edición: 2514 , Viernes, 20 julio 2018
16/11/2011
OBSERVATORIO DE COYUNTURA

La incertidumbre afecta a la confianza

SERVICIO DE ESTUDIOS DE CAIXABANK

Desde que la economía española inició su recuperación, el avance del PIB en términos intertrimestrales se ha mantenido de forma bastante regular alrededor del 0,2%. Una tasa claramente inferior al 0,9% de promedio que anotó entre 1995 y 2007, pero razonable dados los importantes desequilibrios que todavía deben corregirse

En parte, la recuperación económica se ve frenada por el consumo privado, cuya mejoría avanza a paso seguro pero lento. Su tasa de crecimiento promedio en el último año y medio ha sido del 0,9% anual, aunque sigue lastrado por la elevada tasa de paro y el proceso de desapalancamiento que necesariamente debe incurrir la economía española. Además, si bien es cierto que la estabilización del precio de los carburantes y la desaparición del efecto del aumento del IVA deberían ayudar al consumo, la tasa de ahorro ya se encuentra cerca de sus niveles previos a la crisis, por lo que el empuje que le puede dar con nuevas bajadas es ahora más limitado.

La inversión también es difícil que ofrezca grandes alegrías. Aunque la formación bruta de capital fijo en bienes de equipo sigue avanzando, ha crecido el 0,7% en promedio durante el último año y medio, la inversión en construcción está sumergida en un proceso de ajuste más intenso y duradero que probablemente no terminará hasta el año próximo.

El gradual proceso de recuperación de estos componentes, además, tiene que compensar el ajuste fiscal que durante los próximos trimestres tiene que llevar a cabo el sector público. Ante esta tesitura cabría esperar que el crecimiento del PIB de la economía española se mantuviera en tasas relativamente débiles en los próximos trimestres pero con una tendencia ascendente. Sin embargo, la gran mayoría de indicadores de demanda y oferta han cambiado su tendencia positiva durante los últimos meses.

Por el lado de la demanda destaca el severo correctivo que está experimentando la confianza del consumidor. Después del descenso que sufrió en el mes de agosto, en el mes de septiembre esta se ha mantenido estable en niveles relativamente bajos. Los malos datos sobre la evolución del mercado laboral tampoco ayudaron a que se recuperase la confianza. Concretamente, tras un inicio del año algo prometedor en el que se apreciaba una cierta estabilización en la destrucción de puestos de trabajo y en el aumento del paro, en el mes de septiembre el número de parados aumentó en 95.817 personas, el mayor aumento en este periodo desde que el Ministerio de Trabajo recopila la serie histórica. Tampoco ayuda la evolución de la inflación, que si bien es cierto que mantiene una tendencia bajista, hace ya un año que se mantiene por encima del 2%.

Por el lado de la oferta los datos tampoco son nada halagüeños. El consumo de energía eléctrica, por ejemplo, descendió hasta el -1,3% en términos interanuales en el mes de septiembre y mantiene así una tendencia claramente bajista. El índice de confianza de la industria, que se había mantenido relativamente estable durante el primer semestre del año, ha descendido hasta niveles de febrero de 2010 en tan solo un trimestre. El índice de sentimiento económico ha exhibido una tendencia bajista en los últimos meses y el índice de los gestores de compras PMI también continúa descendiendo y se sitúa claramente por debajo de los 50 puntos, umbral a partir del que es probable una contracción económica.

En este contexto, no es de extrañar que el índice sintético de actividad que elabora el Ministerio de Economía haya experimentado un significativo retroceso en el último trimestre alertando de un aumento de los riesgos de recesión a corto plazo.

¿Qué se encuentra detrás de este vuelco de los indicadores adelantados? Como se ha comentado, no hay nuevos elementos de fondo que hagan pensar que el consumo o la inversión deberían frenar su recuperación. Más bien lo contrario. Su tendencia, aunque de forma pausada, debería ser positiva.

Una de las posibles razones la podríamos encontrar en el deterioro de las exportaciones, uno de los factores que hasta la fecha ha sido clave para recuperar el crecimiento económico. De momento, es difícil determinar la influencia de este factor, ya que solo se tienen datos hasta agosto, y de momento no se aprecia ningún cambio de tendencia. De hecho, en este mes el crecimiento de las exportaciones subió hasta el 17,4%, con una importante contribución de las exportaciones a los países de la Unión Europea.

Otra posible explicación, esta más plausible, es la demora en la resolución de la crisis de deuda soberana en la eurozona. De hecho, el deterioro de los índices PMI de los últimos meses es un hecho puramente europeo. Es cierto que estos índices también experimentaron un importante descenso en Estados Unidos o China durante la primera mitad del año, pero allí ya han empezado a remontar, mientras que en los países de la Unión Europea han acelerado su descenso. El repunte de la incertidumbre, que durante el verano se tradujo en un aumento de la volatilidad en los mercados bursátiles, podría estar a punto de afectar a la economía real. El riesgo de que tanto consumidores como empresarios reduzcan el consumo y la inversión respectivamente por motivos de precaución está aumentando y ello podría frenar el proceso de recuperación económica.

Por lo tanto, es muy importante que se definan medidas creíbles y efectivas para hacer frente a la crisis de deuda soberana. Los principales líderes europeos parece que son conscientes de ello, y en la cumbre celebrada durante la última semana de octubre abordarán finalmente los puntos clave para reconducirla. La definición del nuevo plan de rescate a Grecia y la concreción de la quita de la deuda pública helena a los inversores privados, el aumento de la capacidad crediticia del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera y la recapitalización del sector bancario están en el orden del día. Si finalmente consiguen un amplio consenso sobre estos temas, el impulso sobre la confianza de los agentes puede ser muy importante durante los próximos meses. Es difícil que las medidas a tomar se definan hasta el último detalle, porque estas son sumamente complejas, pero es muy importante tanto para la economía española como para el conjunto de la eurozona que se empiece a andar por el camino correcto.

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