edición: 2805 , Martes, 17 septiembre 2019
31/12/2010

La industria editorial española repite los errores de la audiovisual, lastra al e-book y pierde otro año para el libro electrónico

España es el cuarto mercado en papel, pero sólo un 1% de fondos de grandes editoriales está en e-book; hay más de 200.000 e-readers, pero no más de 50.000 títulos
Libranda cuenta sólo con 3.000 títulos; los ebook se venden, en promedio, al 82% de su precio en papel, mientras Apple y Amazon a una media de 9,99 dólares para novedades
La Coalición atribuye a la 'piratería' 400 millones en daños -el triple de sus ingresos-, pero 8 de cada 10 libros están en la red gratuitos
Ana Zarzuela

Hacen tiempo. Aún. Pero pierden espacio. La estrategia de las grandes editoriales españolas, esperar a que la ‘Ley Sinde’ estuviera sobre la mesa desde este año con un modelo de persecución exprés de las descargas online, les comienza a pasar factura no sólo a los lectores: con más de 200.000 lectores ya en el mercado han impulsado el boom tecnológico del e-book, pero aún sólo se registran 13.000 títulos anuales en e-book (la mayoría no literarios) frente a 100.000 títulos en total y la venta electrónica del libro en papel es del 4% frente al 13% de UK o 10% de Francia. Primero iba a ser la navidad de 2009, luego la temporada de 2010; ahora, posponen de nuevo su despegue nacional hasta la próxima temporada, cuando puedan volver a pelear el IVA del 18% al ebook (frente al 4% del papel), cuando los e-readers bajen de 100 euros, argumentan para opacar la falta de oferta de contenidos comerciales atractivos en competencia.  Un menú de condiciones que pueden dejar a la industria también desde 2011 al margen de la segunda batalla del libro electrónico, la del modelo de negocio abierto y multipantalla. Libranda y la decena de grandes editoriales que la sustentan se han convertido en el paradigma de esa cerrazón hispana: se asoman a las aguas del negocio online aún de lejos,  con poca apuesta por los nuevos formatos y posibilidades y con los ‘flotadores’ de precios elevados -sólo un 20% de descuento al papel- oferta limitada -3.000 libros, un tercio de los prometidos- y las líneas rojas para intentar aferrarse al mismo ‘ecosistema’ de la edición en papel (del autor al lector, pasando por el editor y el librero). No será por falta de lectores. En España, un 70% de los ciudadanos consumen contenidos digitales y es el mercado en el que mejor disposición a pagar por contenidos editoriales. Pero los españoles utilizan los soportes digitales sobre todo para leer periódicos o revistas (36,8%), para libros sólo el 5%. Lo hacen, además, mayoritariamente, desde ordenadores (un 46%), sólo un 1% en e-book.

Insisten en ponerle puertas al campo de los ‘ebook piratas’, al que la obsesión de los editores, las librerías, los distribuidores y las asociaciones de derechos de autor le atribuyen descargas no autorizadas de libros del 35% y unos ingresos que triplican los suyos reales. Pero es la propia industria la primera en reconocer que 80 de cada 100 libros en castellano están en la red de forma gratuita y que cualquier novedad tarda menos de una semana en subirse a Internet. Se aferran a su trinchera de papel.  El ebook reproduce en España el agujero negro de la industria musical y cinematográfica y se lo deja en bandeja a modelos freemium como 24symbols, tanto como a Amazon, Google o las operadoras de telefonía.

El ‘boom’ del ebook español ha dejado pasar ya de largo dos Navidades (tres con la que está aún en curs0) y dos agostos, las fechas en las que en mercados como el estadounidense y el británico han despegado, temporada a temporada, tanto en e-readers como en contenidos online. Y no romperá la ‘excepción ibérica por ahora en un mercado lastrado por la falta de regulación específica y de IVA superreducido, en el que según fuentes del sector ya habrá en 2011 entre 200.000 y 300.000 aparatos lectores, pero apenas un puñado de ofertas de contenidos a cuentagotas en español. El 80% seguirán en manos de webs especializadas (todoebook, luarna, leer-e,leqtor  o grammata) a pesar de que son las grandes editoriales las que blindan los derechos de los escritores más leídos en papel. Ni la inseguridad  jurídica -sin ley de propiedad intelectual adaptada aún- ni las obligaciones de certificados digitales e identificación de tarjetas SIM y la indefinición de un mercado aún por modelar han invitado hasta ahora a espantar los fantasmas de las editoriales, los libreros, los agentes o los autores, a invertir en la digitalización de libros, o a firmar acuerdos de cesión de derechos poco más allá de una tendencia casi experimental. Tampoco ha ayudado el empeño en aferrarse a un modelo de negocio caduco en el que los grandes editores, que viven todavía del libro de papel, no quieren superar la cadena tradicional de venta del libro ni modificar el horizonte del sector librero. A diferencia de Reino Unido o EE UU, en España, del conjunto de los cerca de 30.000 títulos disponibles, aún la mayoría de la oferta son títulos 'antiguos' y literatura clásica, cuyos derechos de autor ya han caducado, lejos de la capacidad de elección de mercados como el estadounidense.

Como explicaba a Público Lorenzo Silva, que no ha logrado negociar su contrato con su editorial, Destino, para hacer una oferta en internet de sus libros. “Vender libros en la red a 15 euros es poco verosímil, porque ese precio obedece a la logística del papel. La industria tiene que dar un paso adelante para que el consumidor no se acostumbre a la gratuidad”. Hasta ahora, las principales editoriales españolas sólo miran desde el burladero de la criminalización, más preocupadas por ‘guardar la ropa’ de las asociaciones de derechos de autor, las librerías y las distribuidoras. Paradójicamente, las pequeñas editoriales de nueva factura están en mejores condiciones que las grandes a la hora de competir en la edición digital, no arrancan con la carga de una infraestructura pesada que mantener. Lo avala el informe del Observatorio de la Lectura y el Libro del Ministerio de Cultura, sobre el Libro Electrónico: en las editoriales pequeñas, la oferta de este tipo de obras puede llegar a  representar el 10% de su catálogo en 2011. Y las librerías también mantienen una tímida oferta de máquinas que parece más encaminada a satisfacer la curiosidad de los clientes que a la venta.

EL PARADIGMA FALLIDO DE LIBRANDA

Prometía ser la mayor plataforma de libros electrónicos en español. Una armada con  una munición inicial entre 8.000 y 10.000 títulos de primera línea, capaz no sólo de capitanear el despegue de los contenidos editoriales digitales en el mercado ibérico primero y los latinoamericanos después (un universo de 400 millones de hispanohablantes), sino de ponerle puertas al campo de los ‘ebook piratas’, que no dejan de obsesionar a los editores, las librerías, los distribuidores y las asociaciones de derechos de autor. Pero aunque aseguran que ha cumplido sus propias expectativas respecto al número de ventas por título, en sus primeros seis meses de vida, Libranda y la decena de grandes editoriales que la sustentan se asoman a las aguas del negocio online sólo de lejos y con los ‘flotadores’ de precios elevados -sólo un 20% de descuento al papel- oferta limitada -la cuarta parte de la prevista y casi un tercio en catalán- y las líneas rojas para intentar aferrarse al mismo ‘ecosistema’ de la edición en papel (del autor al lector, pasando por el editor y el librero).

Han terminado por vestir de maldición las advertencias que en su día hacía Latasa, socio tecnológico de Balcells: "no habrá boom del libro digital mientras no haya textos en español para alimentar los e-books”. Mientras Amazon cuenta con más de medio millón de títulos disponibles y el ebookstore de Google ve la luz con un catálogo de 3 millones, Libranda tan sólo menos de 3.000, lejos de los 8.000 que prometía para final de año. Ya el aporte inicial de algunos de los principales grupos editoriales desvelaba desde las primeras semanas sus recelos al modelo de contenidos electrónicos: así, en su arranque, el 15 de julio, Planeta sólo ofrecía 71 títulos, Anagrama, 50; Random House Mondadori con 188, Roca 46, Santillana 116 y Siruela 4.  Antes de su puesta en marcha el 15 de julio, la mayor plataforma española de libros electrónicos aspiraba a tener disponibles 9.000 títulos digitalizados y enlaces con más de una veintena de tiendas on-line. Hoy, seis meses y una reconversión después, apuesta a la edición simultánea de las novedades tanto en papel como en e-book, atraer editores extranjeros de Francia, Alemania o Reino Unido, negociar con firmas especializadas y  tiene la intención de empezar a operar en América Latina en 2011. Pero no solventó la lectura de sus contenidos en tablets como los de Apple y RIM, ya que cuentan con sistemas de seguridad propios y no son compatibles con DRM, el software de protección desarrollado por Adobe.

Tampoco acompañan sus precios. Una trinchera en la que Libranda no está ni mucho menos sola. Desde la industria editorial española vuelven la mirada a la “penalización” del IVA del 18% en España -no han conseguido el superreducido del 4% que se aplica a las ediciones en papel-, pero ni las promesas incumplidas de la ministra González-Sinde (que los invitó a planificar sobre el 4% el despliegue de sus webs), ni la comparación con el mercado americano pueden opacar que, en una plataforma como Libranda, la mayoría de los títulos -a los que se puede acceder, en español y en catalán- tienen un precio sólo entre un 20% y un 30% inferior a los de sus homólogo físicos, aunque los expertos auguran que deberían superar una rebaja del 60%.  A rasgos generales, el lector de libro digital pagará por las obras sólo una media de entre 4 y 8 euros menos. La diferencia se reduce con títulos antiguos, o ya en edición de bolsillo, donde es casi inexistente. Lo hacen de espaldas a los precedentes de otros mercados.

Les pisan los talones los gigantes de la competencia exterior, como Apple, Amazon y ahora Google. En EEUU ya se ha comprobado la reticencia del lector a comprar e-books que superen los 9,99 dólares. Van más allá. Más de la mitad de los libros más vendidos de Amazon son de descarga gratuita. La industria española no tiene ojos para la reducción de los costes del digital con respecto al papel, sólo para los costes de corrección, traducción y diseño, que se mantienen. Y el pago a las plataformas de distribución y los sistemas de encriptación, aunque con el e-book las editoriales se llegan a ahorrar hasta un 50% en la producción con respecto a la producción en papel. Según los expertos, la digitalización de los libros cuesta una media de 200-300 euros por libro. Bastante menos que el proceso de impresión, que puede llegar a los 3.000 euros para una tirada de 2.000 ejemplares de un libro de menos de 300 páginas. Con la producción tradicional, si un libro le cuesta 20 euros al usuario, el escritor se lleva un 10% de ese precio en derechos de autor. El 90% se reparte entre el distribuidor (50%), el librero (15%) y el editor (35%). Con el e-book, las editoriales están negocian en torno a un 25% en derechos de autor. El 75% restante negociado entre la editorial, las plataformas de distribución digital y las librerías.

El uso del DRM (reflejo del miedo de las editoriales a las descargas), el elevado precio de los libros, la limitación  y la dificultad del proceso de compra no han hecho más que alimentar una ola de críticas entre los internautas que aún no han amainado. Primero, desde su bautismo el 15 de julio, en Libranda se amparan en su estatus de versión en ‘fase beta’ -hasta un despliegue pleno oficial el 15 de septiembre-; ahora, lo hacen en unos apellidos de “plataforma de distribución de libros electrónicos” que la alejan de ser poco más que un escaparate de escaparates. Y, sobre todo, en los recelos de los autores y la dificultad de los editores. Nada que consuele las distancias con otras plataformas y modelos. En e-libro.com (distribuidora solo para bibliotecas en español), con 38.000 libros a la venta, Bubok (de libros autopublicados) con 30.000 títulos; Grammata, 23.000 (ambos conjuntos comprenden también libros sin derechos), o la distribuidora digital Publidisa, con 20.000 libros disponibles.

GRIETA ENTRE LA TECNOLOGÍA Y LOS CONTENIDOS

El mercado español no ha sido ajeno a boom de los lectores de libros electrónicos y ni los estudios de Gartner, ni las previsiones del sector tecnológico español esperan que se descuelgue de un boom que cerrará 2010 con 6,6 millones de unidades vendidas (un 79,8% más), distribuirá hasta 11 millones de ebooks en 2011 (un 68,3%) y empezará a hacerle sitio al liderazgo de la Unión Europea  Asia desde 2014, en detrimento del mercado norteamericano, hoy hegemónico y que se cuadruplicará en tres años según el último informe de Harris Interactive. Ese informe de Gartner demuestra que a pesar del auge de los tablets, los `ereaders´ han conseguido hacerse un hueco en el mercado y sus ventas han aumentado en un 80% respecto a 2009. Aunque los lectores más comerciales aún son accesibles en el mercado nacional a precios hasta un 100% más caros que el estadounidense, tras el ‘efecto iPad’, los ereaders se han rebajado su precio una media del 30-40%; ya se puede escoger entre una docena de marcas y una treintena de modelos y precios alrededor de los 200 euros. Se estima que durante  esta campaña de Navidad  -en la que Sony desembarca con su e-reader por primera vez- se venderán en España unas 200.000 unidades de lectores, el doble que hace un año.

Lo sabe Grammata, una empresa nacional dedicada a la fabricación de dispositivos de lectura de e-books. En 2008, el primer año en que comercializó su Papyre, sólo logró introducir en el mercado 4.500, a mediados de 2010 aspiraba a cerrar el año con un balance de 100.000 unidades vendidas en total y a duplicar la producción en 2011.  Otra cosa serán los contenidos: con más de 90.000 unidades de lectores de libros en el mercado español (según los cálculos del sector hasta antes de estas Navidades) y otras 150.000 unidades que esperan comercializar hasta después de Reyes, pero las cifras de venta electrónica del libro en papel son todavía inferiores a las de EEUU y el entorno europeo: un 13% en el mercado del Reino Unido, un 10% en Francia y un 4% en España. Es la propia industria editorial alternativa la que calcula que el catálogo en libro electrónico de las grandes editoriales no llega al 1%, a pesar de que lo tienen digitalizado todo. Según un estudio de Letras Libres, en obras actuales, con copyright vigente, los libros en “edición electrónica” editados en España entre enero de 2005 y septiembre de 2010 son 50.000, lo cual está en torno al 8% del total de los editados en el periodo, pero de ellos la cuarta parte, 12.839, se han publicado en los primeros nueve meses de 2010. Un conjunto casi sin sitio para narrativa y bestsellers, los más leídos en e-readers), frente a, por ejemplo,  Como la cifra de estos dispositivos en el mercado va creciendo poco a poco, la descompensación entre demanda y oferta es muy grande, y los lectores la suplen descargando ediciones no autorizadas. En iBooks (aplicación para iPhone y iPad) hay 30.000 libros disponibles.

El libro tradicional en el mercado español ha crecido un 10,2% en los últimos 5 años, según el Informe anual de los contenidos digitales 2010 del Ontsi (Observatorio de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información). Es verdad que su crecimiento no ha sido tan bueno en 2009 como en los años anteriores: un 1,5% respecto al año anterior (de 3.469 a 3.520 millones de euros), pero teniendo en cuenta que en el resto del mundo las ventas descendieron un 2,8%, no es un mal dato. Frente a él, la tasa de penetración de los libros digitales en la población española fue de un 3,89% en 2009. Es verdad que según el informe Panorámica de la Edición Española de Libros 2009 del Ministerio de Cultura, frente al año 2008, el incremento de la edición electrónica en España alcanzó en 2009 el 48,2%, con un total de 12.514 ISBNs registrados. Una cifra que viene a representar el 11,4% de la producción editorial española, frente al 8,1% del año anterior. Y este año pasado se registraron en el ISBN 13.250 títulos en e-book, según el Ontsi. Pero una cifra que aún está muy lejos de los entre 70.000 y 100.000 anuales en papel durante la última década.
Según el Observatorio de la Lectura y el Libro del Ministerio, si actualmente el 11% de las editoriales encuestadas comercializan ya también bajo este formato más de la mitad de sus novedades, las previsiones para 2011 apuntan al 32%.

La comercialización de títulos exclusivamente en formato digital es una práctica poco generalizada y más extendida en el caso de editoriales con mayor número de títulos en catálogo (más de 10.000 títulos), a las que siguen aquellas que disponen de entre 1.000 y 2.500 títulos. Las estimaciones para 2010 y 2011 apuntan a la comercialización de un número destacado de títulos exclusivamente concebidos para el soporte digital. En el caso de las editoriales más grandes, de una media de 33 títulos en 2009, se pronostica alcanzar los 405 en 2010 y los 538 en 2011. En el de las editoriales medianas, las cifras pasan de una media de 8 títulos en 2009 a  los 38 en 2010, alcanzando los 110 en 2011. En las editoriales pequeñas, la oferta de este tipo de obras puede llegar a  representar el 10% de su catálogo en 2011.

Las grandes editoriales y las sociedades de derechos de autor le han puesto apellidos al limbo del mercado español: como en el caso de la industria audiovisual, son los de las webs de descargas y los ‘piratas’, esta vez los del libro digital. Le ponen cifras -las propias y las de la industria de Holluwood- hasta convencerse de que a Red alberga miles de libros ‘pirateados’ debido al avance de los soportes de lectura electrónica y los e-readers; de que 80 de cada 100 libros en castellano están en la red de forma gratuita y cualquier novedad tarda menos de una semana en subirse a Internet. Más aún: según los datos del ‘Observatorio de Piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales’, elaborado por la americana IDC Research a instancias de La Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, el “mercado pirata de los libros digitales” alcanza el 35,1% aunque es el que más crece, ya que casi se duplica en seis meses, con un valor económico de lo pirateado de 421,5 millones de euros en el primer semestre de 2010, casi tres veces y media por encima del consumo legal, sobre una industria que generó un volumen de negocio de 1.560,7 millones en ese mismo periodo. Una cifra cuestionada por el propio sector, ya que supondría que de no ser por la  “piratería”, los editores venderían cada día 222.000 libros más de los que venden. Nada que impida que la Federación del Gremio de Editores de España asegure tener ya contabilizadas 12 páginas web que ofrecen “contenido ilegal”.

Si el libro electrónico no ha hecho trinchera en el mercado nacional no será por falta de usuarios: En España, un 70% de los ciudadanos consumen contenidos digitales y es el mercado en el que mejor disposición a pagar por contenidos editoriales electrónicos de toda la Unión Europea. El 91% de los españoles mayores de 14 años lee en cualquier tipo de soporte, impreso o digital. El 86% lo hace, al menos, una vez a la semana, por lo que se consideran lectores frecuentes, según recoge el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros del segundo cuatrimestre de 2010, que elabora la Federación de Gremios de Editores de España (Fgee). Los periódicos son las publicaciones más leídas (el 78,6%), seguidos de libros (60%), revistas (50%) y comics (13,4%). Pero los españoles utilizan los soportes digitales sobre todo para leer periódicos o revistas (36,8%) mientras que para la lectura de libros sólo los emplea el 5%. Lo hacen, además, mayoritariamente, desde sus ordenadores: con un 46%, es el soporte electrónico más extendido, seguido del teléfono móvil o agenda electrónica (6,7%). El e-book lo emplea el 1,1% de los lectores españoles. No será por falta de expectativas. Lo saben los nuevos modelos de negocio que buscan trasladar a latitudes editoriales el éxito del ‘modelo Spotufy’, de Hulu, que ya es rentable con más publicidad en sus vídeos que las series en televisión, con Yes.fm o Jamendo en el mercado musical revolucionan el modo de escuchar música con recomendaciones y suscripción, el iTunes o Youtube desde el sector de contenidos audiovisuales online. No es casualidad que haya sido también en este año cuando ha visto la luz el proyecto de 24symbols, un servicio español de libros electrónicos con el que acceder a este tipo de contenidos, o bien mediante un servicio premium o mediante el consumo de publicidad. 

AVANZADILLA DE GOOGLE, EL MODELO 24SYMBOLS y LAS TELECOS

La industria editorial española, que dejó pasar casi de largo la primera ‘batalla’ de los e-books, desde 2008, llegará también tarde a la segunda guerra, la que Google promete inaugurar desde este mismo mes (el primer semestre de 2011 en España), con la puesta en marcha de su eBookstore. Si el primer estadío del despegue global del libro electrónico pasó por el despegue masivo del ‘modelo Amazon’, o Barnes & Noble, por el choque de modelos de lectores -primero entre sí y luego con las tablets- y por la guerra de precios (sobre todo tras la competencia de Apple), el segundo capítulo no tanto de dispositivos y formatos, como de precios y, sobre todo, de modelo de negocio y de posibilidades multifunción (multipantalla). Según los últimos datos presentados por Amazon, aún la mayor librería del mundo, la venta de la nueva generación de dispositivos Kindle ya ha superado a las ventas que se realizaron en el último trimestre de 2009 del total de eBooks. Podría cerrar 2010 con 8 millones de unidades de su e-reader vendidas, un 60% más que en las primeras previsiones y unos 5 millones más que en el año precedente y las ventas de Kindle ya sobrepasan a las ventas de libros en papel, 143 unidades por cada 100.

Los libros electrónicos vendidos por Amazon en lo que va de año triplican a los del mismo periodo de 2009, con lo que esta empresa, que nació como una librería por internet hace quince años, vende ya el doble de "best sellers" en formato digital que físico. Incluso, "entre los diez más vendidos en Amazon.com, los clientes están eligiendo el doble de libros para Kindle que de tapa dura y de bolsillo juntos, en una proporción de dos contra uno. Pero ahora ya sabe que no será suficiente. Presentaba en 2010 Kindle Single, un nuevo formato de libro digital para obras cortas que permitirá a los autores publicar sin editoriales. Y tantea permitir el préstamo de eBooks a través del kindle. Steve Jobs entró en escena con su  tableta y nuevos precios para los e-books: entre 12,99 dólares y 14,99 dólares y mejores prestaciones para los editores. Si Amazon se llevaba el 50% de las ventas, Apple sólo llegaba al 30% y sin exigir exclusividad para su iPad. Un desafío que le permitió según sus cálculos vender 1,5 millones de e-books, a pesar de la pantalla del iPad  retroiluminada y sin tinta electrónica del e-book. Amazon se quedaba con un 50% y el resto se repartía entre editor y autor. Pero la irrupción de Apple en el mercado de los contenidos digitales y el lanzamiento de su iPad a finales del mes de enero de 2010 han obligado a Amazon a ser más flexible y a modificar algunas de sus condiciones. Apple permite a las editoriales decidir el precio de sus e-books al tiempo que reduce su margen de beneficio hasta el 35%; es decir, autor y editor se reparten el 65% y además, el precio del libro electrónico puede ser más elevado que con Amazon.

Ahora, el eBookstore de Google, la mayor librería digital de la red, con la que espera competir con Amazon por el dominio del mercado del libro electrónico, ha visto la luz con tres millones de libros -una porción de los 15 millones de libros impresos que Google ha escaneando en los últimos seis años-, pero más de 300.000 referencias comerciales. Pero, sobre todo, con vocación de “apertura”, un modelo transversal de formatos y pantallas. La mayoría de dispositivos con un navegador moderno son compatibles con Google eBooks, desde portátiles a netbooks, de tabletas informáticas a teléfonos inteligentes y 'e-readers. Los lectores podrán comprar libros directamente a través de la plataforma de Google mediante la pasarela de pago de este operador o a través de los libreros que integren este sistema en sus tiendas y acceder al ebook configurando su biblioteca virtual (en la ‘nube’) a la que accederá desde cualquier dispositivo, en cualquier momento y lugar. Unas 4.000 editoriales, incluyendo Simon & Schuster Inc., Random House Inc. y Penguin Group, permitirán a Google vender muchos de sus títulos nuevos; un puñado de ellas aceleran las negociaciones en España con el buscador, para no perder sus trenes en 2011. Ya todos los títulos del catálogo del Grupo Mondadori, que incluye más de 10.000 títulos, de los cuales 1.600 ya están disponibles en formato electrónico, se irán incorporando paulatinamente a Google Books. El buscador actúa como socio tecnológico y son los editores y libreros quienes fijarán los precios de sus productos y si estos van a tener sistema anticopia DRM o no.

Incluso, se hacen sitio las operadoras de telefonía en el nuevo modelo de negocio de contenidos digitales que los recelos de las grandes editoriales dejan pasar de largo: si Telefónica en febrero anunciaba que lanzaba al mercado e-readers interconectados, dos meses después hacía público su acuerdo con la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) para ayudar  (con digitalización de contenidos y comercialización) a las pequeñas editoriales a no caerse del mercado del libro electrónico. Era sólo el preámbulo del despegue plataforma de contenidos “multidispositivo” con la que entra en el negocio editorial online, además de servir de soporte para otro tipo de contenidos que consumará en 2011, tras la alianza con Publidisa (y el acuerdo con Samsung con su tableta como primer dispositivo para comercializar sus productos a través de Movistarebook. Telefónica defiende un modelo abierto, a diferencia de los entornos cerrados de Amazon y su Kindle, o Apple con su iBook.

Un ecosistema de desarrollo con editoriales, proveedores de contenidos, universidades y centros de investigación para ayudar a completar el nuevo concepto de “uso conectado” de los textos digitales. Cuenta con la tecnología para la digitalización de contenidos, plataformas de distribución online -sobre todo smartphones y tablets -; tarifas planas de datos de móviles y presencia en países de habla hispana. Y espera hacerse con una de las llaves a  “la puerta 'online’ a la cultura impresa” con su apuesta por un nuevo entorno de disfrute de los contenidos informativos y editoriales, junto a los actores implicados del sector. La modificación de la forma de vender los libros permitirá que entren en el negocio nuevos agentes como son los buscadores y las operadoras de telecomunicaciones. Un nicho en el que el equipo de César Alierta y su servicio de venta de libros electrónicos y otras publicaciones accesibles desde el móvil, el ordenador o e-readers busca posicionar las ventajas de la operadora de telefonía.

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