry trade. La fuerte concurrencia a la última subasta de deuda pública española hace pensar que de momento los bancos si han acudido a llenar sus alforjas.

De acuerdo con fuentes del mercado los vencimientos de la banca española en el 2012 son del orden de los 120.000 millones de euros. Los saldos acumulados darían margen para no padecer mayores tensiones. Sin embargo, los grandes volúmenes indican que en el sistema bancario pasa algo anormal. De un lado está claro que habiendo liquidez al 1% en el BCE, los bancos la aprovecharán. Pero esto no explica el crecimiento sistemático del recurso al BCE a partir del mes de septiembre. Las cifras evidencian la existencia de un problema añadido que bien puede ser la dificultad de una entidad, o de un grupo de entidades de crédito, para hacer frente a vencimientos o exigencias de la clientela. Esto pone a la orden del día una reflexión elemental pero necesaria. Mientras que la solvencia se puede traducir en liquidez, por el grado de aceptación de la contraparte de la seguridad que brinda esa solvencia, la liquidez no se transforma en solvencia, y si lo hace es forma demasiado lenta para evitar quebrantos.

Si el Gobierno espera que la mejoría del margen de intermediación de la banca española a expensas del dinero barato del BCE sea la vía para que el incremento del beneficio se aplique al saneamiento de los balances, se equivoca. Primero, porque el proceso de acumulación de beneficio por esta vía es lento, tiene ciclos anuales. Segundo, porque las entidades con problemas patrimoniales están pagando gastos e impuestos sobre flujos de caja inexistentes que acrecientan su déficit patrimonial cada día. Tercero, porque las entidades con problemas reales no los van a transparentar. De suerte que el plan de saneamiento bancario que el Gobierno viene agitando con energía en el frasco desde hace semanas a la espera que el contenido cuaje, no parece que vaya por buen camino. El problema es serio y la falta de acción en ese frente no se podrá sostener por mucho tiempo más. La rebaja en la calificación de la deuda soberana de España es una dificultad añadida como ya lo advirtiéramos.

La idea de que las entidades de crédito comiencen a valorar a precios de mercado los activos inmobiliarios en sus balances y anoten las correspondientes pérdidas en sus balances, aunque se les autorice a hacerlo en periodos de años, no es viable sin la intervención del servicio de inspección del Banco de España y el ejercicio de la disciplina por parte de las autoridades reguladoras. El contenido del frasco de los buenos deseos deberá pasar de la forma gaseosa a la letra del Boletín Oficial del Estado a la mayor brevedad posible. Es dudoso que la ingenuidad campee a sus anchas en el Gobierno. Por lo cual deberíamos considerar la afirmación de que los bancos deberán soportar su saneamiento sin ayudas del Estado como una operación de imagen ante la opinión pública un poco harta de que las líneas de asistencia financiera sean canalizadas una y otra vez hacia la banca.

No es creíble que el Gobierne piense que a la hora de la verdad, cuando un gran banco deba absorber a un banco con pérdidas, esté dispuesto a hacerlo sin ayudas del estado. Pareciera que el Gobierno no es consciente de los tiempos reales de los que dispone. Errores de cálculo de este tipo suelen costar graves accidentes a los artificieros. En cualquier caso las evidencias han quedado a la luz y nadie puede decir que los problemas del sistema financiero español sean coyunturales. La deuda externa del conjunto de las entidades financieras del sistema no baja de los 700.000 millones de euros desde hace cuatro años. Lo cual quiere decir que su dependencia de los mercados exteriores es muy alta. El déficit de capital de la banca se ha enjuagado en las aguas del endeudamiento externo. Sin dudas que la banca necesita mantener esa fuente de dinero. Pero hacerlo en las presentes cicunstancias no parece sencillo.

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